La rentabilidad que devolvió al carry trade al centro del mercado
El carry trade vuelve a dominar la conversación en Wall Street. La canasta seguida por Bloomberg —vender euros para comprar real brasileño, peso colombiano y lira turca— avanzó alrededor de 18% hasta la semana pasada. Además, esta estrategia ha superado en 2026 a otros enfoques habituales en divisas, como momentum y valor.
La lógica parece sencilla: financiarse en una moneda con tasas relativamente bajas y colocar el capital en otra con rendimientos más altos. El beneficio potencial viene del diferencial de tasas y, en algunos casos, de la apreciación de la moneda comprada. Sin embargo, no es arbitraje ni dinero gratuito. Un movimiento adverso del tipo de cambio puede borrar rápidamente meses de rendimiento acumulado.
El entorno ha sido favorable porque la volatilidad cambiaria se ha mantenido contenida y la economía global ha mostrado más resistencia de la esperada pese al choque energético provocado por el conflicto en Medio Oriente. Esa combinación explica por qué Citigroup, Goldman Sachs y JPMorgan han vuelto a destacar la estrategia en sus análisis.
El peso mexicano entra en la conversación, pero con un matiz importante
El rendimiento de 18% no corresponde al peso mexicano ni al USD/MXN. Se refiere a una canasta concreta de monedas emergentes. Aun así, México comparte uno de los ingredientes que alimentan el carry trade: una tasa de referencia superior a la de Estados Unidos.
Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50%, mientras que la Reserva Federal conserva el rango de fondos federales entre 3.50% y 3.75%. El diferencial es de entre 275 y 300 puntos base. Esa brecha puede apoyar la demanda de activos en pesos cuando el apetito por riesgo es estable, aunque se encuentra en sus niveles más estrechos en aproximadamente una década.
El FIX de Banxico se ubicó en 17.3975 pesos por dólar el 21 de julio. ING considera al peso una moneda de rendimiento moderadamente alto, con una tasa implícita cercana a 6.70%, pero menos atractiva que el real brasileño. La lectura para México es clara: el carry todavía ayuda al peso, pero su fortaleza depende más que antes de la estabilidad global, la política de la Fed y la pausa de Banxico.

La baja volatilidad no elimina el riesgo de una salida brusca
El punto débil del carry trade aparece cuando la moneda de financiamiento se fortalece, sube la volatilidad o los inversionistas reducen posiciones apalancadas al mismo tiempo. En agosto de 2024, una reversión de operaciones financiadas en yenes provocó una apreciación rápida de la divisa japonesa y presionó al peso mexicano y a otras monedas emergentes.
Ese episodio dejó una lección útil: el rendimiento suele acumularse poco a poco, pero las pérdidas pueden concentrarse en una sesión. Una sorpresa de la Fed, un cambio de tono de Banxico, un nuevo choque energético o un deterioro del apetito por riesgo pueden alterar la relación entre tasas y tipo de cambio.
Para el trader minorista, además, el rendimiento institucional de una canasta no es igual al swap que ofrece una plataforma. En una comparación de brókers de Forex, conviene revisar la financiación aplicada, el tipo de cuenta y la moneda base. Los spreads bajos pueden ampliarse durante anuncios macroeconómicos, y una posición apalancada mediante CFDs añade riesgos de ejecución y slippage, es decir, recibir un precio distinto al esperado.
Qué debe vigilar ahora el trader mexicano
La primera referencia será la reunión de la Fed del 28 y 29 de julio. Si el banco central mantiene un tono restrictivo por la inflación y el choque energético, el dólar podría conservar apoyo y reducir parte del atractivo relativo de las monedas emergentes. Si cambia la expectativa de tasas, también cambiará la lectura del carry.
Después entra Banxico. Mientras la tasa permanezca en 6.50%, el peso conserva un diferencial positivo frente al dólar. Pero una reducción futura, sin un movimiento equivalente de la Fed, estrecharía esa ventaja. El USD/MXN no responde solo al carry: también depende del dólar global, la percepción de riesgo sobre México y los flujos hacia mercados emergentes.
El mejor desempeño en décadas explica el entusiasmo de Wall Street, pero no convierte al carry trade en una operación segura. Para México, la referencia relevante no es perseguir la rentabilidad de otras monedas, sino entender que parte del soporte del peso sigue dependiendo de tasas altas y volatilidad baja. Si cualquiera de esas dos condiciones cambia, el ajuste puede ser rápido.









