El crudo aumentó 3 millones de barriles contra lo que esperaba el mercado
La Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) reportó que, en la semana terminada el 18 de septiembre, las existencias comerciales de crudo —sin contar la Reserva Estratégica— subieron a 426.4 millones de barriles. El incremento fue de 3 millones y dejó los inventarios 2% por encima del promedio de cinco años para esta época.
La sorpresa fue relevante frente a lo que esperaba el mercado. Un sondeo de Reuters anticipaba una reducción de 641,000 barriles. Además, las existencias en Cushing, Oklahoma, punto de entrega de referencia para los futuros del WTI, aumentaron cerca de 2.2 millones de barriles hasta 23.7 millones.
Pero la parte refinada contó otra historia. Los inventarios de gasolina bajaron 1.7 millones de barriles hasta 206 millones, mientras los destilados —categoría que incluye diésel y combustible para calefacción— disminuyeron 0.4 millones hasta 107.4 millones. La EIA situó la gasolina 6% por debajo de su promedio de cinco años y los destilados 12% por debajo. No hay una contradicción estadística: son tramos distintos de la misma cadena petrolera.
La clave está en las refinerías, no solo en cuánto crudo hay almacenado
La explicación más útil está en el procesamiento. Las refinerías estadounidenses utilizaron 16.8 millones de barriles diarios de crudo, 519,000 menos que una semana antes, y su tasa de utilización bajó de 96.8% a 94%. Cuando las refinerías procesan menos, puede acumularse materia prima al mismo tiempo que disminuyen las reservas de combustibles terminados.
La producción doméstica de crudo apenas cambió, de 13.944 a 13.939 millones de barriles diarios, por lo que el aumento de inventarios no vino acompañado de un salto en la extracción estadounidense. Reuters también reportó que las importaciones netas de crudo aumentaron 369,000 barriles diarios. En conjunto, estos movimientos encajan mejor con la acumulación observada que una explicación basada únicamente en mayor producción.
Hay otro matiz importante: la EIA calculó que el conjunto de inventarios comerciales de petróleo y derivados aumentó apenas 0.1 millones de barriles. Además, en promedio de cuatro semanas, el producto suministrado de gasolina fue 0.8% menor que un año antes, mientras el de destilados aumentó 0.3%. Es decir, la caída de inventarios refinados tampoco debe interpretarse automáticamente como un boom de demanda.
El precio tampoco reaccionó como si el informe hubiera dado una señal única. A las 10:37 a.m. hora del Este, poco después de la publicación de los datos principales, los futuros del Brent cotizaban en 101.64 dólares por barril y los del WTI en 91.83 dólares. Reuters describió el movimiento inmediatamente posterior al reporte como limitado. Son precios de futuros en ese momento concreto, no cotizaciones spot ni precios de un CFD ofrecido por un broker.
Por qué esta divergencia importa para combustibles e inflación en México
Para México, mirar únicamente el incremento del crudo estadounidense puede llevar a una conclusión incompleta. El país mantiene una conexión directa con el mercado de combustibles de Estados Unidos. En junio, último mes disponible en la serie consultada de la EIA, las exportaciones estadounidenses de gasolina terminada hacia México sumaron alrededor de 505,000 barriles diarios: 499,000 procedieron de la Costa del Golfo y 6,000 de la Costa Oeste.
Eso vuelve especialmente relevante lo que ocurre en las refinerías y en los inventarios de productos terminados. Un mercado con más crudo almacenado, pero menos gasolina y destilados disponibles, puede mantener presión en las referencias de combustibles aunque la materia prima parezca más holgada. La lectura para México no es que la gasolina vaya a subir automáticamente, sino que el aumento de existencias de crudo no cuenta toda la historia.
En el precio mexicano intervienen también el tipo de cambio, los impuestos, la logística y los márgenes de comercialización. El dólar es otra pieza del rompecabezas: como las principales referencias internacionales de energía se expresan en dólares, el USD/MXN puede amplificar o amortiguar movimientos externos para el mercado mexicano. Para inflación, la señal merece vigilancia si la estrechez de productos refinados persiste, pero un único reporte semanal no permite anticipar por sí solo la trayectoria de los precios al consumidor.
Qué deben vigilar ahora los traders mexicanos
El siguiente reporte semanal de la EIA está programado para el 30 de septiembre. Más que reducir la lectura a “alcista” o “bajista”, conviene comprobar si vuelve a repetirse la combinación de más crudo, menor utilización de refinerías y reservas ajustadas de combustibles. Cushing, la actividad de las refinerías y la distancia de gasolina y destilados respecto a sus promedios estacionales serán referencias útiles.
La EIA publica el bloque principal del Weekly Petroleum Status Report después de las 10:30 a.m. hora del Este los miércoles; el 23 de septiembre eso correspondió a las 8:30 a.m. de Ciudad de México. Alrededor de ese dato puede aumentar la volatilidad.
Para quien obtiene exposición mediante derivados, conviene distinguir el movimiento del petróleo de las condiciones concretas del producto utilizado. La comparativa de brokers para operar con CFDs y la guía de brokers para operar materias primas permiten revisar aspectos como instrumento, spread, financiación nocturna, margen y apalancamiento. Operar un CFD sobre petróleo no equivale a poseer crudo ni un contrato de futuros, y el apalancamiento también puede multiplicar las pérdidas.
La señal útil del informe no es que el petróleo tenga ahora una dirección asegurada. Es que crudo y combustibles están contando historias diferentes. Para México, el punto clave será comprobar si la debilidad de los inventarios refinados persiste, cómo responde el USD/MXN y si las refinerías estadounidenses recuperan actividad en los próximos reportes.








