La subida de septiembre llega casi descontada
El calendario oficial del Banco Central Europeo confirma la reunión de política monetaria del 9 y 10 de septiembre en Berlín. La decisión se publicará el jueves, seguida por la conferencia de Christine Lagarde y por las nuevas proyecciones macroeconómicas del BCE.
El punto de partida está claro. En junio, el banco central subió sus tres tasas en 25 puntos básicos y dejó la facilidad de depósito en 2.25%. En julio hizo una pausa y mantuvo ese nivel. Ahora, los mercados tienen prácticamente incorporado otro movimiento de un cuarto de punto, hasta 2.50%.
La inflación explica buena parte de esa expectativa. Eurostat estimó que la tasa anual de la zona euro subió a 3.3% en agosto, desde 2.9% en julio, con la energía avanzando 14.3% interanual. Sin energía, la inflación se mantuvo en 2.2%. El contraste importa: el BCE tiene razones para actuar, pero todavía debe comprobar si el choque energético empieza a extenderse de forma persistente a otros precios.
Las proyecciones dirán si diciembre sigue realmente sobre la mesa
En junio, el escenario base del Eurosistema proyectaba una inflación de 3.0% en 2026, 2.3% en 2027 y 2.0% en 2028. Esa previsión asumía que los precios de la energía bajarían relativamente rápido en los siguientes trimestres. Con el petróleo y el gas todavía elevados, esa hipótesis vuelve a ser uno de los puntos más sensibles de la reunión.
Aquí está la parte que puede pesar más que la subida de septiembre. Reuters señala que los economistas esperan cambios limitados en las nuevas proyecciones, aunque algunos ven margen para mejorar la previsión de crecimiento. Eurostat acaba de estimar que el PIB de la zona euro avanzó 0.6% trimestral en el segundo trimestre, después de quedar estancado en el primero. Una economía más resistente reduce, al menos por ahora, la presión para frenar el ajuste únicamente por miedo al crecimiento.
Pero diciembre no está decidido. Deutsche Bank, por ejemplo, cambió su previsión y ahora espera otra subida de 25 puntos básicos en diciembre, hasta una tasa de depósito de 2.75%, por el riesgo de que la energía mantenga presión sobre la inflación. Al mismo tiempo, la mayoría de economistas consultados por Reuters todavía cree que el ajuste terminará después de septiembre. La novedad del jueves será saber cuál de esas dos lecturas gana fuerza.

EUR/USD ronda 1.16 y la Fed sigue siendo la otra mitad de la historia
El euro llega a la reunión alrededor de 1.16 dólares. La tasa de referencia del BCE situó al EUR/USD en 1.1622 el 7 de septiembre y el par cotizaba cerca de 1.1625 en la sesión temprana del martes. Con la subida de 25 puntos básicos ya descontada, la reacción dependerá más de cómo cambie la expectativa para las siguientes reuniones que del ajuste de septiembre por sí solo.
Para el trader mexicano, la lectura tiene dos capas. La primera es directa para quien sigue el EUR/USD. La segunda pasa por el dólar global: un BCE más restrictivo de lo esperado puede dar apoyo al euro frente al dólar, pero eso no implica automáticamente un peso mexicano más fuerte. El USD/MXN también responde a la Fed, Banxico, el diferencial de tasas y el apetito global por riesgo.
El calendario de Estados Unidos añade otra fuente de volatilidad. El IPC de agosto se publica el 11 de septiembre y la Fed se reúne el 15 y 16. Si esos eventos cambian la expectativa de tasas estadounidenses, el EUR/USD puede moverse aunque el mensaje del BCE haya sido claro. Quienes siguen divisas desde México pueden ampliar contexto al comparar condiciones entre brokers de Forex, sobre todo en ejecución y costes durante sesiones volátiles.
La volatilidad puede subir aunque la decisión sea la esperada
Una subida ampliamente descontada no garantiza una sesión tranquila. Si el BCE eleva sus proyecciones, insiste en los llamados efectos de segunda vuelta —que la energía termine trasladándose de forma persistente a salarios, servicios y otros precios— o deja más abierta la puerta a diciembre, el mercado puede reajustar rápidamente sus expectativas. También puede ocurrir lo contrario si presenta el movimiento como un ajuste preventivo y evita sugerir continuidad.
Para quien opera Forex con apalancamiento, el riesgo no está solo en acertar la dirección. En decisiones de bancos centrales pueden ampliarse los spreads y aparecer slippage, es decir, ejecuciones a un precio distinto al esperado. Incluso al revisar comparativas de brokers con spreads bajos, conviene recordar que esos diferenciales pueden cambiar cuando aumenta la volatilidad.
La clave del jueves no será contar 25 puntos básicos. Será comprobar si el BCE sigue viendo la energía como un choque capaz de atravesar la inflación subyacente y si las nuevas proyecciones justifican mantener diciembre abierto. Para México, esa respuesta importa por lo que haga con el EUR/USD y con la lectura del dólar global, pero no convierte por sí sola al USD/MXN en una señal automática.









