La subasta del 8 de septiembre abrió una brecha entre plazos
La última subasta de valores gubernamentales publicada por Banco de México dejó una fotografía poco uniforme. Los CETES a 28 días quedaron en 6.25%, los de 91 días en 6.56%, el plazo de 175 días —el nodo cercano a seis meses— en 6.78% y los de 693 días, próximos a dos años, en 7.94%. La tasa objetivo de Banxico permanece en 6.50%.
La diferencia también se observa frente a la subasta anterior. El 1 de septiembre, los CETES de 28 días estaban en 6.49%, los de 91 en 6.54% y el nodo cercano a seis meses en 6.69%. En una semana, por tanto, el plazo más corto perdió 24 puntos base, mientras el de tres meses avanzó dos y el de alrededor de seis meses subió nueve. Los días exactos al vencimiento cambian conforme se reutilizan emisiones, de ahí que Banxico reporte ahora 175 días y no 182.
Más llamativo es el extremo largo. Entre el CETE de 28 días y el de 693 días hay una diferencia de 1.69 puntos porcentuales. Eso no significa que el mercado conozca de antemano qué harán la Fed o Banxico. Una curva incorpora expectativas de tasas, pero también inflación futura, demanda por cada plazo, liquidez y la compensación que los inversionistas exigen por comprometer su dinero durante más tiempo.
La Fed pesa, pero no explica por sí sola la curva mexicana
La reunión de la Reserva Federal del 15 y 16 de septiembre llega con más tensión de la habitual. En julio, el FOMC mantuvo su tasa en un rango de 3.50% a 3.75%, pero la votación fue de 9 a 3: tres integrantes preferían un incremento de 25 puntos base. La decisión de septiembre se conocerá el miércoles 16.
Los últimos datos de inflación de Estados Unidos reforzaron las apuestas por un endurecimiento. Tras el reporte de precios de agosto, los futuros llegaron a descontar alrededor de 87% de probabilidad de un alza de 25 puntos base. Esa cifra describe una expectativa de mercado, no una decisión tomada por la Fed, y puede cambiar hasta el comunicado.
Para México, el canal pasa por las tasas estadounidenses, el dólar y el peso. Una Fed más restrictiva puede elevar el rendimiento exigido a los activos en otras monedas y modificar el diferencial frente a México. Pero la parte doméstica sigue siendo decisiva: Banxico mantiene su tasa en 6.50%, mientras la inflación mexicana de agosto fue de 3.26% anual, con una subyacente de 3.88% y servicios todavía en 4.33%.

Qué significa para el ahorrador una curva con premios tan distintos
La primera lectura es que una tasa mayor en un plazo largo no convierte automáticamente ese vencimiento en una mejor opción. Un CETE corto obliga a reinvertir antes: si las tasas bajan, el siguiente rendimiento podría ser menor; si suben, permite ajustar más pronto. Un plazo largo fija la tasa durante más tiempo, pero reduce flexibilidad y tiene mayor sensibilidad a movimientos del mercado si se vende antes de vencer.
Por eso conviene separar rendimiento de plazo. El 7.94% del CETE a 693 días paga más que el 6.25% de 28 días, pero también cubre casi dos años de incertidumbre sobre inflación, Banxico, Fed y condiciones financieras. Parte de esa diferencia puede entenderse como una prima por asumir ese horizonte, no como una promesa de que las tasas necesariamente subirán.
También importa la inflación. Con un INPC anual de 3.26%, los rendimientos nominales de la última subasta están hoy por encima de la inflación general observada. Pero esa comparación no garantiza el rendimiento real que finalmente obtendrá un ahorrador: la inflación futura puede cambiar, los impuestos reducen el resultado neto y, en los vencimientos cortos, la tasa disponible al momento de reinvertir puede ser distinta.
La subasta del 15 será la primera prueba antes de la decisión de la Fed
El siguiente punto de control llega el martes 15 de septiembre, con una nueva subasta de CETES. El programa de Hacienda establece que los plazos de 28, 91 y 182 días se subastan semanalmente, mientras los de uno y dos años tienen frecuencia quincenal. Banxico publica las convocatorias antes de cada operación, por lo que los plazos y montos exactos de la emisión deben comprobarse en la convocatoria correspondiente.
Después llegará la Fed el miércoles 16. Una semana más tarde, el 24 de septiembre, corresponde la siguiente decisión programada de Banxico. Es una secuencia especialmente útil para interpretar la curva: primero se verá cuánto exige el mercado mexicano en la nueva subasta; después llegará la señal de Washington y finalmente la respuesta de política monetaria en México.
El dato a vigilar no será únicamente si los CETES “suben o bajan”. Importará comprobar si el plazo de 28 días sigue por debajo de la tasa de Banxico, si los nodos de tres y seis meses continúan moviéndose en dirección distinta y si la prima de los vencimientos largos permanece elevada. La curva está mostrando desacuerdo entre horizontes, no una predicción única. Esa es la señal que conviene conservar antes de sacar conclusiones sobre el ahorro o sobre el siguiente movimiento de tasas.









