La FCA mantiene el calendario y sube la presión sobre las firmas
La Financial Conduct Authority publicó el 13 de agosto una nueva evaluación de la preparación del mercado. La fecha no cambió: el Reino Unido prevé pasar a T+1 el 11 de octubre de 2027. La novedad está en el tono supervisor. La FCA considera que la mayoría de los participantes con los que ha hablado avanza conforme a sus expectativas, pero advierte que algunos están considerablemente rezagados y podrían no llegar a tiempo sin una corrección rápida.
El regulador espera que las firmas estén ya en fase de implementación y cerrando sus planes de pruebas. Entre las tareas críticas para 2026 están asignar y confirmar las operaciones antes de que termine el mismo día de negociación y adoptar estándares comunes para las instrucciones de liquidación. Cerca de la mitad de los participantes consultados por la FCA ya hacía esa asignación y confirmación en el día de la operación como práctica habitual.
Hay un matiz jurídico importante. El gobierno británico se comprometió a convertir T+1 en el estándar desde esa fecha y publicó en noviembre de 2025 un borrador del instrumento legal correspondiente. La página oficial de la FCA, actualizada el 13 de agosto de 2026, todavía remite a ese borrador. Por tanto, el calendario está claramente fijado por gobierno y regulador, pero no conviene describir el texto legal de 2025 como una norma final ya aprobada.
Qué cambia realmente al pasar de T+2 a T+1
T+1 significa que una operación en valores debe liquidarse, como máximo, el siguiente día hábil después de la negociación, en lugar de los dos días hábiles del esquema T+2. La liquidación es el momento en que el comprador recibe los valores y el vendedor recibe el dinero. No es ejecución instantánea ni equivale a T+0.
Acortar ese plazo reduce el tiempo durante el cual comprador y vendedor están expuestos al riesgo de que la otra parte no cumpla. También obliga a comprimir procesos que antes tenían más margen: confirmaciones, instrucciones de custodia, disponibilidad de valores, fondeo y conciliaciones. La FCA señala que la automatización fue una diferencia relevante en la transición de Norteamérica, donde las firmas más automatizadas observaron mejor desempeño de liquidación y un menor aumento de costos operativos que las menos automatizadas.
El reto está precisamente en esa cadena. La FCA dice que muchas firmas dependen de clientes, custodios y proveedores externos para estar listas. También identifica entre las causas habituales de fallas de liquidación la falta de valores para entregar, diferencias en las instrucciones estándar de liquidación y problemas de gestión de inventario. Con T+1 esos fallos no desaparecen: hay menos tiempo para corregirlos.

Para México, el impacto es indirecto y pasa por la custodia
México parte de una posición distinta porque ya migró a T+1 en mayo de 2024, junto con Estados Unidos y Canadá. Grupo BMV explicó entonces que el cambio para el mercado de capitales local y determinados valores del Sistema Internacional de Cotizaciones había sido autorizado para mantener sincronía con los mercados norteamericanos. La propia FCA incluye a México entre las jurisdicciones que hicieron la transición en mayo de 2024.
Eso reduce la novedad para una persona que opera únicamente valores mexicanos o instrumentos ya sujetos al ciclo local. El cambio británico no modifica por sí mismo las tasas de Banxico, la inflación mexicana ni el USD/MXN. Presentarlo como un catalizador directo para el peso sería forzar una conexión: se trata de infraestructura y procesos de mercado, no de una decisión de política monetaria o un dato macroeconómico.
La conexión razonable aparece cuando un inversionista mexicano tiene exposición a valores británicos mediante un broker, banco, custodio o gestor con una cadena internacional de liquidación. En esos casos, el plazo más corto puede exigir ajustes de horarios, fondeo, instrucciones y coordinación entre proveedores. El usuario quizá no vea el proceso, pero una entidad mal preparada puede enfrentar más fricción operativa o fallas de liquidación. La FCA ha señalado precisamente que la preparación de muchas firmas depende de custodios y otros proveedores, y que la falta de detalle sobre sus planes todavía dificulta la transición.
Qué debe vigilarse antes de octubre de 2027
El primer punto es la ejecución durante el resto de 2026. La FCA quiere que las firmas completen cambios de sistemas y procesos y estén listas para probarlos hacia el cierre del año. En 2027, la prioridad será comprobar que los procesos funcionan no solo dentro de cada entidad, sino también con contrapartes, custodios y proveedores externos. El regulador ya adelantó que su supervisión será más intrusiva conforme se acerque la fecha.
El segundo punto es la coordinación europea. La Unión Europea también tiene previsto pasar a T+1 el 11 de octubre de 2027 y su legislación correspondiente ya fue adoptada, según la FCA. Reino Unido y la UE publicaron además un plan conjunto de pruebas en marzo de 2026. Esa sincronización importa porque reduce la fragmentación entre mercados estrechamente conectados.
Para México, la lectura sigue siendo operativa, no macroeconómica. Lo relevante es si los intermediarios que conectan a clientes mexicanos con valores británicos adaptan a tiempo sus procesos de custodia y liquidación. El cambio puede reducir riesgo de contraparte y hacer más eficiente el post-trade, pero no elimina las fallas operativas ni garantiza menores costos para el inversionista. Antes de 2027 habrá que vigilar la preparación de custodios, las pruebas transfronterizas y la aprobación del instrumento legal final británico.









