El Nasdaq Composite avanzó 2.8% hasta 24,122.18 puntos, el S&P 500 subió 1.7% a 7,437.63 y el Dow Jones ganó 1.2% hasta 52,208.06. El Russell 2000, más ligado a empresas pequeñas, también avanzó 1.4%. La sesión recuperó parte del terreno perdido un día antes, pero el impulso tuvo un origen muy concreto: tecnología y, sobre todo, Microsoft.
La acción de Microsoft saltó 15.5%, su mayor avance porcentual desde 2008, y añadió alrededor de 449,700 millones de dólares a su valor bursátil en una sola jornada. El movimiento estableció un récord para una empresa estadounidense y convirtió a la compañía en el principal motor de los índices, no en una simple participante del rebote.
Microsoft cambia la conversación sobre el gasto en inteligencia artificial
Microsoft reportó ingresos trimestrales por 90,000 millones de dólares, 18% más que un año antes. Azure y otros servicios en la nube crecieron 43%, mientras Microsoft 365 Copilot superó los 30 millones de licencias de pago y duplicó con creces sus nuevas altas netas frente al trimestre anterior. La compañía invirtió 41,000 millones de dólares en capital durante el periodo y aun así generó 19,600 millones de flujo de caja libre.
Ese conjunto de cifras fue más importante que una sorpresa aislada en beneficios. La reacción sugiere que el mercado encontró evidencia de que una parte del gasto en infraestructura ya está acompañada por demanda, contratos y productos de pago. Eso no demuestra que toda la inversión en inteligencia artificial sea rentable ni permite separar con precisión cuánto del crecimiento de Azure procede exclusivamente de IA, pero sí redujo la inquietud sobre un desembolso sin retorno visible.
El contraste con Meta ayudó a reforzar esa lectura. Sus acciones cayeron cerca de 8% después de que el flujo de caja libre se redujera a 784 millones de dólares y la empresa elevara el piso de su previsión de inversión de capital. La diferencia mostró que Wall Street no estaba premiando cualquier gasto en IA: estaba distinguiendo entre compañías que ya presentan una monetización más clara y aquellas que todavía deben justificar mejor el costo.
El Nasdaq subió, pero la amplitud fue mucho más débil
La tecnología fue el centro del avance. El sector tecnológico del S&P 500 ganó 5.2% y el índice de semiconductores de Filadelfia subió alrededor de 8%. Sin embargo, más de dos tercios de las acciones del S&P 500 terminaron a la baja y la versión del índice que asigna el mismo peso a cada empresa retrocedió 0.8%.
La amplitud mide cuántas acciones participan en un movimiento. En esta ocasión, el índice subió porque unas pocas compañías muy grandes tuvieron suficiente peso para compensar la debilidad del resto. La concentración no invalida el rebote, pero impide describirlo como una mejora uniforme. Para quienes comparan brokers para invertir en ETFs, el punto es revisar qué índice replica cada instrumento y cuánto depende de sus mayores componentes.
También hubo un mensaje mixto fuera de las acciones. El VIX, que refleja el costo de la protección mediante opciones sobre el S&P 500, cayó 17.3% hasta 17.09 puntos. Aun así, el rendimiento del bono del Tesoro a 10 años se mantuvo cerca de 4.68% y el de 30 años rondó 5.21%, niveles elevados que siguen compitiendo con las valoraciones de las empresas de crecimiento. Las acciones celebraron los resultados; los bonos no eliminaron el riesgo de tasas.

Qué significa para México y qué debe confirmar la siguiente sesión
El S&P/BMV IPC cerró el jueves en 67,290.4 puntos, con un avance de 1.22%. La coincidencia con el rebote de Wall Street favoreció el ánimo hacia los activos de riesgo, pero no basta para atribuir el movimiento mexicano a Microsoft: la composición del índice local, sus emisoras de mayor peso, las tasas nacionales y los flujos propios también condicionan la sesión.
Para un inversionista mexicano con exposición a Estados Unidos, la lección principal está en la concentración. Quienes comparan brokers para operar el Nasdaq deben considerar que seguir un índice implica heredar el peso de sus mayores componentes, además del riesgo cambiario entre el peso y el dólar, las comisiones y el tipo de instrumento utilizado.
La primera lectura después del cierre mantuvo el mismo criterio selectivo. Amazon reportó ventas por 200,600 millones de dólares y un crecimiento de 37% en AWS, lo que impulsó sus acciones en operaciones posteriores. Apple también superó las expectativas con ingresos de 109,400 millones, pero sus títulos retrocedieron después del cierre. El mercado volvió a separar los resultados sólidos de la capacidad percibida para sostener crecimiento, márgenes e inversión.
La sesión del viernes deberá mostrar si el entusiasmo por la IA se extiende a más sectores y compañías o permanece concentrado en un grupo reducido. La señal más útil no será únicamente el siguiente movimiento del Nasdaq, sino la combinación entre amplitud, rendimientos de los bonos y reacción de las empresas que todavía deben demostrar que su gasto tecnológico puede convertirse en ingresos duraderos.









