Intel busca un socio para Ohio tras aplazar su complejo fabril hasta 2030

  • Intel busca un socio para ayudar a operar su complejo de semiconductores en Ohio, según Semafor, con SK Hynix entre las candidatas. La posibilidad, todavía preliminar, cambia la lectura de una inversión superior a 28,000 millones de dólares cuya primera planta no comenzaría a operar antes de 2030.

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Obras del complejo Ohio One de Intel cuya primera planta no operaría antes de 2030.
Obras del complejo Ohio One de Intel cuya primera planta no operaría antes de 2030.

Lo confirmado es bastante más limitado que los primeros rumores. Intel no ha anunciado una venta, una alianza ni una negociación formal. Semafor informó que la compañía analiza socios para operar el campus, mientras que SK Hynix negó haber impulsado o decidido una compra de las instalaciones. Intel declinó comentar sobre una posible asociación y reiteró su compromiso con Ohio.

Una asociación, no una venta, y todavía sin negociación formal

El cambio importante está en el modelo que Intel estaría dispuesta a considerar. La empresa planteó originalmente Ohio One como una pieza central de su propia red de fabricación. Incorporar ahora a otra compañía en la operación podría distribuir inversión, capacidad técnica, utilización de las fábricas y riesgo comercial, aunque todavía no se conoce qué aportaría cada parte.

Semafor señaló que SK Hynix figura entre las empresas consideradas, pero describió el interés como muy temprano y aseguró que las dos compañías no han iniciado negociaciones formales. Tampoco están definidos la propiedad de los activos, el reparto del gasto de capital, los productos que se fabricarían, la capacidad reservada para cada socio ni la participación en los futuros beneficios.

Por eso, el reporte no equivale a una admisión oficial de que Intel “no puede sola”. La lectura empresarial es más precisa: la dirección parece dispuesta a explorar una estructura menos dependiente del capital y la ejecución exclusiva de Intel para evitar que Ohio siga siendo una construcción costosa sin una demanda suficientemente asegurada.

La reacción bursátil tampoco ofreció una validación clara. Las acciones de Intel cerraron el miércoles con una caída de 2.7%, los títulos de SK Hynix en Seúl cedieron 0.3% y sus ADR bajaron 3.9% después del desmentido sobre una adquisición. Los movimientos variaron según el mercado y el momento de la sesión, una razón adicional para no convertir una cotización intradía en la noticia principal.

Ohio expone el costo de reconstruir la manufactura avanzada

Intel anunció en enero de 2022 una inversión inicial superior a 28,000 millones de dólares para construir dos fábricas avanzadas en New Albany. La previsión original situaba el inicio de la producción a finales de 2025, pero ese calendario quedó atrás. En febrero de 2025, la empresa informó que terminaría la construcción del primer módulo en 2030 y que comenzaría a operarlo entre 2030 y 2031. El segundo entraría en funcionamiento en 2032.

Intel reconoció entonces que continuaría las obras a un ritmo más lento y que ajustaría la apertura a las necesidades de su negocio y a la demanda del mercado. No es un detalle menor: Ohio representa el primer nuevo emplazamiento fabril de la compañía en alrededor de cuatro décadas, pero una fábrica de chips solo crea valor cuando dispone de procesos competitivos, clientes, volumen suficiente y rendimientos de producción adecuados.

Las cuentas explican por qué Intel necesita ser selectiva. En el primer trimestre de 2026, Intel Foundry, el negocio que desarrolla y fabrica chips, registró ingresos segmentados por 5,421 millones de dólares y una pérdida operativa de 2,437 millones. Además, las cifras incluyen operaciones internas entre divisiones: Intel eliminó 5,251 millones de dólares de ingresos intersegmentos al consolidar sus resultados. Por tanto, la facturación de Foundry no debe interpretarse como ventas externas equivalentes.

El balance todavía ofrece recursos, pero no elimina la presión. Al cierre de marzo, Intel contaba con 17,247 millones de dólares en efectivo y 15,542 millones en inversiones de corto plazo. Frente a ello mantenía alrededor de 45,000 millones de dólares de deuda, sumando obligaciones de corto y largo plazo.

Durante ese trimestre generó 1,096 millones de dólares de caja operativa, frente a 4,963 millones de gasto de capital bruto. Incluso después de considerar incentivos y aportaciones de socios, su flujo de caja libre ajustado fue negativo en 2,016 millones. La empresa no está sin liquidez, pero cada nueva fábrica reduce el margen disponible para absorber retrasos, sobrecostos o capacidad sin utilizar.

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Qué cambia para los accionistas y los inversores mexicanos

Un socio industrial podría mejorar el proyecto si aporta capital, experiencia operativa y demanda comprometida. También podría ayudar a Intel a acelerar la utilización de las instalaciones sin financiar por sí sola toda la expansión. Sin embargo, el valor para los accionistas dependerá de la estructura, no únicamente del nombre del socio.

Si Intel mantiene la mayor parte del gasto y otra compañía solo participa en la operación, el alivio financiero podría ser limitado. Si comparte propiedad, capacidad o resultados, reduciría el riesgo, pero también cedería parte del beneficio potencial y del control estratégico. Todavía no existe información suficiente para determinar cuál de estos escenarios se está considerando.

El apoyo público tampoco resuelve por sí mismo la economía del campus. Intel recibió una adjudicación de hasta 7,860 millones de dólares bajo la Ley CHIPS para proyectos en Arizona, Nuevo México, Ohio y Oregón, además de incentivos fiscales previstos. Esos recursos ayudan a financiar infraestructura, pero no sustituyen la necesidad de conseguir clientes, alcanzar buenos rendimientos de fabricación y operar las plantas con rentabilidad.

Para el inversor mexicano, la conexión es principalmente financiera. Intel cotiza en Nasdaq con el ticker INTC, por lo que la noticia afecta a quienes mantienen exposición a la compañía o al sector tecnológico estadounidense. No se ha anunciado un impacto operativo directo para México derivado del proyecto de Ohio.

Lo que cambió es que Intel estaría considerando compartir la operación de uno de sus proyectos industriales más importantes. El riesgo abierto es que todavía no existe una negociación formal ni condiciones económicas conocidas. La compañía deberá demostrar que un eventual socio convierte Ohio en capacidad productiva con clientes y rentabilidad, y no únicamente en otra forma de financiar una obra retrasada.

Esta noticia ha sido elaborada por Araceli Ramírez

 
Araceli Ramírez - Economista en la universidad de Asunción

Araceli Ramírez

Economísta

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Especialista en empresas cotizadas y noticias que afectan a las compañíaso