Solo 29,000 empleos en EUA: por qué el dato dio aire al peso mexicano

Estados Unidos creó apenas 29,000 empleos en septiembre, muy por debajo de los 90,000 que esperaba el consenso de Reuters. El dato redujo las apuestas por otra alza de la Fed en octubre y ayudó al peso mexicano el viernes, aunque no define por sí solo la siguiente decisión de Banxico.
El empleo débil en EUA redujo las apuestas de alza de la Fed y alivió al peso mexicano.
El empleo débil en EUA redujo las apuestas de alza de la Fed y alivió al peso mexicano.

El empleo perdió fuerza y las revisiones empeoraron la foto

El Bureau of Labor Statistics (BLS) reportó el viernes 2 de octubre que las nóminas no agrícolas aumentaron en 29,000 puestos durante septiembre. La tasa de desempleo subió de 4.1% a 4.2%, mientras que la participación laboral avanzó de 61.6% a 61.8%. La sorpresa no estuvo solo en la cifra principal: julio fue revisado de una ganancia de 21,000 empleos a una pérdida de 10,000, y agosto pasó de 162,000 a 133,000. En conjunto, las revisiones restaron 60,000 puestos a los dos meses anteriores.

Los componentes tampoco dibujan un mercado laboral fuerte de forma generalizada. Salud sumó 17,000 empleos, construcción 11,000 y manufactura 9,000, mientras las actividades financieras perdieron 7,000. El salario promedio por hora avanzó apenas 0.1% mensual y 3.0% anual. El BLS, de hecho, describió tanto el crecimiento de las nóminas como el desempleo como cambios pequeños durante el mes.

El dato debe leerse con contexto. Las nóminas mensuales son una estimación que suele revisarse y un solo reporte no confirma una tendencia. Pero la combinación de menor creación de empleo, revisiones a la baja y moderación salarial sí cambia la discusión inmediata: después de que la Reserva Federal subió tasas en septiembre para contener una inflación todavía elevada, el mercado laboral ofrece menos argumentos para apresurar otro ajuste.

Por qué menos presión de la Fed dio aire al peso mexicano

La Fed elevó el 16 de septiembre su rango objetivo en 25 puntos base, a 3.75%-4.00%. Antes del reporte laboral, una nueva subida en octubre seguía siendo una posibilidad relevante. Inmediatamente después del dato, Reuters señaló que los futuros de tasas llegaron a descontar menos de 20% de probabilidad de un alza en la reunión de octubre, frente a más de 25% antes de la publicación.

La lectura se mantenía al abrir la semana. En la mañana del lunes, los futuros de fondos federales reflejaban alrededor de 78% de probabilidad de que la Fed mantuviera su tasa el 28 de octubre y cerca de 22% de que la elevara otro cuarto de punto. Una semana antes, el balance era casi el opuesto: el mercado asignaba más de 70% a una subida. Esa diferencia ayuda a explicar por qué el informe de empleo tuvo una reacción tan visible en divisas.

Para el peso mexicano, el canal es relativamente directo. Si disminuye la posibilidad de una tasa estadounidense más alta, también baja —al menos en el margen— la presión para que el diferencial entre México y Estados Unidos se reduzca por el lado de la Fed. El viernes, el peso se apreció cerca de 0.8% y el USD/MXN terminó alrededor de 18.16, después de cuatro sesiones de pérdidas; aun así, cerró su peor semana desde marzo. Al abrir esta semana, el cruce se mantenía cerca de 18.15-18.16 pesos por dólar. Eso es un alivio de corto plazo, no una nueva tendencia garantizada: el dólar, el riesgo global, la inflación, la política comercial y factores locales pueden cambiar la dirección del tipo de cambio con rapidez.

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Banxico gana margen relativo, pero no recibe una señal automática

Banxico mantuvo el 24 de septiembre su tasa objetivo en 6.50%, de forma unánime. Frente al techo de 4.00% del rango actual de la Fed, la tasa mexicana conserva una diferencia de 250 puntos base. Si la Fed pausa en octubre y Banxico mantiene sin cambios su postura, ese diferencial no se estrecharía por una nueva subida estadounidense, un elemento que puede favorecer el atractivo relativo de algunos activos en pesos.

Pero aquí está el matiz más importante. Banco de México dejó claro en su último comunicado que las dos economías atraviesan etapas distintas del ciclo y que Banxico no está obligado a replicar de forma automática los movimientos de la Fed. Seguirá mirando la inflación, las expectativas, el traspaso del tipo de cambio a precios y el grado de holgura de la economía mexicana. Un empleo más débil en Estados Unidos puede aliviar una presión externa, pero no decide la tasa en México. Además, si el enfriamiento laboral terminara convirtiéndose en una menor demanda estadounidense, México podría sentir el efecto por el lado de las exportaciones y el crecimiento.

Los siguientes días ayudarán a separar un cambio de expectativas de un cambio de tendencia. La Fed publica las minutas de su reunión de septiembre el 7 de octubre y Banxico hará lo propio el 8 de octubre. Después llegará la inflación estadounidense de septiembre el 14 de octubre, antes de la decisión de la Fed del 28. Banxico decide el 5 de noviembre y el siguiente reporte de empleo de Estados Unidos se publicará el 6. La clave para el peso será si el enfriamiento laboral se confirma sin que la inflación obligue a la Fed a endurecer de nuevo su postura.

El informe de septiembre sí cambió el panorama inmediato: redujo con fuerza las apuestas por un alza de la Fed en octubre y dio soporte al peso tras varios días de presión. Lo que todavía no puede afirmarse es que la Fed haya terminado de subir tasas o que el USD/MXN haya iniciado una trayectoria sostenida a la baja. Para México, la lectura útil está en el diferencial de tasas, pero también en la independencia de la decisión de Banxico y en los próximos datos de inflación y empleo.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México