Fertilizantes caros: el riesgo energético que puede volver a presionar la inflación mexicana

  • La energía cara no termina en la gasolina. También eleva el costo de producir fertilizantes, transportar cosechas y procesar alimentos. Para México, el riesgo no es un aumento automático e inmediato del INPC, sino una cadena de costos que podría aparecer con retraso en granos, alimentos procesados y restaurantes.

  • Más información: El metal que conecta China, IA y mercados: por qué vuelve a importar el cobre

Energía y fertilizantes encarecen la cadena agrícola que abastece alimentos en México
Energía y fertilizantes encarecen la cadena agrícola que abastece alimentos en México

La presión empieza en energía, gas natural y fertilizantes

El Banco Mundial proyecta que los precios de la energía aumentarán 24% durante 2026, mientras los fertilizantes subirían 31%. La urea, uno de los insumos nitrogenados más utilizados en la agricultura, podría encarecerse alrededor de 60% en el promedio anual. El organismo relaciona este escenario con las interrupciones energéticas y logísticas provocadas por el conflicto en Oriente Medio.

El vínculo importa porque fabricar fertilizantes nitrogenados requiere grandes cantidades de gas natural. Cuando suben el gas, el petróleo y los costos de transporte marítimo, el productor agrícola enfrenta una decisión incómoda: pagar más por nutrir sus cultivos, reducir la aplicación de fertilizante o trasladar parte del incremento al precio de venta.

Los datos mensuales ya muestran esa tensión. En mayo, la referencia europea de urea alcanzó 770.5 dólares por tonelada, frente a un promedio de 422.7 dólares durante 2025. El fosfato diamónico, conocido como DAP, se ubicó en 769.5 dólares por tonelada, mientras que el índice de fertilizantes del Banco Mundial permaneció muy por encima del promedio del año anterior.

El problema para México no llega solamente por el costo directo del fertilizante. También intervienen diésel, electricidad, almacenamiento, refrigeración, fletes y tipo de cambio. Un peso firme puede amortiguar parte de la inflación importada, pero una depreciación frente al dólar encarecería los insumos cotizados internacionalmente y añadiría presión a toda la cadena.

Maíz y trigo avanzan, mientras azúcar y café dejan una lectura distinta

La fotografía de los alimentos no es uniforme. En mayo, el maíz estadounidense de exportación se situó en 216.2 dólares por tonelada, por encima del promedio de 203.2 dólares registrado durante 2025. El trigo duro rojo de invierno alcanzó 303 dólares por tonelada, frente a 243.3 dólares en el promedio del año pasado.

Esa diferencia importa para México. El maíz entra en alimentos, forraje y producción pecuaria, mientras el trigo influye en harina, pan, pasta y otros productos procesados. Una subida internacional no se traslada de forma mecánica al consumidor, pero puede aumentar los costos de productores e importadores si se mantiene durante varios meses.

El azúcar y el café cuentan otra historia. La referencia mundial del azúcar se ubicó en 0.34 dólares por kilogramo en mayo, por debajo del promedio de 0.37 dólares de 2025. El café arábica bajó a 6.95 dólares por kilogramo desde un promedio anual anterior de 8.47 dólares. Esto reduce la idea de una presión generalizada en todas las materias primas agrícolas.

Conviene separar, por tanto, dos lecturas. La primera es el precio actual de cada cultivo. La segunda es el posible impacto futuro de fertilizantes, energía y logística sobre las próximas cosechas. Un alimento puede bajar hoy por una buena oferta y volver a presionarse después si producirlo se vuelve más caro o si los agricultores reducen rendimientos.

Para ampliar esta lectura, puede consultarse el seguimiento de materias primas y energía desde México y el análisis sobre por qué petróleo e inflación mexicana no siempre se mueven al mismo ritmo.

El petróleo sube mientras el USD MXN permanece cerca de 17.40 pesos por dólar
También te puede interesar: Petróleo caro y peso firme: por qué el USD/MXN rompe la lógica fácil

La inflación mexicana todavía no refleja un choque general de alimentos

El último dato disponible ofrece cierta calma. En junio de 2026, la inflación anual de México bajó a 3.37%, mientras la inflación subyacente se ubicó en 4.03%. Los alimentos y bebidas no alcohólicas registraron un aumento anual de 1.66%, aunque restaurantes y servicios de alojamiento avanzaron 6.63%.

El dato muestra que, hasta junio, México no enfrentaba una aceleración general de los alimentos vinculada a fertilizantes. De hecho, varios productos agropecuarios ayudaron a moderar el índice mensual. El jitomate cayó 38.98%, el huevo 7.21% y algunos chiles registraron bajas importantes, mientras la papa, el aguacate y la cebolla subieron.

Aquí está el matiz: los precios agropecuarios son muy volátiles y pueden moverse por clima, cosechas, estacionalidad y oferta regional. El riesgo de los fertilizantes suele ser más lento. Primero afecta los costos del productor; después puede aparecer en decisiones de siembra, rendimientos, alimento para ganado, procesamiento y distribución.

Además, una parte del golpe puede terminar en servicios relacionados con alimentos. Loncherías, fondas, taquerías y restaurantes no solo pagan ingredientes. También enfrentan renta, salarios, gas, electricidad y transporte. Por eso el traslado puede resultar más persistente en alimentos preparados que en una fruta u hortaliza cuyo precio cambia con rapidez.

Qué deben vigilar ahora los traders y lectores en México

La primera referencia es el mercado energético. Una nueva interrupción en el Estrecho de Ormuz, por donde circula una parte relevante del petróleo transportado por mar, podría volver a elevar el crudo, el gas y los fletes. El Banco Mundial advierte que un conflicto más prolongado amplificaría el impacto sobre fertilizantes y alimentos.

La segunda es el dólar. Para México, la lectura pasa por el USD/MXN porque buena parte de los granos, fertilizantes y energéticos se negocia en dólares. Un peso estable puede funcionar como amortiguador; uno más débil podría encarecer la factura importada incluso si la cotización internacional deja de subir.

La tercera será el desglose del INPC. La inflación general puede bajar por frutas y verduras mientras persisten presiones en mercancías procesadas, servicios de alimentos o costos de producción. La próxima publicación mensual del INEGI está programada para el 7 de agosto de 2026.

Para ordenar esos eventos, conviene seguir el calendario y las noticias de Banxico e inflación, además de las referencias de petróleo, fertilizantes, granos y tipo de cambio. No es una señal para anticipar una nueva oleada inflacionaria, pero sí un riesgo que el mercado mexicano no debería reducir al precio de la gasolina.

El punto clave está en la duración. Si energía y fertilizantes se mantienen caros, la presión puede filtrarse a futuras cosechas y alimentos procesados. Si las rutas comerciales se normalizan, el dólar permanece contenido y las cosechas son favorables, parte del riesgo podría diluirse antes de llegar al consumidor.

Esta noticia ha sido elaborada por Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Especialista

Más del autor

Especialista en Forex y materias primas