El INPC del miércoles mide agosto, no el último salto del crudo
La referencia más reciente de INEGI deja una fotografía bastante distinta a la que sugiere hoy el mercado petrolero. La inflación anual cerró julio en 3.12% y avanzó a 3.26% en la primera quincena de agosto. En ese corte, la inflación subyacente se ubicó en 3.93%; a tasa quincenal, los agropecuarios subieron 0.39%, mientras que energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno avanzaron apenas 0.02%. Es decir, la energía todavía no era el motor dominante del movimiento.
El mercado llega al dato con una referencia, no con una certeza. La encuesta de especialistas del sector privado de Banco de México situó la expectativa media para la inflación general mensual de agosto en 0.27%, con una mediana de 0.25%. Para la subyacente, la media fue de 0.21% y la mediana de 0.22%. Esas cifras sirven para medir una posible sorpresa, pero no deben confundirse con el resultado que publicará INEGI.
Aquí importa mucho el calendario. La escalada más reciente del petróleo ocurrió ya en septiembre, por lo que no puede utilizarse para explicar de forma directa el INPC de agosto. Lo mismo sucede con los porcentajes de estímulo al IEPS vigentes del 5 al 11 de septiembre. El dato del miércoles será más útil como línea de salida: permitirá saber si México entró al nuevo episodio energético con presiones contenidas o si ya había señales de mayor tensión en precios no subyacentes.
El diésel entra a septiembre con un estímulo fiscal mucho mayor
El contexto externo sí ha cambiado rápido. Este lunes, los futuros del Brent rondaban 97.48 dólares por barril y los del WTI 92.62 dólares a las 07:27 GMT, después de que ambos referentes cerraran la semana previa con fuertes avances. El detonante inmediato ha sido la nueva escalada entre Estados Unidos e Irán y el temor a interrupciones prolongadas de suministro en Medio Oriente.
México cuenta, sin embargo, con mecanismos que pueden amortiguar parte del traslado hacia los combustibles. El 31 de agosto, Hacienda anunció la renovación por seis meses de la estrategia voluntaria con el sector gasolinero. El gobierno señala que la gasolina regular se ha mantenido por debajo de 24 pesos por litro en la mayor parte del país y que el diésel se mantiene por debajo de 27 pesos, con una referencia menor en la frontera. La participación es voluntaria, por lo que no se trata de un precio universal garantizado para todas las estaciones.
El otro amortiguador está en el IEPS. Para la semana del 5 al 11 de septiembre, Hacienda fijó un estímulo de 90.78% para el diésel, frente a 31.45% para la gasolina menor a 91 octanos. En el caso del diésel, el apoyo equivale a 6.6847 pesos por litro y deja una cuota reducida de 0.6787 pesos. La diferencia importa porque el diésel no solo afecta al automovilista: también entra en costos de transporte y distribución. El estímulo puede reducir el traspaso inicial, pero no garantiza que un petróleo persistentemente caro quede fuera de la inflación.
Banxico mirará la composición, el peso y lo que venga después
Banco de México mantiene su tasa de referencia en 6.50% desde su decisión del 6 de agosto. En ese comunicado, la Junta volvió a señalar riesgos al alza para la inflación, entre ellos la persistencia de la subyacente, un posible impacto inflacionario de los conflictos geopolíticos, presiones de costos y una eventual depreciación del peso. También destacó que el balance de riesgos para la trayectoria de precios continúa sesgado al alza.
Para quien sigue el mercado desde México, ahí entra el USD/MXN. El último FIX oficial disponible antes de la apertura de este lunes fue de 16.8748 pesos por dólar, correspondiente al 4 de septiembre. Un peso relativamente firme puede amortiguar parte del encarecimiento en dólares de insumos importados; una depreciación haría el efecto contrario. No es una relación mecánica, pero sí una de las piezas que Banxico incluye expresamente en su lectura de inflación.
El siguiente punto de control será especialmente interesante. INEGI tiene programada la publicación de la inflación de la primera quincena de septiembre para el 24 de septiembre, precisamente el mismo día en que Banxico anunciará su siguiente decisión de política monetaria. Si el petróleo permanece caro, ese reporte tendrá más capacidad que el dato de agosto para mostrar si la nueva presión energética empieza a filtrarse hacia los precios internos.
Para el trader mexicano, por tanto, el miércoles no bastará con mirar si la inflación anual sube o baja. La lectura útil estará en subyacente, agropecuarios, energéticos, tarifas y tipo de cambio. El petróleo está elevando el riesgo, pero los estímulos fiscales y el peso pueden modificar el traspaso. La clave será separar ese efecto de otras presiones antes de sacar conclusiones sobre Banxico o el USD/MXN.








