Vuelos y hoteles subieron, pero el golpe fue localizado
La presión sí apareció al comienzo del torneo. Durante la primera quincena de junio, el transporte aéreo se encareció 13.75%, los hoteles subieron 8.73% y los servicios turísticos en paquete aumentaron 4.07%, según el Índice Nacional de Precios al Consumidor del INEGI. Entre los tres conceptos aportaron cerca de 0.06 puntos porcentuales a la variación quincenal del índice.
El movimiento, sin embargo, no se extendió al conjunto de la canasta. La inflación general terminó junio en 3.37% anual y el INPC disminuyó 0.27% frente a mayo. Las caídas de frutas, verduras y otros productos volátiles compensaron parte de las alzas en servicios: el componente no subyacente bajó 2.04% mensual y las frutas y verduras retrocedieron 8.99%.
Cuadra señaló que las presiones observadas al inicio de junio en alojamiento, vuelos y paquetes turísticos prácticamente se habían revertido. La lectura correcta no es que el Mundial no moviera ningún precio, sino que no produjo una subida amplia y persistente capaz de cambiar por sí sola la trayectoria de la inflación nacional.
Qué encontró Banxico entre las empresas
Antes del torneo, Banxico consultó a empresas sobre sus planes de precios. Entre 78.8% y 94.5% de los establecimientos incluidos, dependiendo de la actividad y la entidad, esperaba mantener sin cambios su precio promedio. La respuesta fue especialmente clara entre las manufactureras, pero también predominó en los negocios de servicios de Ciudad de México, Jalisco y Nuevo León.
Las empresas que no preveían incrementos mencionaron tres razones: demanda débil, altos niveles de competencia y una derrama económica limitada. Quienes sí contemplaban ajustes los concentraban en hospedaje, rentas mediante plataformas, transporte de pasajeros, alquiler de vehículos y venta de bebidas en determinados establecimientos. Incluso en esos casos, la expectativa era que los aumentos fueran temporales.
Este resultado ayuda a explicar por qué la anticipada “fiebre de precios” no apareció en todo el país. Un negocio puede intentar cobrar más durante un evento de alta demanda, pero sostener el ajuste es difícil cuando los consumidores moderan su gasto o encuentran suficientes alternativas. También conviene separar dos planos: la encuesta empresarial fue elaborada por Banxico, mientras que las valoraciones de Cuadra fueron presentadas a título personal y no necesariamente representan la postura de toda la Junta de Gobierno.

El verdadero problema para Banxico sigue en los servicios
Que el Mundial no haya desatado un choque general no significa que la inflación esté resuelta. En junio, la inflación subyacente —que excluye los precios más volátiles— se ubicó en 4.03% anual, mientras los servicios avanzaron 4.49%. Ambos datos permanecieron por encima de la inflación general y de la meta puntual de 3% de Banxico.
La diferencia importa porque muchos servicios cambian lentamente y reflejan costos más persistentes, como salarios, rentas, insumos y transporte. Por eso, una baja apoyada por frutas o verduras no ofrece la misma señal que una moderación sostenida en restaurantes, vivienda y otros servicios. Este contraste ya se observaba en la inflación subyacente y el componente de servicios y sigue presente en la discusión sobre los costos laborales que vigila Banxico.
Los datos de julio también obligan a mantener el matiz. La inflación general bajó a 3.10% anual en la primera quincena, pero el transporte aéreo volvió a subir 12.44% y los paquetes turísticos aumentaron 6.22%, ahora en medio del periodo vacacional; los hoteles, en contraste, bajaron 3.17%. Eso muestra que estos precios son volátiles y estacionales: no toda alza posterior puede atribuirse al Mundial ni toda caída confirma que la presión desapareció.
Banxico mantuvo el 25 de junio su tasa de referencia en 6.50%, por decisión unánime, y señaló que la persistencia de la inflación subyacente continúa siendo uno de los riesgos al alza. La siguiente decisión está programada para el 6 de agosto y el INEGI publicará la inflación completa de julio un día después.
Para el peso mexicano, la ausencia de un choque inflacionario amplio por el Mundial elimina una fuente concreta de presión, pero no determina por sí sola el USD/MXN. El tipo de cambio también responde a las decisiones de Banxico y la Reserva Federal, al diferencial de tasas, al dólar global y al apetito por riesgo.
La conclusión es más limitada que el titular fácil: el Mundial encareció algunos servicios, pero no generó una subida generalizada de precios en junio. Lo que todavía no puede afirmarse es que la inflación de servicios haya dejado de ser un problema. Esa será la variable que deberá vigilarse después del torneo.









