Las nóminas dieron aire al peso, pero la semana siguió siendo negativa
Estados Unidos creó 29,000 empleos no agrícolas en septiembre, muy por debajo de los 90,000 que esperaba el consenso consultado por Reuters. La tasa de desempleo quedó en 4.2%, mientras que los salarios por hora avanzaron apenas 0.1% mensual y 3.0% anual. Además, el BLS revisó julio a -10,000 puestos y agosto a 133,000, una corrección conjunta de 60,000 empleos frente a lo informado previamente.
La reacción inicial favoreció al peso. Banco de México registró el viernes 2 de octubre un tipo de cambio de cierre de 18.1637 pesos por dólar, frente a 18.2928 el jueves. Eso supone una caída diaria cercana a 0.7% en el USD/MXN. Durante la ventana de observación de Banxico, entre las 9:00 y las 14:00 horas, el cruce se movió entre 18.1450 y 18.2200.
El matiz aparece al ampliar el horizonte. El cierre del 25 de septiembre había sido de 17.7072 pesos por dólar. Frente a ese nivel, el USD/MXN terminó el 2 de octubre aproximadamente 2.58% más arriba. El peso recuperó una parte del golpe del jueves, pero no revirtió el deterioro acumulado en cinco jornadas bancarias.
La Fed perdió urgencia, pero los Treasury no acompañaron
El reporte de empleo sí cambió una pieza importante. Después de conocerse, los futuros de tasas llegaron a descontar menos de 20% de probabilidad de otra subida de la Fed en octubre. La Reserva Federal había elevado el 16 de septiembre su rango objetivo en 25 puntos base, a 3.75%-4.00%, por lo que un mercado laboral más frío reduce la presión para volver a endurecer la política monetaria de inmediato.
El mercado de bonos, sin embargo, dejó un mensaje menos cómodo para el peso. Los rendimientos cayeron justo después de las nóminas y después rebotaron. Las tasas oficiales del Tesoro muestran que el bono a dos años terminó el viernes en 4.83%, frente a 4.78% el jueves, y el de diez años en 5.28%, frente a 5.24%. El empleo debilitó las apuestas de una subida inmediata, pero no borró las preocupaciones por inflación, petróleo y prima de plazo.
Esa divergencia importa para México. Un rendimiento estadounidense de largo plazo elevado puede sostener al dólar y presionar activos emergentes incluso si la Fed parece menos inclinada a subir en octubre. Antes de la apertura mexicana del lunes, el dos años rondaba 4.81% y el diez años 5.26%-5.28%; el DXY recuperaba terreno hacia 102.42 y el Brent seguía por encima de 100 dólares, cerca de 102.9.
Qué cambia ahora para el USD/MXN
Banxico mantuvo el 24 de septiembre su tasa objetivo en 6.50%, mientras que la Fed está en 3.75%-4.00%. El diferencial nominal todavía favorece al peso, pero es menor que antes del alza de la Fed y ya no basta por sí solo para explicar el cruce. La clave para el trader mexicano está en separar expectativas de la Fed, rendimientos largos de Estados Unidos y apetito global por riesgo.
La liquidez también merece contexto. Shanghai y Corea del Sur permanecieron cerrados por feriados este lunes. Eso no detuvo el mercado internacional de divisas, pero dejó fuera parte de la actividad regional asiática y aconseja no sobrerreaccionar a los movimientos previos al arranque de la sesión mexicana.
Las siguientes referencias están claras. La Fed publicará el 7 de octubre las minutas de la reunión de septiembre y el IPC estadounidense de septiembre llegará el 14 de octubre. El primer documento ayudará a entender cómo se discutió la reciente subida de tasas; el segundo volverá a colocar la inflación en el centro de la lectura sobre política monetaria y dólar.
La volatilidad exige mirar más que el precio
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El apalancamiento también amplifica tanto los movimientos favorables como las pérdidas. Por eso, el rebote del peso del viernes no debe convertirse en una señal automática. Las nóminas quitaron presión a una subida inmediata de la Fed y dieron oxígeno al peso, pero los bonos largos, el petróleo y el dólar global todavía impiden una lectura complaciente. Para el USD/MXN, cambió el equilibrio de corto plazo; no se borró el golpe semanal ni se confirmó una nueva tendencia.








