SpaceX aborta Starship al fallar motores y vuelve a poner a prueba su ejecución

  • SpaceX abortó en la plataforma el intento del decimotercer vuelo de prueba de Starship después de que varios motores del propulsor no encendieran. El sistema automático evitó el despegue, pero el aplazamiento vuelve a presionar un programa clave para Starlink y provocó una caída superior al 3% en operaciones posteriores al cierre.

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Starship permanece en la plataforma de SpaceX tras abortarse el vuelo 13.
Starship permanece en la plataforma de SpaceX tras abortarse el vuelo 13.

El incidente ocurrió el jueves 16 de julio en Starbase, Texas, cuando faltaba aproximadamente un segundo para el despegue. La transmisión mostró cuatro de los 33 motores Raptor sin encender; los otros 29 se apagaron de inmediato y el cohete permaneció sujeto a la plataforma. Elon Musk confirmó que algunos motores no arrancaron y que dos serán reemplazados antes del siguiente intento, que SpaceX sitúa tan pronto como la próxima semana.

La diferencia técnica es importante: Starship no sufrió una falla durante el vuelo porque nunca despegó. El sistema de aborto automático actuó como debía y evitó lanzar un vehículo con empuje insuficiente. Sin embargo, la compañía tampoco pudo recoger los datos que buscaba en una misión diseñada para liberar 20 satélites Starlink avanzados y observar el comportamiento del escudo térmico.

El aborto fue seguro, pero dejó pendiente la prueba que más importa

Un aborto en tierra es preferible a perder el vehículo después del despegue. Esa lectura de seguridad no elimina el problema empresarial: SpaceX necesita demostrar que Starship puede pasar de una campaña experimental, con resultados irregulares, a una plataforma capaz de volar con frecuencia y previsibilidad.

El vuelo 13 llegaba después de que la Administración Federal de Aviación de Estados Unidos exigiera una investigación por el incidente del vuelo 12, ocurrido el 22 de mayo y relacionado con el propulsor Super Heavy tras la separación de etapas. Por eso, la nueva interrupción vuelve a concentrar la atención en la ejecución, aunque todavía no existe evidencia de que el fallo de encendido vaya a provocar un retraso prolongado.

La misión tampoco era un lanzamiento comercial ordinario. Ni el propulsor ni la nave serían recuperados. El objetivo era ampliar la información técnica sobre una versión de Starship que SpaceX necesita para desplegar satélites más grandes, reducir el costo por unidad de capacidad en órbita y sostener otros proyectos, incluidos sus compromisos con la NASA. El aplazamiento no destruye ese plan, pero retrasa una validación que la empresa todavía no ha conseguido.

Starship ya tiene un peso visible en las cuentas de SpaceX

El problema no puede medirse únicamente por el costo de sustituir dos motores, una cifra que la compañía no ha divulgado. Starship concentra una parte creciente de la inversión y del gasto de desarrollo de SpaceX. En el primer trimestre de 2026, el segmento espacial registró ingresos de 619 millones de dólares, 28.4% menos que un año antes, mientras investigación y desarrollo aumentó 76.8%, hasta 930 millones. La pérdida operativa de esa división pasó de 70 millones a 662 millones de dólares. SpaceX atribuyó buena parte del incremento de costos a la aceleración de Starship, incluida producción, ingeniería, pruebas e infraestructura de lanzamiento.

La inversión de capital del segmento espacial subió a 1,052 millones de dólares, frente a 759 millones del mismo periodo de 2025, principalmente por infraestructura de lanzamiento para Starship. A nivel consolidado, SpaceX facturó 4,694 millones de dólares, pero reportó una pérdida neta de 4,276 millones. No toda esa pérdida procede del negocio espacial —la compañía también integra actividades de conectividad e inteligencia artificial—, por lo que sería incorrecto atribuir el deterioro completo al cohete.

El balance ofrece capacidad para absorber pruebas fallidas, pero no vuelve irrelevante la disciplina financiera. Al 31 de marzo, SpaceX tenía 15,852 millones de dólares en efectivo y 7,823 millones en valores negociables, frente a 30,265 millones de deuda y arrendamientos financieros. Dentro de esa financiación figura un préstamo puente de 20,000 millones con vencimiento en septiembre de 2027, ampliable hasta marzo de 2028 bajo determinadas condiciones.

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La bolsa ya exige más que avances experimentales

Las acciones de SpaceX cayeron más de 4% en las operaciones posteriores al cierre del jueves tras el aborto. Conviene separar ese movimiento del descenso de la sesión regular: el título ya había terminado por debajo del precio de salida a bolsa de 135 dólares antes de que se produjera el intento de lanzamiento.

SpaceX cotiza bajo el símbolo SPCX en Nasdaq y entró al Nasdaq-100 el 7 de julio. Para quienes siguen la compañía desde México, la conexión más directa en esta noticia es financiera: la disponibilidad de la acción depende del intermediario utilizado. Conviene entender cómo funciona el acceso a acciones estadounidenses desde México y las condiciones para operar valores del Nasdaq, sin confundir acceso con conveniencia de inversión.

La reacción bursátil no cuantifica un daño financiero definitivo. Refleja, más bien, que una empresa recién cotizada debe convertir sus avances técnicos en una cadencia de lanzamientos confiable. Un retraso de varios días sería manejable; una sucesión de aplazamientos o fallos sí podría cambiar las expectativas sobre costos, capacidad de despliegue y fechas de comercialización.

Starlink convierte el calendario de Starship en un asunto empresarial

Starship es especialmente relevante porque SpaceX prevé comenzar a desplegar sus satélites V3 en la segunda mitad de 2026. Según su prospecto, un lanzamiento podría colocar hasta 60 unidades y aportar hasta 20 veces más capacidad de descarga que una misión de Falcon 9. Por eso, el riesgo abierto no es el aborto automático en sí, sino que los retrasos se acumulen y limiten la expansión prevista de Starlink.

SpaceX consiguió que el sistema de seguridad detuviera correctamente un lanzamiento incompleto, pero no completó la prueba que necesitaba. Lo que cambió es el calendario inmediato; el riesgo sigue siendo la ejecución. Ahora deberá demostrar que el fallo fue acotado, que puede regresar a la plataforma sin recortar la revisión técnica y que Starship puede sostener una secuencia de vuelos capaz de justificar el gasto, proteger el plan de Starlink y reducir la incertidumbre que ya refleja la acción.

Esta noticia ha sido elaborada por Araceli Ramírez

 
Araceli Ramírez - Economista en la universidad de Asunción

Araceli Ramírez

Economísta

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Especialista en empresas cotizadas y noticias que afectan a las compañíaso