La cifra de la EIA para la semana terminada el 21 de agosto dejó los inventarios comerciales de crudo, sin contar la Reserva Estratégica, en 428.9 millones de barriles. Al mismo tiempo, los inventarios de gasolina bajaron alrededor de 2.5 millones y los de destilados 2.2 millones. El crudo mostró una acumulación mínima, mientras los combustibles refinados apuntaron en dirección contraria.
Por qué API y EIA pueden contar historias tan distintas
El contraste entre los +4.2 millones de barriles del American Petroleum Institute (API) y los +95,000 de la Energy Information Administration (EIA) parece, a primera vista, una contradicción difícil de explicar. Pero conviene recordar algo importante: los dos reportes semanales son estimaciones. El API es una organización privada y publica su Weekly Statistical Bulletin los martes; la EIA pertenece al Departamento de Energía de Estados Unidos y difunde después el reporte gubernamental.
El propio API explica que ni su encuesta ni la de la EIA cubren el 100% de la industria. Ambas recogen aproximadamente 90% de los datos y estiman el resto. Incluso utilizan los mismos formularios de la EIA, aunque la cobertura de las muestras y los procesos de estimación pueden diferir. El API reconoce que esas diferencias pueden generar ruido estadístico entre una publicación y otra.
Para el trader mexicano, el punto práctico es tratar el dato del API como una referencia preliminar, no como el resultado definitivo de la semana. La EIA funciona como la referencia oficial del gobierno estadounidense. La brecha de más de cuatro millones de barriles observada ahora es un buen ejemplo de por qué convertir la cifra del martes en una conclusión cerrada sobre el petróleo puede llevar a una lectura incompleta.
Gasolina, destilados, importaciones y refinerías cambian la lectura
El informe de la EIA dejó más información que el pequeño aumento del crudo. Los inventarios de gasolina pasaron de 209.4 a 206.8 millones de barriles, una reducción de unos 2.5 millones. Los destilados bajaron de 105.6 a 103.4 millones, alrededor de 2.2 millones menos. Son movimientos relevantes porque muestran un balance de productos refinados más ajustado que el que sugiere por sí solo el titular sobre crudo.
También importa lo que ocurrió en las refinerías. La utilización nacional aumentó a 97.4% de la capacidad operable y las entradas de crudo se mantuvieron alrededor de 17.4 millones de barriles diarios. A la vez, las importaciones semanales de crudo promediaron 6.16 millones de barriles por día, unos 435,000 menos que la semana previa. Con refinerías trabajando a un ritmo elevado y menores importaciones, una acumulación comercial de apenas 95,000 barriles se interpreta de manera muy distinta a un aumento de 4.2 millones.
Aquí aparece uno de los errores más comunes al leer estos reportes: asumir que una caída de gasolina o destilados equivale automáticamente a una explosión de demanda, o que una subida de los inventarios de crudo implica debilidad inmediata. Inventarios, producción, importaciones, exportaciones y actividad de refinación se cruzan cada semana. La clave no está en una sola casilla, sino en el balance completo.

Qué significa para México: WTI, Brent y Mezcla no se leen con un solo dato
El jueves 27 de agosto, con corte a las 9:58 a.m. ET —7:58 a.m. de Ciudad de México—, los futuros de referencia del WTI rondaban los 82.50 dólares por barril y el Brent los 88.78 dólares. El mercado también estaba reaccionando a las noticias sobre el estrecho de Ormuz. Eso ayuda a poner el reporte semanal en contexto: los inventarios importan, pero compiten con geopolítica, oferta global, dólar y expectativas de demanda.
Para México hay una tercera referencia. La última cotización de la Mezcla Mexicana de Exportación publicada por Pemex al momento de este corte correspondía al 26 de agosto y era de 77.59 dólares por barril. Pemex precisa que su cotización diaria se publica antes de las 6:00 p.m. El WTI es una referencia central para Norteamérica, el Brent pesa en el mercado internacional y la Mezcla refleja el valor de los crudos mexicanos de exportación; no son precios intercambiables.
El dólar también entra en la ecuación porque el petróleo se cotiza internacionalmente en esa divisa. Para alguien en México, un movimiento simultáneo del crudo y del USD/MXN puede modificar su equivalente en pesos, pero el impacto sobre gasolina, inflación o costos energéticos no es automático: también cuentan impuestos, política de precios, refinación e importaciones. Antes de interpretar un reporte semanal conviene, además, distinguir el benchmark del instrumento utilizado. Un futuro o un CFD no es lo mismo que seguir un precio de referencia; con derivados pueden entrar en juego spread, margen, swaps y apalancamiento. Como contexto adicional pueden consultarse nuestras guías de brokers para operar materias primas y brokers para operar futuros.
El siguiente reporte semanal de la EIA está programado para el 2 de septiembre. Hasta entonces, para el mercado en México conviene vigilar si la próxima lectura confirma el ajuste de los inventarios de combustibles, cómo evolucionan las importaciones y las refinerías y qué hacen WTI, Brent, la Mezcla Mexicana y el dólar. La brecha API-EIA no es una señal de compra o venta; es una razón para leer el reporte completo antes de reaccionar al titular.









