Qué mide realmente la clasificación del Banco Mundial
El Banco Mundial divide a las economías en cuatro grupos según su ingreso nacional bruto —INB— por habitante, convertido a dólares mediante el método Atlas. Esta metodología busca reducir el efecto de las fluctuaciones cambiarias de corto plazo, por lo que el resultado no equivale al salario promedio ni al producto interno bruto por persona.
Para la clasificación vigente entre julio de 2026 y junio de 2027, construida con información de 2025, una economía es considerada de ingreso alto cuando supera los 14,375 dólares por habitante. El nivel medio alto va de 4,636 a 14,375 dólares; el medio bajo, de 1,176 a 4,635 dólares, y el ingreso bajo corresponde a 1,175 dólares o menos.
La fotografía regional ha cambiado de manera considerable. El Banco Mundial calcula que América Latina y el Caribe pasó de tener 9% de sus economías en el grupo de ingresos altos en 1987 a 46% en 2024. También dejó de registrar economías de ingreso bajo, frente a dos que se encontraban en esa categoría al inicio de la serie.
El recuento difundido para 2025 coloca a 19 economías latinoamericanas y caribeñas entre las de ingresos altos, frente a solo tres países en 1987. El dato necesita contexto: el Banco Mundial utiliza el término “economía” e incluye territorios que reportan estadísticas separadas, aunque no sean Estados soberanos.
Qué países aparecen arriba y cuáles siguen rezagados
En el grupo de altos ingresos figuran economías soberanas como Chile, Costa Rica, Guyana, Panamá, Trinidad y Tobago y Uruguay, además de varios países pequeños del Caribe, entre ellos Antigua y Barbuda, Bahamas, Barbados y San Cristóbal y Nieves.
La clasificación también incluye territorios como Aruba, Curazao, las Islas Caimán, las Islas Vírgenes Británicas, Puerto Rico, Sint Maarten, San Martín y las Islas Turcas y Caicos. Su presencia ayuda a explicar por qué el número regional de economías de ingreso alto ha aumentado más rápido que el peso demográfico de ese grupo.
La historia de cada economía es distinta. Costa Rica ascendió al grupo de altos ingresos en la clasificación publicada en julio de 2025, después de crecer 4.3% durante 2024, impulsada por el consumo privado y la inversión. Guyana, por su parte, ha elevado rápidamente su ingreso por habitante al calor de la expansión petrolera.
En el extremo inferior regional se encuentran Bolivia, Haití, Honduras, Nicaragua y Venezuela, clasificadas como economías de ingreso medio bajo. América Latina y el Caribe no tiene actualmente países dentro del grupo mundial de ingreso bajo.
Entre ambos extremos se concentra la mayor parte de la población regional. México, Brasil, Argentina, Colombia, Perú, Ecuador, República Dominicana, Guatemala, Paraguay, Jamaica y otras economías permanecen en el nivel medio alto.
Eso cambia la lectura del mapa. La región tiene más unidades económicas de ingreso alto, pero sus países más poblados continúan dependiendo del crecimiento sostenido de la productividad para acercarse al siguiente escalón.

México sigue en el ingreso medio alto
México está clasificado como una economía de ingreso medio alto. El indicador de INB per cápita del Banco Mundial se ubicó en torno a 13,890 dólares en 2025, todavía por debajo del umbral de 14,375 dólares establecido para ingresar al grupo superior en el ejercicio fiscal vigente.
La cercanía numérica no significa que el salto sea automático. Los límites se actualizan cada año por inflación y el INB convertido a dólares también puede cambiar por el crecimiento de la economía, la población, el tipo de cambio o revisiones estadísticas. El Banco Mundial advierte, además, que sus estimaciones pueden modificarse cuando los países publican información definitiva.
Para México, la clave está en lograr que el ingreso por habitante avance de forma duradera. Una apreciación del peso puede mejorar temporalmente una medición expresada en dólares, pero no sustituye un aumento de la producción por trabajador, de la inversión o de los salarios reales.
El tamaño también importa. Elevar el promedio de ingreso de una economía de más de 130 millones de habitantes requiere mejoras extendidas entre regiones, empresas y trabajadores. Un sector exportador dinámico puede impulsar las cifras, pero no basta si buena parte del empleo conserva baja productividad o permanece en la informalidad.
La clasificación, por sí misma, tampoco determina el rumbo del peso mexicano o las decisiones de Banxico. Su efecto sobre el mercado cambiario es indirecto y de largo plazo. Una economía con mayor productividad, inversión estable, finanzas públicas sostenibles e instituciones previsibles suele estar mejor preparada para resistir choques, pero el USD/MXN también responde a las tasas de México y Estados Unidos, la inflación, el comercio y el apetito global por riesgo.
Por qué más ingreso no siempre significa mayor bienestar
El INB per cápita es una referencia útil para comparar la capacidad económica promedio, pero no describe cómo se reparte el ingreso. Una economía puede superar el umbral del Banco Mundial y conservar desigualdad, servicios públicos insuficientes o una dependencia elevada del turismo, los hidrocarburos o los servicios financieros.
El propio Banco Mundial reconoce que ninguna medición individual puede resumir toda la complejidad del desarrollo. El avance de los países de ingreso medio exige combinar inversión con adopción tecnológica e innovación, además de fortalecer el capital humano, la competencia y las instituciones.
Esa es la lectura central para México. Cruzar un umbral estadístico sería una señal positiva, pero no demostraría por sí solo que mejoró el poder adquisitivo de todos los hogares. La prueba de fondo pasa por elevar la productividad, crear empleos formales mejor pagados y sostener la inversión sin perder estabilidad macroeconómica.
El mapa confirma que América Latina ha dejado atrás parte del rezago de hace cuatro décadas. Lo que todavía no permite afirmar es que la región haya superado la llamada trampa del ingreso medio. México debe vigilar la evolución del ingreso real por habitante, la inversión y la productividad, no únicamente su distancia frente a un límite expresado en dólares.









