La canasta alimentaria urbana llegó a 2,590.61 pesos por persona
El INEGI actualizó el 13 de octubre las Líneas de Pobreza correspondientes a septiembre de 2026. La Línea de Pobreza Extrema por Ingresos, que equivale al valor mensual de una canasta alimentaria por persona, subió a 2,590.61 pesos en el ámbito urbano y a 1,940.96 pesos en el rural. En agosto se ubicaba en 2,562.58 y 1,910.78 pesos, respectivamente. El avance mensual de septiembre fue de 1.1% en ciudades y de 1.6% en zonas rurales.
La comparación anual muestra una presión mayor. El costo de la canasta aumentó 5.5% en las ciudades y 4.9% en las zonas rurales, frente a 4.7% y 3.6% en septiembre de 2025. En ambos casos superó la inflación general: el boletín de Líneas de Pobreza la redondea a 3.5%, mientras que el dato exacto del INPC fue de 3.45%. Cuando se suman alimentos y bienes y servicios no alimentarios, la Línea de Pobreza por Ingresos quedó en 4,951.66 pesos por persona en zonas urbanas y en 3,553.70 pesos en las rurales.
Hay un matiz importante. Estas cantidades no representan el gasto promedio de todos los hogares ni un presupuesto recomendado para hacer el súper. Son referencias monetarias utilizadas para determinar si el ingreso de una persona permite adquirir las canastas definidas para la medición de pobreza. El INEGI actualiza su valor con el Índice Nacional de Precios al Consumidor y, desde 2025, mantiene los criterios metodológicos que anteriormente utilizaba el Coneval.
Cebolla, comidas fuera del hogar y jitomate explican buena parte del alza
El detalle ayuda a entender por qué la canasta avanzó más rápido que el índice general. En el ámbito rural, la cebolla subió 89.8% anual y tuvo una incidencia relativa de 35.7% en la variación de la canasta. Los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar aumentaron 5.8% y registraron una incidencia de 26.3%, mientras que el jitomate avanzó 26.7%, con 16.1% de incidencia.
En las ciudades cambió el orden. Los alimentos y bebidas consumidos fuera del hogar fueron el rubro de mayor incidencia, con 32.1%, seguidos de la cebolla, con 25.2%, y el jitomate, con 10.0%. En la comparación mensual, el INEGI identificó al jitomate, la cebolla y el limón como los rubros de mayor incidencia al alza. Conviene separar conceptos: la incidencia mide cuánto contribuye un producto al movimiento total de la canasta; no es su aumento de precio.
Aquí aparece una diferencia clave para entender la inflación. El INPC general aumentó 0.42% mensual y 3.45% anual en septiembre. La inflación subyacente, que excluye componentes con mayor volatilidad o precios que no responden directamente a condiciones de mercado, se ubicó en 3.75% anual. Dentro de ella, las mercancías subieron 3.21% y los servicios 4.27%. La canasta alimentaria de las Líneas de Pobreza tiene una composición propia, por lo que no debe confundirse ni con la inflación general ni con la subyacente.
Qué significa para el poder adquisitivo y Banxico
Para los hogares, la lectura práctica es que una inflación general más moderada no garantiza que todos los gastos esenciales estén aumentando al mismo ritmo. Quienes destinan una proporción mayor de sus ingresos a alimentos pueden sentir una presión superior a la que sugiere el promedio nacional. Pero este dato, por sí solo, no demuestra una pérdida generalizada del poder adquisitivo: para llegar a esa conclusión también habría que comparar la evolución de salarios e ingresos de cada grupo.
Para Banxico, la canasta alimentaria tampoco funciona como una señal automática para mover las tasas. El banco central mantuvo el 24 de septiembre su tasa objetivo en 6.50%, por decisión unánime, y señaló la persistencia de la inflación subyacente entre los riesgos al alza. El nuevo dato de alimentos justifica seguir de cerca la composición de las presiones de precios, pero no permite anticipar por sí mismo la siguiente decisión monetaria.
Qué debe vigilarse ahora en precios y tipo de cambio
Tampoco hay base para atribuir al reporte de las Líneas de Pobreza un movimiento específico del peso mexicano o del USD/MXN. El tipo de cambio responde al mismo tiempo al dólar global, las expectativas sobre Banxico y la Reserva Federal, el diferencial de tasas y el apetito por riesgo. Convertir este dato de la canasta en una señal directa para el peso sería ir más allá de lo que permite la evidencia disponible. Banxico también ha insistido en que sus decisiones no tienen que reaccionar de forma mecánica a los movimientos de tasas en Estados Unidos.
La siguiente referencia de precios llegará el 22 de octubre, con el INPC de la primera quincena del mes; Banxico tiene programada su próxima decisión para el 5 de noviembre y el INEGI actualizará nuevamente las Líneas de Pobreza el 11 de noviembre. La señal de septiembre es clara, pero acotada: la canasta alimentaria de referencia se encareció más rápido que la inflación general. Eso no significa que todos los alimentos ni todos los hogares enfrenten el mismo aumento.








