El superávit japonés crece, pero no por el comercio
El Ministerio de Finanzas de Japón informó este 8 de octubre que la cuenta corriente registró en agosto un superávit de 4.062 billones de yenes, por encima de los 3.194 billones que recogía el consenso de mercado y de los 2.989 billones del mes anterior. El dato fue sólido, pero su composición importa tanto como el titular.
El motor fue el ingreso primario —rentas obtenidas por inversiones japonesas en el exterior—, que dejó un superávit de 5.133 billones de yenes. En cambio, la balanza comercial presentó un déficit de 687,700 millones de yenes y el saldo conjunto de bienes y servicios también fue negativo. Dicho de otra forma: Japón recibió mucho ingreso desde el exterior, pero el dato no fue una señal de fortaleza exportadora.
Esa diferencia ayuda a entender por qué una sorpresa positiva en cuenta corriente no tiene que traducirse de inmediato en un yen más fuerte. Que el superávit se apoye en rentas de inversiones exteriores tampoco implica que esos flujos se conviertan automáticamente en compras de yenes. La divisa sigue dependiendo de tasas, rendimientos de bonos, expectativas sobre el Banco de Japón y fortaleza global del dólar.
Por qué el USD/JPY sigue cerca de 158
El USD/JPY llegó a moverse por debajo de 158 durante la sesión, pero después regresó a la zona de 158.2 yenes por dólar. Las cotizaciones intradía mostraban al par prácticamente estable o ligeramente al alza, de modo que no hay base para hablar de una apreciación sostenida del yen después del dato.
La explicación está, en buena medida, en el diferencial de tasas. El Banco de Japón mantiene como guía una tasa overnight cercana a 1.25%, mientras que la Reserva Federal elevó en septiembre su rango objetivo a 3.75%-4.00%. Las minutas de esa reunión, publicadas el 7 de octubre, mostraron que todos los participantes apoyaron el aumento de 25 puntos base. Ese contraste todavía deja al yen como una moneda de financiación relativamente barata frente al dólar.
Ahí entra el carry trade: financiarse en una moneda de bajo rendimiento y colocar el capital en otra con tasas más altas. El resultado no depende únicamente del diferencial. Si el yen se aprecia con rapidez, la deuda en yenes se encarece para quien mantiene una posición corta en esa moneda y puede obligar a reducir exposición. Si el yen sigue débil y la brecha de tasas permanece amplia, ese incentivo tarda más en desaparecer.
Qué puede significar para el peso mexicano y otras divisas emergentes
México mantiene una tasa objetivo de 6.50%, por encima del rango de la Fed. Esa diferencia es una de las razones por las que el peso ha tenido atractivo relativo en estrategias de carry, aunque no lo protege de un episodio global de aversión al riesgo. El USD/MXN se movía este jueves alrededor de 18 pesos por dólar, con variaciones intradía moderadas.
El canal de transmisión desde Japón no es automático. Un superávit mayor no hace subir por sí solo al USD/MXN. Lo que puede importar es una combinación más incómoda: yen fortaleciéndose rápido, tasas japonesas al alza, rendimientos estadounidenses elevados y mayor volatilidad global. En ese escenario, algunos inversionistas pueden reducir posiciones financiadas con monedas baratas y recortar exposición a activos de mayor rendimiento. El aumento de los rendimientos de Estados Unidos y la fortaleza del dólar ya están ejerciendo presión sobre estrategias de carry en América Latina.
Para el trader mexicano, la lectura útil está en separar causas. Si el peso pierde terreno mientras el yen se fortalece de forma abrupta, puede haber detrás una reducción del apetito global por riesgo. Si el yen apenas reacciona y el dólar gana terreno contra varias monedas, la explicación probablemente pasa más por Estados Unidos y los rendimientos del Treasury que por Japón. Quien siga estos pares desde México puede revisar las condiciones de distintos brokers de Forex sin confundir la elección de plataforma con una previsión sobre la dirección del mercado.
Qué vigilar ahora en el carry trade
La siguiente prueba estará en los bancos centrales. La Fed celebra su próxima reunión el 27 y 28 de octubre, mientras que el Banco de Japón se reúne el 29 y 30 de octubre. Un cambio en las expectativas sobre cualquiera de los dos puede modificar el diferencial de tasas y, con ello, el costo de mantener estrategias financiadas en yenes.
También importa la velocidad del movimiento. Un ajuste gradual del yen facilita una reducción más ordenada de posiciones; una apreciación rápida puede provocar cierres simultáneos y elevar la volatilidad en otros mercados. Para el peso mexicano, esa dinámica puede pesar incluso sin una noticia local, porque el USD/MXN también responde al dólar global y al apetito por riesgo.
En sesiones de alta volatilidad, el riesgo no termina en la dirección del precio. Los spreads pueden ampliarse, el slippage puede hacer que una orden se ejecute a un precio distinto al esperado y el apalancamiento amplifica tanto ganancias como pérdidas. Incluso al comparar brokers con spreads bajos, un spread mínimo anunciado no garantiza el mismo costo cuando el mercado se mueve con rapidez.
El dato japonés mejora la fotografía externa de Japón, pero no ha roto por sí solo la lógica del carry trade. Mientras el USD/JPY siga cerca de 158 y persista un diferencial amplio de tasas, el mercado necesitará algo más que un buen dato de cuenta corriente para cambiar de régimen. Para México, la clave está en vigilar si un yen más fuerte empieza a coincidir con menor apetito por riesgo y presión sostenida sobre el peso.








