El 5% importa, pero hay un matiz en la lectura del Treasury
El Tesoro de Estados Unidos colocó alrededor de 70,000 millones de dólares en notas a cinco años con un rendimiento máximo de 5.033%. Las posturas recibidas equivalieron a 2.21 veces el monto aceptado. Ese 5% sí se superó en la subasta. Sin embargo, la curva oficial de rendimientos par del Treasury cerró el 23 de septiembre con el tramo a cinco años en 4.99%, mientras el de siete años quedó en 5.05% y el de diez años en 5.11%. La distinción importa: una cosa es el rendimiento de corte de una subasta y otra el nivel de cierre de la curva secundaria.
La presión no apareció de un día para otro. El rendimiento oficial a cinco años estaba en 4.55% el 1 de septiembre y llegó a 4.99% el día 23, un avance de 44 puntos base en poco más de tres semanas. Además, la Reserva Federal elevó el 16 de septiembre su rango objetivo en 25 puntos base, hasta 3.75%-4.00%, al señalar que la inflación sigue elevada. Eso vuelve a poner el rendimiento de los activos en dólares en el centro de la lectura del mercado.
Para el peso mexicano, el punto importante no es que un Treasury por encima de 5% obligue automáticamente a vender pesos. Lo que cambia es la comparación relativa. Cuando los bonos estadounidenses pagan más, un inversionista puede obtener una mayor remuneración en dólares sin asumir el mismo riesgo cambiario de una posición en monedas emergentes. Eso puede restar atractivo marginal al peso, especialmente si al mismo tiempo aumenta la cautela global.
El carry del peso pierde margen cuando Estados Unidos paga más
Banxico mantiene, antes de su decisión de este 24 de septiembre, una tasa objetivo de 6.50%, mientras la Fed dejó su rango en 3.75%-4.00%. La distancia entre ambas tasas de política se sitúa así alrededor de 2.50 a 2.75 puntos porcentuales, 25 puntos base menos que antes del último movimiento de la Fed. Esa brecha es una de las piezas que el mercado observa al analizar el llamado carry trade.
El carry consiste, de forma simplificada, en buscar rendimiento en una moneda con tasas más altas asumiendo el riesgo de que el tipo de cambio se mueva en contra. El peso todavía conserva una tasa superior a la estadounidense, pero el colchón es menor. Y el mercado cambiario ya mostró tensión: el FIX de Banxico pasó de 17.2203 pesos por dólar el 21 de septiembre a 17.5030 el día 23, un aumento cercano a 1.6% en el USD/MXN. En otras palabras, el peso perdió terreno, aunque eso no demuestra que los Treasuries sean la única causa.
Los bonos mexicanos siguen ofreciendo rendimientos claramente superiores. En la subasta con fecha de colocación del 17 de septiembre, el bono gubernamental a tasa fija de cinco años registró un rendimiento de 9.00%; en la colocación a diez años con fecha del 24 de septiembre, la tasa fue de 9.35%. La diferencia frente a Estados Unidos continúa siendo amplia, pero no equivale a una ganancia asegurada: una depreciación del peso, un cambio en las expectativas sobre Banxico o un repunte de volatilidad puede borrar parte del rendimiento adicional.
Banxico puede definir si la presión sobre el USD/MXN se extiende
El siguiente filtro está en México. Banxico tiene programado su anuncio de política monetaria para este 24 de septiembre a las 13:00 horas, tiempo de Ciudad de México, con una tasa objetivo vigente de 6.50% antes de la decisión. Más que mirar únicamente si la tasa cambia o no, el mercado tendrá que leer qué dice la Junta de Gobierno sobre inflación, tipo de cambio y condiciones externas después del ajuste de la Fed y del repunte de los rendimientos estadounidenses.
Para quien sigue el USD/MXN, conviene separar dos motores. Si el dólar se fortalece de forma general porque suben los rendimientos de Estados Unidos, el peso puede verse presionado incluso sin una noticia local negativa. Si, en cambio, Banxico mantiene una postura suficientemente restrictiva y mejora el apetito global por riesgo, parte de esa presión podría moderarse. Ninguno de esos escenarios es una señal de compra o venta por sí mismo.
También importa cómo se opera esa volatilidad. En sesiones con decisiones de bancos centrales o movimientos rápidos en los bonos, los spreads pueden ampliarse y el slippage —la diferencia entre el precio esperado y el de ejecución— puede hacerse más visible. Para entender mejor esas condiciones, resulta útil revisar una comparativa de brokers de Forex y contrastar cómo funcionan los costes en la guía de brokers con spreads bajos. El apalancamiento, además, amplifica tanto los movimientos favorables como los desfavorables.
La lectura práctica para México es que el Treasury a cinco años por encima de 5% en subasta no confirma por sí solo una tendencia del USD/MXN, pero sí reduce parte del margen relativo que apoyaba al peso por diferencial de tasas. La combinación entre rendimientos estadounidenses, la decisión de Banxico y la reacción posterior del tipo de cambio permitirá distinguir si esta presión es puntual o si el mercado está reajustando de forma más profunda el precio del riesgo.








