El peso cayó sin un dólar global más fuerte
El cierre de Banco de México pasó de 18.6261 a 18.8380 pesos por dólar entre el miércoles y el jueves. Eso equivale a una depreciación cercana a 1.14% del peso. Al mismo tiempo, el DXY, que sirve como referencia de la fortaleza general del dólar frente a una cesta de monedas, bajó 0.15% en la sesión.
Esa diferencia importa. Cuando el USD/MXN sube con fuerza mientras el DXY retrocede, cuesta atribuir todo el movimiento a una compra generalizada de dólares. En los cierres diarios consultados, el real brasileño perdió alrededor de 0.6% frente al dólar, mientras el peso chileno y el rand sudafricano apenas variaron y el won coreano se fortaleció cerca de 0.2%. El peso mexicano mostró, por tanto, una debilidad bastante más marcada.
Para quien sigue el dólar desde México, la lectura cambia: el foco no está únicamente en Washington ni en el DXY. También hay que mirar qué está pasando con la prima que ofrece México por sus tasas, la disposición del mercado a mantener posiciones en monedas emergentes y el riesgo de que se reduzcan operaciones de carry trade.
Bonos al alza y tecnología a la baja: el refugio fue selectivo
La aparente contradicción se ve mejor en el mercado de bonos. El rendimiento del Treasury a dos años bajó de 4.67% a 4.61% y el de 10 años pasó de 5.05% a 4.98%. Cuando el rendimiento cae, el precio del bono sube. Hubo, por tanto, una apreciación de los Treasury al mismo tiempo que el peso se debilitaba.
La renta variable dejó otra pista. El Nasdaq Composite cayó 1.38%, frente a descensos de 0.30% en el S&P 500 y 0.25% en el Dow Jones. Alphabet se hundió 12.64% y reavivó las dudas sobre el gasto de las grandes tecnológicas en inteligencia artificial. Sin embargo, el Russell 2000 avanzó cerca de 1%, así que tampoco fue una liquidación indiscriminada de todo el mercado.
Ese matiz ayuda a entender la divergencia. Las preocupaciones alrededor de tecnología favorecieron la búsqueda de protección en deuda estadounidense, pero eso no obligaba al dólar a subir contra todas las monedas. Al mismo tiempo, una menor disposición a asumir riesgo es compatible con recortes de posiciones en divisas emergentes y estrategias de carry, donde el peso suele tener un papel relevante.
El carry trade perdió algo de apoyo con la Fed y la inflación
El carry trade consiste, de forma simplificada, en buscar rendimiento en una moneda con tasas relativamente altas frente a otra con tasas menores. México todavía ofrece una diferencia importante: Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50%, mientras la Reserva Federal dejó el rango de fondos federales en 3.75%-4.00% el 28 de octubre.
Pero esa ventaja ya no es tan amplia como antes. La Fed había subido 25 puntos base en septiembre y, en la reunión de octubre, dos miembros votaron por volver a subir otros 25 puntos. Un día después, el PIB de Estados Unidos mostró un crecimiento anualizado de 3.4% en el tercer trimestre, por encima del 3.2% esperado y del 2.2% previo. Además, la inflación PCE de septiembre avanzó 0.5% mensual y 3.6% anual; la medida subyacente subió 0.3% mensual y 3.1% anual.
Para el peso, eso importa porque un diferencial de tasas menos cómodo o con riesgo de estrecharse reduce parte del atractivo relativo del carry. No significa que el peso tenga que caer automáticamente: también cuentan Banxico, los datos de México y el apetito global por riesgo. Pero sí ayuda a explicar por qué el USD/MXN puede subir incluso cuando los rendimientos de los Treasury bajan durante una sesión de búsqueda de refugio.
Quienes operan divisas desde México también deben separar esta lectura macro de las condiciones de ejecución. Para revisar ese frente con más contexto pueden consultarse la comparativa de brokers de Forex y la comparativa de brokers con spreads bajos. En sesiones rápidas, los spreads pueden ampliarse, aparecer slippage y el apalancamiento puede multiplicar una pérdida sobre el capital utilizado.
Qué debe vigilar ahora quien sigue el USD/MXN
La primera referencia es la relación entre el DXY y el USD/MXN. Si el dólar global permanece débil y el cruce dólar/peso sigue presionado al alza, el mercado estaría dando más peso a factores propios del peso, al diferencial de tasas o a la reducción de posiciones de carry. Si ambos avanzan al mismo tiempo, la fortaleza general del dólar volvería a ser una parte más visible de la explicación.
La segunda está en las tasas. La Fed volverá a reunirse el 8 y 9 de diciembre y los próximos datos de inflación y actividad pueden modificar las expectativas antes de esa fecha. Para México, la clave será cómo evoluciona esa lectura frente a Banxico y si el diferencial de tasas conserva suficiente atractivo cuando aumenta la cautela hacia el riesgo.
El movimiento del jueves no confirma por sí solo una nueva tendencia del peso ni convierte la subida de los Treasury en una señal sobre el siguiente paso del USD/MXN. Lo que sí deja es una advertencia útil: dólar, bonos y peso pueden moverse en direcciones aparentemente contradictorias cuando el mercado está reajustando al mismo tiempo riesgo, tasas y carry trade.








