El promedio nacional volvió a superar la barrera de 4 dólares
La AAA situó el promedio nacional de la gasolina regular en 4.019 dólares por galón el 21 de julio de 2026. Un día antes estaba en 4.003 dólares y una semana atrás en 3.859 dólares, lo que implica un aumento de 16 centavos en siete días. Frente al mismo periodo de 2025, el combustible cuesta casi 88 centavos más.
La referencia debe leerse con cuidado. Se trata del promedio minorista nacional para gasolina regular, no del precio de un futuro de gasolina ni de una cotización de petróleo. También existen diferencias importantes entre estados: Hawái superaba 5.43 dólares por galón, mientras que varios mercados permanecían por debajo de 4 dólares.
El regreso a esta barrera llega después de un alivio breve. El 16 de julio, la propia AAA reportaba un promedio de 3.94 dólares, mientras que a principios de mes el precio se había colocado cerca de 3.80 dólares. El movimiento confirma que la caída anterior no eliminó el riesgo energético; solo lo redujo temporalmente.
Petróleo, estrecho de Ormuz e inventarios explican el repunte
El principal catalizador está en el crudo. La reanudación de las hostilidades entre Estados Unidos e Irán volvió a limitar los flujos energéticos y elevó la incertidumbre alrededor del estrecho de Ormuz, una ruta crítica para el comercio mundial de petróleo. El Brent llegó a moverse entre 86 y 91 dólares por barril el lunes, frente a niveles cercanos a 72 dólares al inicio de julio.
Ese repunte no se traslada de inmediato ni de manera idéntica a las estaciones de servicio. Las refinerías compran crudo, procesan el producto y posteriormente lo distribuyen. Por eso existe un retraso entre el movimiento del petróleo y el precio final de la gasolina. También pesan los márgenes de refinación, el transporte y la disponibilidad de inventarios.
El último informe semanal disponible de la Administración de Información Energética de Estados Unidos, correspondiente a la semana terminada el 10 de julio, mostró que los inventarios de gasolina cayeron 1.5 millones de barriles, hasta 210.5 millones. Además, quedaron 8% por debajo del promedio de cinco años para esta época, pese a que las refinerías operaron al 96.2% de su capacidad. Esa combinación deja menos margen ante una nueva interrupción de oferta.

Por qué la noticia importa para México
México no copia automáticamente el promedio de las gasolineras estadounidenses, pero tampoco está aislado. La EIA señala que el país ha sido históricamente el principal destino de las exportaciones estadounidenses de gasolina y recibió más de la mitad de esos envíos en la mayoría de los años desde 1993. Por ello, un encarecimiento sostenido del combustible y de la refinación en Estados Unidos puede influir en costos de referencia, importaciones y logística mexicana.
La transmisión al consumidor depende también del tipo de cambio, los costos regionales, los márgenes de comercialización y las decisiones fiscales. Un peso más débil frente al dólar encarece las compras externas denominadas en esa moneda, mientras que un peso firme puede amortiguar parte del golpe. Los estímulos fiscales relacionados con el IEPS también pueden modificar el impacto final, pero sus porcentajes cambian por periodo y deben verificarse antes de realizar un cálculo concreto.
Para el mercado mexicano, el punto importante no es únicamente la gasolina. Un choque energético prolongado puede alimentar expectativas de inflación, elevar costos de transporte y complicar la lectura de tasas. En Estados Unidos, el IPC de junio cayó 0.4% mensual gracias, en buena medida, al retroceso de la energía; aun así, la inflación anual fue de 3.5% y la gasolina acumuló un aumento de 26.7% frente al año anterior. Si el combustible vuelve a subir con fuerza, parte de ese alivio podría perderse.
Qué deben vigilar ahora los traders mexicanos
La primera referencia será el próximo informe semanal de la EIA, programado para el 22 de julio. El mercado buscará confirmar si los inventarios de gasolina siguen cayendo, si cambia la utilización de las refinerías y si la demanda se mantiene. También será clave la evolución del estrecho de Ormuz: cualquier avance diplomático puede reducir la prima de riesgo, mientras que nuevas interrupciones pueden elevar otra vez al Brent y al WTI.
La segunda referencia será la reunión de la Reserva Federal del 28 y 29 de julio. Un nuevo repunte de la energía no determina por sí solo la decisión del banco central, pero sí puede influir en las expectativas de inflación y en el dólar. Para quienes siguen el USD/MXN, conviene separar la fortaleza global del dólar de los factores propios del peso mexicano y de Banxico.
Quienes operan petróleo o combustibles mediante futuros o CFDs deben distinguir el subyacente del instrumento. Un CFD no equivale a comprar barriles físicos y puede incorporar spread, swap, margen y apalancamiento. Antes de elegir una plataforma, resulta útil comparar los brokers para operar materias primas y entender la operación con CFDs, sin confundir volatilidad con una oportunidad automática. Para México, la clave seguirá en tres variables: petróleo, inventarios y tipo de cambio.









