El cierre bajo 17 fue real, pero el FIX quedó arriba
El 31 de agosto, el mercado interbancario a 48 horas abrió en 17.0320 pesos a la compra y 17.0350 a la venta. El tipo de cambio de cierre de jornada de Banxico terminó en 16.9971. Frente a los 17.3207 del 31 de julio, eso implica una apreciación de 1.87% para el peso. Además, frente al cierre de 2025, de 18.0080, la ganancia acumulada llega a 5.61%.
Hay un matiz importante: el FIX de Banxico del mismo 31 de agosto fue de 17.0147 pesos por dólar. No es una contradicción. El FIX y el cierre de jornada se calculan con metodologías y momentos distintos. Por eso, decir que el peso “cerró debajo de 17” es correcto si se habla del cierre de jornada, pero no si se está citando el FIX.
Ese detalle importa porque el nivel de 17 es una referencia psicológica visible, no una frontera económica. Cruzarlo puede atraer atención del mercado, pero por sí solo no demuestra que el peso haya entrado en una nueva tendencia. Agosto dejó fortaleza, sí; también dejó una lección sobre la necesidad de mirar qué cotización se está utilizando.
Dólar y rendimientos: agosto no fue una historia lineal
El dólar global dio algo de espacio al peso, aunque tampoco explica todo el movimiento. El DXY cerró el 31 de agosto en 99.42 puntos, 0.22% abajo en la sesión y por debajo de los 99.91 registrados el 31 de julio. La diferencia mensual fue moderada frente al avance de la moneda mexicana. En paralelo, análisis de mercado describieron una primera parte de agosto más favorable al peso y una corrección parcial hacia el cierre.
Los bonos del Tesoro cuentan una historia menos cómoda para una explicación basada únicamente en menores tasas estadounidenses. El rendimiento a dos años terminó agosto en 4.34%, frente a 4.28% al final de julio. El de 10 años cerró en 4.75%, exactamente en el mismo nivel del 31 de julio. Es decir, el peso se fortaleció aun sin una caída generalizada de los rendimientos de referencia de Estados Unidos.
La Reserva Federal, además, mantuvo en julio su rango de tasas en 3.50%-3.75%, y tres integrantes votaron por un aumento de 25 puntos base. Esa división refuerza el matiz: el mercado no terminó agosto con una señal inequívoca de política monetaria más laxa en Estados Unidos. El comportamiento del USD/MXN fue el resultado de varias fuerzas, no de una sola apuesta sobre la Fed.

El carry trade sigue dando soporte al peso
Aquí entra el diferencial de tasas. Banxico mantuvo el 6 de agosto su tasa objetivo en 6.50%, mientras la Fed conserva el rango de 3.50%-3.75%. La diferencia es de entre 2.75 y 3.00 puntos porcentuales a favor de la tasa mexicana. Ese margen puede sostener estrategias de carry trade, en las que participantes del mercado buscan aprovechar un rendimiento relativo mayor en pesos.
Ese soporte, sin embargo, no equivale a una garantía de fortaleza. El resultado del carry trade depende de la dirección del tipo de cambio, los costos de financiamiento, la volatilidad y la percepción de riesgo. Una depreciación rápida del peso puede borrar el beneficio del diferencial. Por eso, la tasa de Banxico ayuda a explicar la demanda por pesos, pero no permite anticipar por sí sola dónde estará el dólar después.
La lectura de agosto encaja con esa combinación. Grupo Base atribuyó buena parte de la apreciación mensual al carry trade y al diferencial de tasas, junto con el riesgo global y las expectativas sobre las divisas. Es una interpretación del movimiento, pero no debe confundirse con una prueba de que la economía mexicana, por sí misma, haya provocado la fortaleza cambiaria.
La economía mexicana ayuda, pero no explica por sí sola los 16
El entorno local tampoco fue irrelevante. En su Informe Trimestral de abril-junio, Banxico señaló que la actividad económica se reactivó en el segundo trimestre y que la inflación general siguió una trayectoria descendente. Al mismo tiempo, reportó persistencia de debilidad en el mercado laboral y mantuvo riesgos e incertidumbre en el panorama. Eso ofrece un telón de fondo menos adverso, pero no justifica leer el tipo de cambio como un “voto” directo sobre la economía mexicana.
Para México, un peso más fuerte tiene efectos desiguales. Puede abaratar en pesos algunas importaciones, gastos y obligaciones denominadas en dólares, pero también reduce los pesos obtenidos por cada dólar de exportaciones o remesas. Para empresas y hogares, la consecuencia depende de si sus ingresos, costos o deudas están ligados a la moneda estadounidense.
Lo siguiente será más importante que el simple número 17. La Fed tiene reunión el 15 y 16 de septiembre y Banxico anunciará su siguiente decisión el 24. Los datos de inflación, empleo y la evolución del dólar global pueden cambiar otra vez el diferencial esperado y el apetito por carry trade. Agosto confirmó un peso fuerte; no confirmó que esa fortaleza sea permanente ni que tenga una sola causa.









