El empleo reabrió la puerta a una subida de la Fed
La sorpresa no estuvo únicamente en los 162,000 puestos creados. El reporte del Bureau of Labor Statistics también corrigió una parte importante de la debilidad que habían mostrado los meses anteriores. Junio fue revisado de 20,000 a 31,000 empleos y julio pasó de una pérdida estimada de 23,000 plazas a una ganancia de 21,000. En conjunto, esas revisiones añadieron 55,000 empleos a las cifras previamente publicadas.
El detalle, sin embargo, evita hablar de una fortaleza uniforme. Restaurantes y bares añadieron 59,000 puestos y la educación de gobiernos locales sumó 42,000, mientras el sector de información perdió empleos. Los salarios promedio avanzaron 0.3% mensual y 3.1% anual, un ritmo ligeramente menor al de julio. El dato laboral fue sólido frente a lo esperado, pero conserva matices que importan para la inflación.
La reacción de tasas fue más clara. El rendimiento del Treasury a dos años, especialmente sensible a las expectativas de la Fed, subió cuatro puntos base hasta 4.37% y llegó a tocar 4.4246%, su nivel más alto desde enero de 2025. El bono a 10 años terminó alrededor de 4.78%. El DXY avanzó 0.21% hasta 99.17. Las probabilidades implícitas en futuros llegaron a saltar a cerca de 65% justo después del empleo y posteriormente moderaron el movimiento; en la actualización disponible este lunes, el mercado asignaba alrededor de 58% a una subida de 25 puntos base el 16 de septiembre. Esa probabilidad es una expectativa de mercado, no una decisión de la Fed.
Por qué el peso resistió incluso con un dólar más fuerte
Aquí aparece la parte más interesante para México. El viernes, el peso cerró en el mercado mayorista en 16.8912 unidades por dólar, una apreciación diaria de 0.21% y semanal de 0.82%, hasta niveles no vistos desde mayo de 2024. Lo hizo incluso mientras el dólar avanzaba frente a otras monedas. Esa divergencia sirve para recordar que un empleo fuerte en EUA no se traduce mecánicamente en un peso más débil.
Una de las piezas que sigue ayudando a explicar la resistencia del peso es el diferencial de tasas. Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50%, mientras la Fed conserva un rango de 3.50% a 3.75%. La brecha nominal es, por tanto, de entre 275 y 300 puntos base. Esa diferencia puede favorecer la demanda de activos en pesos, aunque nunca actúa sola: también pesan el dólar global, el apetito por riesgo, la inflación y las expectativas sobre ambos bancos centrales. Para ampliar ese mecanismo puede consultarse cómo influye el diferencial de tasas y el carry trade en el peso mexicano.
Si la Fed subiera 25 puntos base y Banxico permaneciera sin cambios, la brecha se reduciría a entre 250 y 275 puntos base. Es una operación aritmética, no una previsión sobre las próximas decisiones. Un diferencial menor podría restar parte del soporte relativo que ofrecen las tasas mexicanas, pero no implica por sí solo una depreciación del peso. La sesión del viernes es precisamente un ejemplo de por qué conviene separar una variable del resultado final del USD/MXN.

El CPI puede decidir cuánto cambia realmente el escenario
La siguiente prueba llegará el viernes 11 de septiembre, cuando el BLS publique la inflación de agosto a las 8:30 de la mañana, hora del este de Estados Unidos. En julio, el CPI general aumentó 0.1% mensual y 3.4% anual; la inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, avanzó 0.2% mensual y 2.5% anual. El consenso citado esta semana espera que la inflación general anual permanezca en 3.4% y que la subyacente baje a 2.4%. Un día antes se conocerán los precios al productor.
El punto clave está en la subyacente. Si muestra presiones mayores a las previstas, el mercado podría volver a elevar las apuestas de una subida de tasas, presionar los rendimientos estadounidenses y dar más apoyo al dólar. Ese conjunto de movimientos podría representar una prueba más difícil para el peso, especialmente si además se espera un menor diferencial entre la Fed y Banxico. Si la inflación sorprende a la baja, el efecto podría ser el contrario sobre esas expectativas. Ninguno de los dos escenarios garantiza una dirección para el USD/MXN.
Por eso conviene evitar el error de interpretar una cifra de la Fed, un movimiento del dólar o una sola sesión del peso como una señal completa. FinanMercado explica también qué errores pueden distorsionar la lectura de la Fed y el USD/MXN. La Reserva Federal se reúne el 15 y 16 de septiembre y publicará su decisión el miércoles 16 a las 2:00 de la tarde, hora del este.
El empleo cambió el balance de probabilidades, pero no decidió el próximo movimiento de la Fed. Para México, la señal útil estará en cómo se combinen el CPI, el rendimiento del Treasury a dos años, el DXY, las probabilidades de tasas y la respuesta del USD/MXN. El peso llegó a esta nueva prueba con fortaleza; la inflación dirá si ese entorno externo se vuelve más exigente o vuelve a darle espacio.









