El PCE fue más suave de lo esperado, pero la inflación sigue sobre la meta
El índice de precios del gasto en consumo personal (PCE) subió 0.3% mensual en agosto y 3.4% frente al mismo mes de 2025. La medida subyacente, que excluye alimentos y energía, aumentó 0.2% mensual y 3.0% anual. El consenso recogido por Reuters esperaba 0.4% mensual y 3.7% anual para el índice general, y 0.3% y 3.3%, respectivamente, para el subyacente.
Hay un matiz importante. El BEA publicó al mismo tiempo su actualización anual de las cuentas nacionales y revisó la serie desde 2021. Con esa actualización, la inflación PCE de julio quedó en 3.4% anual, frente al 3.7% informado originalmente; la subyacente fue revisada a 3.0% desde 3.3%. Agosto no muestra, por tanto, una nueva aceleración anual frente al dato revisado, aunque ambas mediciones continúan por encima del objetivo de 2% de la Reserva Federal.
La otra mitad del reporte fue el consumo. El gasto personal nominal creció 0.9% en agosto y, descontando la inflación, avanzó 0.6%. El ingreso personal aumentó 0.2%, pero el ingreso disponible real quedó sin cambio y la tasa de ahorro bajó a 4.1%. La lectura es mixta: la demanda siguió firme, aunque parte de ese gasto convivió con un menor colchón de ahorro.
El mercado baja las apuestas de alza en octubre, pero los bonos siguen tensos
La Fed elevó su rango objetivo en 25 puntos base el 16 de septiembre, hasta 3.75%-4.00%, mediante una votación de 12-0, y mantuvo el diagnóstico de que la inflación sigue elevada. Tras el PCE, los futuros redujeron la probabilidad de otra subida en la reunión de octubre a 34.9%, desde 51.5% antes del reporte. Eso no equivale a una decisión tomada: solo indica que el mercado vio menos urgencia para un nuevo ajuste inmediato.
La reacción de los bonos ayuda a entender por qué el PCE no cerró el debate. Los rendimientos del Tesoro cayeron inicialmente, pero el movimiento se revirtió en el tramo largo. Al cierre del 30 de septiembre, el rendimiento a 10 años subió 4.68 puntos base hasta 5.302%, mientras el de dos años terminó prácticamente sin cambios en 4.891%. El 1 de octubre, el bono a 10 años llegó a tocar 5.342% antes de moderarse.
Para la Fed, el punto incómodo está en la combinación. La inflación fue menos intensa de lo previsto, pero el consumo siguió creciendo con fuerza. Eso deja espacio para esperar más información sin asumir que la presión de precios ya está resuelta. La próxima reunión del FOMC será el 27 y 28 de octubre; el siguiente reporte mensual de PCE está programado para el 29 de octubre, un día después de esa decisión.
Para Banxico, el diferencial de tasas sigue siendo una pieza clave del USD/MXN
Banxico mantuvo el 24 de septiembre su tasa de referencia en 6.50% por decisión unánime. Además, dejó una advertencia útil para leer el PCE estadounidense: como México y Estados Unidos atraviesan condiciones macroeconómicas distintas, la política monetaria mexicana no tiene que reaccionar mecánicamente a los ajustes de la Fed. La Junta seguirá observando la inflación, el traspaso del tipo de cambio, la holgura económica y las expectativas.
Aun así, el diferencial importa para el mercado cambiario. Con Banxico en 6.50% y la Fed en 3.75%-4.00%, la comparación simple entre las tasas de política deja una brecha de 250 a 275 puntos base a favor de México. Ese rendimiento relativo puede apoyar la demanda por activos en pesos, pero no garantiza una apreciación: también pesan el dólar global, los rendimientos estadounidenses y el apetito por riesgo.
El USD/MXN cerró el 30 de septiembre en 18.0808 pesos por dólar, según datos de cierre de Banxico citados por El Economista. El PCE más suave dio respaldo temporal al peso durante esa sesión, pero la moneda comenzó octubre nuevamente bajo presión. Alrededor de las 7:20 horas de la Ciudad de México del 1 de octubre, el cruce se ubicaba cerca de 18.20 pesos por dólar. Ese movimiento no puede atribuirse solo al PCE: coincidió con un dólar más firme, rendimientos elevados y mayor cautela en las divisas emergentes.
Qué debe vigilar México después del PCE
Para México, el dato estadounidense no ofrece una señal binaria. Si la inflación en Estados Unidos continúa moderándose y el consumo pierde algo de fuerza, la Fed tendría más espacio para mantener su tasa. Si la demanda sigue resistente y las presiones de precios permanecen por encima del objetivo, el mercado podría volver a descontar tasas estadounidenses más altas durante más tiempo. Ninguno de esos escenarios está decidido.
Banxico volverá a anunciar una decisión de política monetaria el 5 de noviembre. Antes, el peso tendrá que absorber la reunión de la Fed, nuevos datos económicos estadounidenses y la evolución de los rendimientos del Tesoro. La referencia más útil no es un nivel aislado del USD/MXN, sino cómo cambia el diferencial de tasas junto con la inflación y el riesgo global. Ese conjunto, y no un solo PCE, marcará el margen de Banxico y la presión sobre el peso.








