El ISM enfría la actividad, pero no los precios
El índice de servicios del Institute for Supply Management bajó a 54.9 puntos en septiembre, desde 55.4 en agosto y ligeramente por debajo del 55.1 esperado por el mercado. La lectura sigue por encima de 50, por lo que el sector continúa en expansión, aunque con menos fuerza. Dentro del informe, la actividad empresarial cayó a 56.5 desde 61.7 y los nuevos pedidos retrocedieron a 59.8 desde 60.9.
El dato incómodo apareció en precios. El componente de precios pagados subió a 74.0 desde 72.6, su nivel más alto desde julio de 2022. Eso deja una combinación difícil para la Fed: el crecimiento pierde algo de velocidad, pero las presiones de costos no ofrecen una señal limpia de desinflación.
Hay un matiz importante. El empleo del propio ISM mejoró a 50.1 desde 47.8, de modo que el “empleo débil” no viene de ese subíndice. La señal laboral más floja llegó del informe oficial de nóminas de septiembre: Estados Unidos creó 29,000 empleos, la tasa de desempleo quedó en 4.2% y las revisiones restaron 60,000 puestos a julio y agosto en conjunto. La lectura no es una economía frenándose por todos lados, sino una mezcla más difícil de interpretar.
Los Treasury siguen dando apoyo al dólar
La Reserva Federal elevó el 16 de septiembre su rango objetivo en 25 puntos base, a 3.75%-4.00%. Sin embargo, el mercado no da por hecho otro aumento inmediato: CME FedWatch mostraba alrededor de 22% de probabilidad de una nueva subida en octubre y cerca de 78% de una pausa. Es una expectativa de mercado, no una decisión ni una previsión oficial de la Fed.
El 5 de octubre, el Treasury a dos años rendía 4.84%, el de cinco años 5.06%, el de diez años 5.31% y el de 30 años 5.66%. La parte larga de la curva sigue en niveles elevados pese al empleo flojo y al ISM algo más suave. Mientras esos rendimientos se mantengan altos, el dólar conserva una fuente de apoyo aun cuando el mercado reduzca sus apuestas por otra subida inmediata de tasas.
El DXY refleja esa tensión. El índice alcanzó 102.535 el 5 de octubre, máximo de 18 meses, y durante el 6 de octubre retrocedía hacia 102.0. Parte de esa fortaleza también vino de la debilidad del euro y del nerviosismo en los mercados de bonos europeos, por lo que sería un error atribuir todo el movimiento al ISM o a la Fed. Para quien sigue Forex desde México, el DXY sirve para separar la fuerza global del dólar de los factores propios del peso. Una comparativa de brokers de Forex puede ayudar a revisar condiciones de intermediación por separado, sin confundir esa elección con una lectura direccional del mercado.
El USD/MXN muestra que el peso no sigue al DXY de forma mecánica
Banco de México mantuvo su tasa objetivo en 6.50% el 24 de septiembre, mientras la Fed tiene su rango en 3.75%-4.00%. El diferencial nominal sigue a favor de México por aproximadamente 2.5 a 2.75 puntos porcentuales. Esa diferencia puede dar soporte relativo al peso, aunque no lo inmuniza frente a episodios de aversión al riesgo o nuevos repuntes en los rendimientos estadounidenses.
Banco de México reportó un cierre de jornada de 18.0899 pesos por dólar el 5 de octubre. Durante el 6 de octubre, el USD/MXN se movía alrededor de 18.06. El peso, por tanto, resistió mientras el DXY permanecía cerca de máximos recientes. El punto importante no es concluir que el peso “ganará” al dólar, sino recordar que el cruce responde a dos lados: dólar global, por una parte; Banxico, tasas locales y apetito por activos emergentes, por la otra.
Para el trader mexicano, esa divergencia es más útil que una lectura automática de “DXY arriba, USD/MXN arriba”. Si los rendimientos de Estados Unidos siguen elevados, el dólar puede mantener apoyo; si el diferencial de tasas mexicano y el apetito por riesgo sostienen al peso, el efecto sobre el cruce puede ser más contenido. No es una señal de operación, sino una referencia para entender de dónde viene cada movimiento.
Las próximas fechas pueden cambiar la lectura rápidamente
El calendario concentra tres pruebas. La Fed publicará el 7 de octubre las minutas de su reunión de septiembre; Banxico difundirá el 8 de octubre las minutas de su decisión del 24 de septiembre; y Estados Unidos publicará el IPC de septiembre el 14 de octubre. La siguiente reunión de la Fed está prevista para el 27 y 28 de octubre.
Si el IPC confirma presiones inflacionarias persistentes, los rendimientos podrían conservar apoyo y el dólar mantener parte de su fortaleza. Si la inflación se enfría mientras el mercado laboral pierde fuerza, aumentaría el argumento para que la Fed espere antes de volver a subir. Son escenarios, no certezas: el ISM por sí solo no define la próxima decisión de política monetaria.
También conviene mirar el riesgo de ejecución. Alrededor de datos de alto impacto, los spreads pueden ampliarse y aparecer slippage, es decir, ejecuciones a un precio distinto del esperado. Esto es especialmente relevante en posiciones apalancadas o CFDs, donde un movimiento pequeño puede traducirse en una variación mayor sobre el capital. Por eso, comparar brokers con spreads bajos sirve para revisar costos, pero no elimina el riesgo de que el spread cambie en una sesión volátil.
La forma más útil de leer al dólar ahora es juntar cinco piezas: DXY, curva de Treasury, expectativas de la Fed, empleo e inflación. El ISM añadió una señal incómoda porque enfrió la actividad sin aliviar los precios. Para México, la resistencia del peso recuerda que el USD/MXN exige esa lectura completa y no una sola cifra.








