El rebote llegó a las cuatro regiones, pero con ritmos distintos
El Banco de México publicó el 10 de septiembre su Reporte sobre las Economías Regionales de abril-junio de 2026. Su lectura central es positiva, aunque exige prudencia: después de la contracción del trimestre previo, la actividad habría aumentado en las cuatro grandes regiones en las que Banxico divide al país.
La diferencia está en la velocidad. La previsión trimestral de actividad apunta a un crecimiento de 1.6% en el centro norte, 1.5% en el norte, 1.4% en el centro y 1.2% en el sur, con cifras desestacionalizadas. Eso habla de un rebote extendido, pero no de una recuperación uniforme ni necesariamente consolidada.
También conviene entender qué mide el reporte. Banxico construye sus estimaciones regionales apoyándose en información del INEGI, incluido el Indicador Trimestral de la Actividad Económica Estatal. Por eso utiliza expresiones como “habría aumentado”: las cifras regionales de actividad son estimaciones y no deben tratarse como resultados definitivos del PIB de cada zona.
Manufactura, construcción y turismo cuentan historias distintas
La desigualdad se vuelve más clara al abrir el dato por sectores. En manufactura, Banxico estima un aumento trimestral de 2.6% en el norte y 2.3% en el centro norte, mientras que el centro habría retrocedido 0.5% y el sur avanzado apenas 0.6%. Una misma recuperación nacional, por tanto, puede descansar en motores muy diferentes según la región.
La construcción ofrece prácticamente el dibujo contrario. El indicador observado aumentó 13.4% en el centro y 7.0% en el sur, frente a un avance de 2.1% en el centro norte y una caída de 3.5% en el norte. El reporte vincula parte del impulso con inversión privada en el centro norte y con obra pública en el centro y el sur. Un salto trimestral tan elevado no basta por sí solo para hablar de una tendencia permanente.
También hay contrastes en turismo, minería y empleo formal. Las habitaciones ocupadas aumentaron en las regiones norte, centro norte y centro, pero disminuyeron 4.8% en el sur. En los puestos registrados ante el IMSS, el avance trimestral desestacionalizado fue de 0.88% en el centro y 0.57% en el norte, frente a 0.25% en el sur y apenas 0.01% en el centro norte. El rebote, en otras palabras, no está generando la misma combinación de actividad y empleo en todo México.
Una sola tasa de Banxico llega a economías e inflaciones distintas
Esta diferencia regional importa especialmente cuando se mira la política monetaria. Banxico mantuvo en agosto la tasa objetivo en 6.50%, el mismo nivel que había conservado en junio después del recorte de mayo. La tasa es nacional, pero las condiciones que enfrentan hogares y empresas pueden ser muy distintas según la región y el sector.
La inflación ayuda a verlo. En agosto, el reporte regional ubica la inflación general anual en 2.83% en el norte, 3.64% en el centro norte, 3.18% en el centro y 3.49% en el sur. La diferencia también aparece en la subyacente, que fue de 3.55% en el norte, 4.30% en el centro norte, 3.74% en el centro y 4.08% en el sur.
Esto no significa que Banxico deba fijar una tasa diferente para cada parte del país. Su decisión monetaria responde al panorama nacional y al objetivo de inflación. Sí significa que una tasa de 6.50% no aterriza sobre cuatro economías idénticas: la mezcla de inflación, empleo, construcción, manufactura, demanda y acceso al financiamiento cambia de una región a otra. El propio reporte regional forma parte de la información que utiliza la Junta de Gobierno para evaluar las condiciones económicas y preparar sus previsiones nacionales.
El 24 de septiembre pondrá a prueba esta lectura
Los contactos empresariales consultados por Banxico todavía anticipan expansión de la demanda, el empleo y la inversión durante los próximos 12 meses. Pero el reporte también recoge riesgos relevantes: un deterioro de la seguridad pública, menor inversión en infraestructura, eventos climáticos adversos y mayor incertidumbre derivada de la política comercial de Estados Unidos.
La siguiente referencia importante llegará el 24 de septiembre. Ese día está programado un nuevo anuncio de política monetaria de Banxico y el INEGI publicará la inflación de la primera quincena de septiembre. Ambos datos ayudarán a saber si el escenario de crecimiento moderado con diferencias regionales sigue siendo compatible con la trayectoria de inflación que necesita el banco central.
Para el peso mexicano, la lectura del reporte es indirecta. Un mejor crecimiento puede modificar las expectativas económicas, pero el USD/MXN seguirá dependiendo también de la Reserva Federal, el dólar global, el diferencial de tasas, la política comercial y el apetito por riesgo. El reporte sí confirma un rebote regional; lo que todavía no permite afirmar es que México haya entrado en una recuperación homogénea y sostenida. Esa diferencia será clave en los próximos datos de actividad, inflación, empleo e inversión.








