Brasil y Guyana ganan escala con el petróleo en niveles elevados
El precio ayuda a entender por qué esta diferencia importa ahora. En el cierre del 20 de agosto, la EIA situó al WTI en US$89.75 por barril y al Brent en US$94.00. Son referencias distintas de la mezcla mexicana, pero confirman un mercado de crudo más caro. En ese escenario, Brasil produjo 4.475 millones de barriles diarios de petróleo en junio, 19.1% más que un año antes; 3.699 millones procedieron del presal.
Petrobras también está convirtiendo esa mayor escala en exportaciones. La compañía reportó 2.689 millones de barriles diarios de crudo y líquidos de gas natural en el segundo trimestre y exportó 996,000 barriles diarios de petróleo, 44.3% más que un año antes. Al mismo tiempo, informó un factor de utilización de sus refinerías de 101.2%, récord para la empresa. Brasil, además, mantiene desde el 10 de julio un impuesto temporal de 12% sobre las exportaciones de crudo durante 60 días, por lo que parte del beneficio de precios elevados también pasa por la política fiscal.
Guyana muestra la otra cara del nuevo mapa regional: crecimiento acelerado desde una base mucho menor. El presupuesto oficial de 2026 proyecta casi 307 millones de barriles de producción durante el año, alrededor de 840,000 diarios, y un crecimiento de 17.9% para su sector de petróleo y gas. Los ingresos por exportaciones de crudo se estiman en aproximadamente US$18,000 millones. La escala todavía es inferior a la mexicana, pero la distancia se ha reducido con rapidez.
Pemex estabiliza, pero Brasil y Guyana crecen a otro ritmo
México no está ante un desplome de Pemex. En el segundo trimestre de 2026, la petrolera reportó una producción de hidrocarburos líquidos de 1.658 millones de barriles diarios y un procesamiento de crudo en refinerías de 1.008 millones diarios, 2.9% superior al del mismo trimestre de 2025. La producción de petrolíferos alcanzó 1.029 millones de barriles diarios.
La comparación debe hacerse con cuidado porque “hidrocarburos líquidos” incluye condensados. En junio, la Base de Datos Institucional de Pemex registró específicamente 1.371 millones de barriles diarios de petróleo crudo, además de unos 295,000 barriles diarios de condensados. El rezago del titular es, por tanto, relativo: Pemex está estabilizando producción y elevando transformación, mientras Brasil expande el crudo a doble dígito y Guyana incorpora nueva capacidad offshore.
Las exportaciones mexicanas de crudo sí recuperaron terreno durante el primer semestre: pasaron de 294,453 barriles diarios en enero a 565,665 en junio. Sin embargo, la estrategia mexicana no busca maximizar ventas externas. El Plan Estratégico de Pemex plantea sostener una plataforma cercana a 1.8 millones de barriles diarios de hidrocarburos líquidos, aumentar la transformación en el Sistema Nacional de Refinación y destinar al exterior los excedentes. La apuesta es capturar más valor dentro de México, no simplemente exportar más barriles.

El costo de oportunidad está entre exportar crudo y sustituir importaciones
Ahí entra el precio de la mezcla mexicana. Pemex mostraba el 21 de agosto una cotización diaria estimada de US$84.71 por barril para la Mezcla Mexicana de Exportación. El dato mensual ya validado para junio arroja un precio promedio de exportación de US$82.06. Cuando el barril vale más, también aumenta el valor alternativo del crudo que se procesa dentro del país en lugar de venderse al exterior.
Eso no significa que exportar sea automáticamente mejor. Una refinería puede capturar más valor si transforma el crudo eficientemente en gasolina, diésel y turbosina y, sobre todo, si permite sustituir importaciones. El punto incómodo está en que México todavía compra una cantidad importante de combustibles fuera: en junio, Pemex registró importaciones de petrolíferos por US$2,411.6 millones, frente a US$1,392.5 millones obtenidos por exportaciones de crudo. En volumen, importó 638,284 barriles diarios de petrolíferos y exportó 191,859.
No es correcto tratar esa diferencia como una “pérdida” directa. Los petrolíferos tienen precios y características distintas al crudo y los flujos mensuales también dependen de inventarios, logística y mezcla de productos. Pero sí revela el costo de oportunidad que México debe resolver: si se renuncia a exportar parte de un barril caro para refinarlo, esa transformación necesita traducirse en más combustibles útiles y menor dependencia de compras externas.
Para México, petróleo caro también significa mirar dólar, inflación y USD/MXN
Para el lector mexicano, la historia no termina en Pemex. Crudo y combustibles se comercian principalmente en dólares. Un precio alto puede mejorar los ingresos por exportación, pero también elevar la factura de gasolina o diésel importados. Si el peso pierde terreno, el costo en moneda local puede aumentar; si se fortalece, puede amortiguarlo. Eso no convierte al peso en una simple “petromoneda”: el USD/MXN sigue dependiendo también del diferencial de tasas, los datos de Estados Unidos y el apetito global por riesgo.
El impacto inflacionario tampoco es mecánico. Impuestos, márgenes y políticas internas pueden suavizar o retrasar el traslado del petróleo al consumidor. El 20 de agosto, el Gobierno y representantes del sector gasolinero renovaron durante seis meses la estrategia para mantener la gasolina regular por debajo de 24 pesos por litro y el diésel por debajo de 27 pesos. Para Banxico, el riesgo relevante aparecería si una energía persistentemente cara termina extendiéndose a transporte, mercancías y expectativas de inflación.
Para quienes siguen WTI o Brent desde plataformas, conviene separar esta historia física del instrumento utilizado. La guía de brokers para operar materias primas puede servir para comparar condiciones, y la revisión de brokers con CFDs ayuda a distinguir el derivado del activo subyacente. Un CFD sobre petróleo puede incluir spread, financiación nocturna, margen y apalancamiento; no equivale a tener crudo ni exposición directa a Pemex. El siguiente punto de control llegará el 26 de agosto, cuando Pemex tiene programada la publicación de sus Estadísticas Petroleras de julio. Ahí se podrá comprobar si producción, exportaciones y refinación están avanzando al mismo tiempo.









