El BoJ llega tras una subida y el mercado espera una pausa
El Banco de Japón elevó en septiembre su tasa objetivo desde 1.00% hasta 1.25%, con una votación de 7 a 2. La nueva referencia entró en vigor el 24 de septiembre. La reunión de octubre se celebra los días 29 y 30, y el segundo día se publicarán tanto la decisión monetaria como la nueva lectura del banco central sobre actividad y precios.
La referencia importante es que una pausa no equivale necesariamente a un giro moderado. Un sondeo de Reuters realizado entre el 13 y el 19 de octubre mostró que casi 70% de los economistas consultados esperaba una tasa de 1.50% durante el cuarto trimestre. Entre quienes señalaron un mes, cerca de 80% eligió diciembre y solo 2% la reunión de octubre. Es una expectativa del mercado, no una decisión del BoJ.
Para el trader mexicano, esto cambia la pregunta. No se trata solo de saber si Japón sube o mantiene tasas, sino de observar si el comunicado y las previsiones hacen pensar que el siguiente ajuste puede llegar antes de lo descontado. Si eso fortalece al yen con rapidez, el impacto puede salir de Japón y alcanzar a otras divisas.
El carry trade: cómo el yen puede terminar moviendo al peso
El carry trade consiste, de forma simplificada, en financiarse en una moneda con tasas bajas e invertir en activos o divisas que ofrecen un rendimiento mayor. El yen ha sido una moneda de financiación habitual debido al bajo costo del dinero en Japón. El problema aparece cuando el yen se aprecia, suben sus tasas o aumenta la volatilidad: mantener esas posiciones puede resultar menos atractivo y algunos inversionistas reducen exposición.
México entra en esta historia porque el peso ha sido una de las monedas utilizadas como destino en estas estrategias. El Banco de Pagos Internacionales documentó que, durante el episodio de volatilidad de agosto de 2024, el yen se apreció mientras monedas de mayor rendimiento, entre ellas el peso mexicano, sufrieron depreciaciones al deshacerse posiciones de carry trade. Ese antecedente confirma que existe un canal de transmisión, pero no significa que cada reunión del BoJ vaya a producir el mismo resultado.
Como referencia, la tasa objetivo de Banxico está en 6.50% y la del BoJ en 1.25%, una diferencia de 5.25 puntos porcentuales. Esa brecha ayuda a entender por qué las tasas relativas importan, aunque no representa el rendimiento real de una estrategia de carry: también cuentan el tipo de cambio, el costo de financiación, la cobertura, la liquidez y el riesgo. Para quien sigue estas dinámicas en el mercado de divisas, una comparativa de brokers de Forex permite revisar productos, ejecución y costos, pero no elimina ese riesgo macro.
Qué tendría que pasar para que el riesgo llegue al USD/MXN
El punto clave está en no anticipar una reacción que todavía no existe. Una decisión sin sorpresa, acompañada de un yen relativamente estable y mercados globales tranquilos, puede quedarse principalmente como una historia japonesa. En ese escenario, no habría base suficiente para atribuir un movimiento del USD/MXN al Banco de Japón solo porque la reunión ocurrió.
El riesgo gana relevancia si aparece una combinación más clara: apreciación fuerte del yen, reducción de posiciones apalancadas, aumento de la volatilidad y presión simultánea sobre monedas emergentes. Una investigación publicada este año por el BIS señala que las posiciones de carry trade pueden amplificar la reacción del tipo de cambio a un endurecimiento monetario cuando los inversionistas tienen que deshacer posiciones apalancadas.
Eso obliga a separar dos movimientos. El USD/MXN puede subir porque el dólar gana fuerza, pero también porque el peso pierde demanda durante un episodio de aversión al riesgo. Si después del BoJ el yen se mueve con fuerza y el peso no reacciona, la señal de contagio sería débil. Si el yen se fortalece y al mismo tiempo aparece presión sobre el peso y otras divisas emergentes, entonces sí habría una reacción observable que merece elevar la atención.
Qué debe vigilar el trader mexicano el 30 de octubre
La primera referencia será la decisión del BoJ y el tono de su informe de perspectivas. Después viene la reacción del yen. No basta con leer si el banco central mantuvo o modificó la tasa: el mercado también puede responder a las previsiones de inflación, a los riesgos señalados y a cualquier indicio sobre el ritmo de futuras alzas. El propio BoJ dejó en septiembre abierta la posibilidad de seguir ajustando las tasas en función de la economía, los precios y los riesgos.
La segunda lectura está fuera de Japón. Conviene observar si el movimiento del yen coincide con más volatilidad global, menor apetito por activos emergentes y presión sobre el peso mexicano. Si esa cadena no aparece, elevar automáticamente el riesgo para el USD/MXN sería adelantarse a los datos. Si aparece, el foco pasa de una decisión japonesa a un posible ajuste de liquidez y posicionamiento global.
También importa la ejecución. Alrededor de decisiones de bancos centrales, los spreads pueden ampliarse y el slippage —una ejecución a un precio distinto del esperado— puede aumentar. Una comparativa de brokers con spreads bajos sirve para revisar condiciones habituales, pero no garantiza que el costo se mantenga igual durante una sesión volátil. Con apalancamiento, además, movimientos pequeños del mercado pueden traducirse en variaciones mucho mayores sobre el capital utilizado.
La reunión del Banco de Japón importa al peso mexicano solo si el mercado demuestra esa conexión. Mientras no haya un fortalecimiento relevante del yen acompañado de desapalancamiento y presión sobre divisas emergentes, leer la cita de Tokio como una señal para el USD/MXN sería adelantarse. Para el trader mexicano, la clave está en observar la reacción antes de sacar conclusiones.








