La inflación baja, pero el tono de la Fed mantiene la cautela sobre las tasas

  • La inflación de Estados Unidos ofreció un alivio mayor al esperado en junio, pero el presidente de la Reserva Federal, Kevin Warsh, evitó convertir ese dato en una señal clara sobre las tasas. Para México, el mensaje importa porque puede influir en el dólar, el peso y el margen de Banxico.

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Kevin Warsh comparece ante el Congreso tras conocerse el CPI de junio
Kevin Warsh comparece ante el Congreso tras conocerse el CPI de junio

El dato de inflación fue favorable, aunque tuvo un componente temporal

El índice de precios al consumidor de Estados Unidos cayó 0.4% mensual en junio, después de aumentar 0.5% en mayo. La inflación anual se desaceleró de 4.2% a 3.5%, por debajo del 3.8% que esperaba el consenso. La inflación subyacente, que excluye alimentos y energía, no registró cambios mensuales y bajó a 2.6% anual.

La lectura es favorable porque muestra una moderación más amplia que la sugerida por la cifra general. Sin embargo, buena parte de la caída mensual vino de la energía: sus precios bajaron 5.7%, mientras la gasolina retrocedió 9.7%. Ese movimiento estuvo relacionado con el alivio temporal de las tensiones y los problemas de suministro en Medio Oriente.

Ese detalle impide asumir que la inflación ya está controlada. Los precios energéticos todavía acumulaban un aumento anual de 15.7%, la inflación general seguía por encima del objetivo de 2% de la Fed y una nueva presión sobre el petróleo podría revertir parte del alivio observado en junio. Un solo mes favorable no confirma una tendencia definitiva.

Warsh recibió el buen dato, pero no abrió la puerta a una baja de tasas

Durante su comparecencia del 15 de julio ante el Comité Bancario del Senado, Warsh reconoció que cualquier banco central estaría satisfecho con cifras que avanzan en la dirección correcta. Inmediatamente añadió que los indicadores disponibles son medidas “imperfectas” de la inflación subyacente.

El matiz es importante. El presidente de la Fed no rechazó la mejora del CPI, pero tampoco la utilizó para preparar al mercado para una reducción de tasas. Por el contrario, reiteró que el banco central no tolerará una inflación persistentemente elevada y evitó precisar cómo respondería ante distintos escenarios económicos.

Warsh también explicó que la Fed buscará distinguir entre aumentos concentrados en algunas categorías y una presión que termine afectando al nivel general de precios. Esa diferencia será clave para evaluar los movimientos de energía, los aranceles y el fuerte gasto en infraestructura de inteligencia artificial, factores que podrían elevar ciertos costos sin producir necesariamente una inflación permanente.

La cautela encaja con el punto de partida de la política monetaria. En junio, el Comité Federal de Mercado Abierto mantuvo por unanimidad su tasa en un rango de 3.50% a 3.75% y sostuvo que la inflación permanecía elevada. La próxima reunión está programada para el 28 y 29 de julio, por lo que el CPI ayuda a reducir la urgencia de un endurecimiento, pero no garantiza un cambio de tasas.

Peso mexicano atento al CPI de EUA la Fed y Banxico
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Por qué el tono de la Fed puede pesar más para México

Para el peso mexicano, no basta con saber que la inflación estadounidense bajó. El mercado también necesita interpretar qué hará la Fed con esa información. Un dato favorable puede debilitar al dólar si reduce las expectativas de tasas altas, pero un discurso prudente puede limitar ese movimiento al recordar que el banco central todavía no considera resuelto el problema inflacionario.

La lectura para México pasa por el diferencial de tasas entre la Fed y Banxico. Cuando Estados Unidos mantiene rendimientos elevados durante más tiempo, los activos denominados en dólares conservan atractivo y disminuye el margen para que Banxico reduzca su propia tasa sin aumentar la presión sobre el peso. Esto no significa que ambos bancos centrales deban moverse al mismo tiempo, pero sí que las decisiones estadounidenses forman parte del balance de riesgos mexicano.

También existe un canal de inflación. Una depreciación persistente del peso puede encarecer productos importados, insumos y bienes cotizados en dólares. En sentido contrario, un dólar menos fuerte puede aliviar parte de esas presiones. El efecto no es automático: el USD/MXN también responde a la inflación mexicana, las decisiones de Banxico, el crecimiento, las finanzas públicas, el comercio y el apetito global por riesgo.

Por eso, el tono del testimonio puede pesar más que la sorpresa inmediata del CPI. Warsh dejó claro que la Fed seguirá evaluando la amplitud y la persistencia de las presiones, en lugar de reaccionar mecánicamente a una publicación favorable. Para los hogares y empresas en México, eso implica que las condiciones financieras y el costo del crédito podrían tardar en recibir cualquier beneficio indirecto.

El siguiente punto de referencia será la reunión de la Fed del 28 y 29 de julio. Después llegará el CPI de julio, programado para el 12 de agosto. Hasta entonces, el dato de junio reduce parte de la presión inflacionaria, pero el mensaje de Warsh obliga a mantener la prudencia: la inflación bajó, aunque la Fed todavía no está declarando que pueda relajar su política.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México