La novedad no es una sola colocación, sino la posición que Morgan Stanley ha construido dentro de una nueva cadena de financiamiento. Según datos de LSEG citados por Financial Times, la firma obtuvo 2,300 millones de dólares en comisiones de mercados de capitales de deuda y acciones durante la primera mitad de 2026, frente a 1,400 millones un año antes. Con ello avanzó del cuarto al segundo lugar mundial, detrás de JPMorgan y por delante de Goldman Sachs.
Conviene separar esa estimación de las cifras contables del banco. Morgan Stanley reportó 4,553 millones de dólares de ingresos de banca de inversión en el semestre, 47% más que un año antes; dentro de esa cifra, los ingresos por colocaciones de deuda alcanzaron 1,530 millones, un aumento de 27%. Los 2,300 millones calculados por LSEG no son una partida de “ingresos por IA” ni equivalen a toda la banca de inversión.
TeraWulf dio forma a un modelo que luego escaló
La operación de TeraWulf muestra por qué Morgan Stanley ganó relevancia. En octubre de 2025, una filial del operador de centros de datos colocó 3,200 millones de dólares en notas garantizadas al 7.75%, con vencimiento en 2030 y precio a la par. Morgan Stanley actuó como único colocador. Los recursos se destinaron a ampliar el campus Lake Mariner, mientras la estructura incorporó garantías sobre activos, una cuenta controlada de Fluidstack y apoyo vinculado con Google.
Ese diseño mezcló elementos del financiamiento de proyectos con un bono distribuible entre inversionistas institucionales. Para Morgan Stanley, la ventaja está en cobrar por estructurar, asegurar y colocar la deuda sin conservar necesariamente todo el crédito hasta su vencimiento. Para el emisor, el beneficio consiste en acceder a una base más amplia de compradores; el costo es aceptar garantías, restricciones y una dependencia considerable de contratos de largo plazo.
Meta y Broadcom llevaron estas estructuras a otra escala
Meta utilizó otra estructura para su centro de datos Hyperion. La compañía informó costos de desarrollo cercanos a 27,000 millones de dólares, una sociedad en la que Blue Owl controla 80% y Meta 20%, contratos de arrendamiento y una garantía limitada sobre el valor residual. Morgan Stanley fue asesor financiero exclusivo de Meta y único colocador de la oferta privada. La precisión importa: los 27,000 millones corresponden al costo total del proyecto comunicado por Meta, no a una emisión simple de deuda corporativa por esa cantidad.
Broadcom amplió la escala en junio de 2026 con una plataforma de financiamiento que comenzó con una transacción de 35,000 millones de dólares, liderada por Apollo y Blackstone, para desplegar capacidad informática destinada inicialmente a Anthropic. Financial Times atribuyó a Morgan Stanley el asesoramiento y la organización de la operación. Tampoco se trata de un bono convencional de Broadcom, sino de una solución de capital ligada a chips, contratos de cómputo y vehículos especializados.

Las comisiones ya aparecen en las cuentas, pero la IA no tiene una línea propia
El segundo trimestre confirmó que el negocio de mercados de capitales atraviesa un periodo especialmente favorable. Morgan Stanley elevó sus ingresos netos a 21,348 millones de dólares, desde 16,792 millones un año antes, y obtuvo un beneficio neto de 5,581 millones. La banca de inversión generó 2,437 millones, 58% más, mientras las colocaciones de renta fija aportaron 788 millones, un incremento de 48%.
Los ingresos superaron la previsión de mercado de aproximadamente 19,700 millones de dólares. Sin embargo, la empresa no desglosa cuánto de la mejora procede de financiamientos vinculados con inteligencia artificial ni ofrece un guidance específico para este negocio. Por eso, atribuir todo el crecimiento de la banca de inversión a la IA sería incorrecto: también aumentaron la asesoría de fusiones, las salidas a bolsa, las colocaciones de acciones y la actividad de negociación.
La reacción bursátil tampoco permite aislar el efecto de esta estrategia. Las acciones alcanzaron un máximo de 52 semanas de 232.25 dólares el 15 de julio, coincidiendo con los resultados récord. El movimiento reflejó una combinación de beneficio, ingresos, negociación bursátil, captación de activos y banca de inversión; no existe una reacción separada y verificable al informe sobre deuda de IA publicado después.
El auge puede elevar ingresos y también concentrar riesgos
El principal riesgo para Morgan Stanley es que estas comisiones son cíclicas y dependen de que continúe el gasto masivo en infraestructura. Si los laboratorios de IA reducen inversiones, los contratos de cómputo pierden valor o los inversionistas exigen rendimientos mucho mayores, el volumen de nuevas operaciones puede caer con rapidez. El riesgo aumenta cuando el respaldo deja de descansar en grandes tecnológicas y se desplaza hacia empresas jóvenes con ingresos menos probados.
El banco conserva una posición de capital y liquidez amplia: al cierre de junio reportó recursos medios de liquidez por 404,077 millones de dólares y una razón estandarizada de capital CET1 de 14.8%. Aun así, su propio informe registró pérdidas de valoración en préstamos corporativos dentro de “otros ingresos” y una provisión de 71 millones asociada, entre otros factores, al crecimiento de préstamos corporativos y líneas garantizadas. No hay evidencia pública de que esas pérdidas procedan de operaciones de IA, pero recuerdan que estructurar y financiar no elimina el riesgo.
Para el inversionista mexicano, Morgan Stanley cotiza en la Bolsa de Nueva York con la clave MS y sus acciones aparecen activas en el Sistema Internacional de Cotizaciones de la BMV. El acceso, la liquidez, las comisiones y el tipo de cambio dependen del intermediario; por eso resultan útiles las comparaciones de brókers para comprar acciones estadounidenses y de brókers regulados en México. Morgan Stanley cambió su posición competitiva al convertir la necesidad de capital de la IA en un negocio relevante de asesoría y colocación. El riesgo abierto es que una parte creciente de esa demanda dependa de estructuras complejas y clientes menos consolidados. Ahora deberá demostrar que las comisiones pueden repetirse sin relajar la disciplina crediticia ni acumular exposición difícil de distribuir.









