Warsh no anticipa octubre y confirma un cambio de comunicación
El presidente de la Reserva Federal dejó abierta la decisión de los días 27 y 28 de octubre. En una conversación con la directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, en Bangkok, Warsh reiteró el compromiso de la Fed con la estabilidad de precios, pero evitó adelantar qué hará en las dos reuniones que quedan este año. La reacción del mercado fue clara: las probabilidades implícitas de un alza en octubre bajaron de 27% a alrededor de 15% tras sus comentarios.
Eso no convierte una pausa en octubre en un hecho. La Fed subió en septiembre su rango objetivo en 25 puntos base, a 3.75%-4.00%, con una votación de 12 a 0. Además, las proyecciones publicadas ese mes mostraron una mediana de 4.1% para el punto medio de la tasa al cierre de 2026, compatible con más endurecimiento si la inflación y la actividad lo justifican.
La novedad está en la forma de comunicar. Warsh ya había defendido en Jackson Hole que la guía prospectiva —las señales sobre decisiones futuras— debía tener un papel más limitado en tiempos normales. Su argumento es que comprometer demasiado pronto el rumbo de las tasas puede confundir y reducir la flexibilidad del banco central. A partir del 17 de octubre comienza el periodo de silencio previo al FOMC, así que el mercado llega a la reunión con menos pistas verbales y más dependencia de los datos.
Por qué el peso mexicano queda más sensible a los datos de Estados Unidos
El momento es especialmente delicado porque los datos de inflación de Estados Unidos resultaron más fuertes de lo previsto. El IPC de septiembre avanzó 0.6% mensual y 3.7% anual, frente al aumento mensual de 0.4% registrado en agosto. La inflación subyacente subió 0.3% en el mes y 2.6% anual. Un día después, los precios al productor aumentaron 1.3% mensual, su mayor avance desde marzo de 2022.
El USD/MXN ya mostró esa sensibilidad. El miércoles 14 de octubre, coincidiendo con la publicación del IPC, el cruce alcanzó 18.609 pesos por dólar intradía y cerró cerca de 18.50. El jueves corrigió parte del movimiento y este viernes rondaba 18.40. No sería correcto atribuir cada centavo a la Fed: también pesan el apetito global por riesgo, los rendimientos de los bonos y las noticias propias de México.
La clave está en que una Fed con menos guía previa puede dejar más espacio para ajustes rápidos de las expectativas. Un dato de inflación, empleo o actividad más fuerte de lo previsto puede elevar las apuestas por tasas estadounidenses más altas y apoyar al dólar; una sorpresa débil puede producir el efecto contrario. Para el peso, eso puede concentrar más volatilidad alrededor de cada publicación relevante, sin que un solo dato defina por sí mismo la tendencia del USD/MXN.
Banxico no tiene que copiar a la Fed, pero el diferencial sigue importando
Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50%, mientras la Fed está en un rango de 3.75%-4.00%. Tomando como referencia el techo del rango estadounidense, la diferencia es actualmente de 250 puntos base. Si la Fed subiera 25 puntos base y Banxico permaneciera sin cambios, esa brecha se reduciría a 225 puntos base. Es uno de los canales que pueden influir en los flujos de capital y en el tipo de cambio, pero no actúa de manera automática.
De hecho, el Banco de México dejó ese matiz por escrito en su decisión del 24 de septiembre. La Junta de Gobierno sostuvo por unanimidad la tasa en 6.50% y señaló que la política monetaria mexicana no tiene que reaccionar mecánicamente a los ajustes de la Fed. Para Banxico pesan su propio proceso de desinflación, el traspaso del tipo de cambio a los precios, las condiciones de holgura y las expectativas de inflación. También incluyó una tendencia a la depreciación del peso entre los riesgos al alza para la inflación.
El orden del calendario ayuda a entender la siguiente etapa. La Fed decide el 28 de octubre y Banxico vuelve a anunciar política monetaria el 5 de noviembre. México conocerá, por tanto, la decisión estadounidense antes de su propia reunión. Lo que cambió con Warsh no es la tasa de octubre —que sigue sin decidirse—, sino la cantidad de señales que el mercado puede esperar antes de conocerla. Para el peso, eso vuelve más importantes los datos, las probabilidades implícitas en futuros y el calendario de bancos centrales.








