Qué cambió en los inventarios de petróleo de Estados Unidos
La Administración de Información Energética de Estados Unidos, la EIA, informó que los inventarios comerciales —sin contar la Reserva Estratégica— subieron a 411.7 millones de barriles. El resultado revirtió la reducción de 1.7 millones de la semana anterior y sorprendió a un mercado que anticipaba otra caída. Aun con el aumento, las existencias permanecen alrededor de 6% por debajo del promedio de los últimos cinco años para esta época.
El incremento no debe interpretarse automáticamente como un desplome de la demanda. Durante la semana, las importaciones de crudo aumentaron en 117,000 barriles diarios y las exportaciones disminuyeron en 368,000 barriles diarios. Esa combinación dejó más petróleo dentro del país, mientras las refinerías procesaron cerca de 17.1 millones de barriles por día y operaron al 96.1% de su capacidad.
El resto del informe también ofreció una lectura mixta. Las reservas de gasolina crecieron 765,000 barriles y las de destilados, que incluyen diésel y combustible para calefacción, aumentaron 1.4 millones. Al mismo tiempo, los inventarios de Cushing, punto de entrega de los futuros del WTI, bajaron unos 674,000 barriles. La Reserva Estratégica perdió 5.1 millones y quedó en 311.4 millones de barriles.
Por qué el dato no bastó para frenar al WTI
Una acumulación inesperada suele considerarse negativa para el precio del crudo porque implica mayor disponibilidad inmediata. Sin embargo, el WTI mantenía ganancias superiores a 2% al mediodía de Nueva York. La reacción muestra que el informe semanal no estaba dominando por sí solo la sesión: el mercado seguía incorporando una prima por los riesgos de suministro vinculados con las tensiones en Medio Oriente.
Ese contraste importa. Un solo aumento semanal no confirma una tendencia de exceso de oferta, del mismo modo que una reducción aislada no demuestra por sí sola una demanda fuerte. Los inventarios pueden cambiar por importaciones, exportaciones, producción, actividad de refinerías y movimientos logísticos. Por eso conviene revisar el conjunto del reporte y no únicamente el dato principal.
Para quienes siguen el WTI desde México mediante plataformas para operar materias primas, la señal de esta semana es menos bajista de lo que sugiere el titular. Los stocks comerciales aumentaron, pero continúan por debajo de su referencia estacional, Cushing registró una caída y los riesgos geopolíticos conservaron más peso en la cotización.

Qué significa para México, la inflación y el peso
El impacto para México llega principalmente por los precios internacionales del petróleo y de los productos refinados. Estados Unidos exporta a México volúmenes relevantes de gasolina, diésel y otros combustibles; tan solo en abril envió alrededor de 28.9 millones de barriles de crudo y productos petroleros, incluidos 11.6 millones de barriles de gasolina terminada. Si el WTI y los márgenes de refinación permanecen altos, el costo de esas compras puede aumentar.
El efecto, sin embargo, es mixto. México también produce y exporta crudo, de modo que precios más altos pueden mejorar el valor de la mezcla mexicana y ciertos ingresos petroleros. Eso no significa que todos ganen: hogares y empresas pueden enfrentar mayores costos de transporte y energía, mientras el resultado para las finanzas públicas depende de producción, exportaciones, importaciones de combustibles, tipo de cambio y política fiscal.
Para el peso mexicano y el USD/MXN, este reporte es un factor secundario frente al dólar global, las tasas de interés y el apetito por riesgo. Un petróleo más caro puede apoyar ingresos de exportación, pero también elevar costos de importación y presiones inflacionarias. Banxico ha señalado que los choques geopolíticos pueden impulsar la inflación en el corto plazo mediante los energéticos, aunque el efecto posterior depende de la actividad económica y de otros canales. No hay base para atribuir un movimiento del peso únicamente a estas reservas.
Qué debe vigilar el mercado después
La siguiente publicación de la EIA está programada para el 29 de julio. Más que buscar una dirección automática, el mercado revisará si los inventarios comerciales vuelven a subir, si Cushing continúa reduciéndose y si las existencias de gasolina y destilados se recuperan desde niveles todavía inferiores a sus promedios estacionales.
Quienes participan mediante intermediarios con acceso a futuros también deberán seguir las importaciones, exportaciones, utilización de refinerías y noticias sobre el suministro global. Lo confirmado es una acumulación de 2 millones de barriles contra lo esperado; lo que todavía no puede afirmarse es que el petróleo haya iniciado una caída sostenida o que la demanda estadounidense se haya debilitado de forma definitiva.









