La inflación británica baja a 2.6%: qué cambia para México y la libra

La inflación británica bajó a 2.6% en junio pero los servicios siguen presionando.
La inflación británica bajó a 2.6% en junio pero los servicios siguen presionando.

El 2.8% de mayo ya no es el dato más reciente

El dato de mayo sí fue correcto: el Índice de Precios al Consumidor se mantuvo en 2.8% anual, sin cambios frente a abril y por debajo del 3.0% previsto por economistas consultados por Reuters. Sin embargo, esa lectura quedó superada el 22 de julio, cuando la Oficina Nacional de Estadística informó que la inflación de junio bajó a 2.6%, también por debajo del consenso de 2.7%.

La composición ayuda a entender el cambio. En mayo, el transporte fue la principal presión al alza: su inflación anual avanzó a 6.8%, impulsada por combustibles y tarifas de viaje. Al mismo tiempo, los alimentos moderaron su aumento a 2.2% y los costos de vivienda y servicios del hogar bajaron a 2.7%, compensando parte del golpe. El problema estaba debajo de la cifra general: la inflación subyacente del IPC subió a 2.6% y la de servicios a 3.7%.

En junio, el movimiento cambió de dirección. El transporte desaceleró a 5.7% y los alimentos a 1.7%; además, el diésel y la gasolina bajaron frente a mayo. Aun así, la inflación subyacente permaneció en 2.6% y los servicios apenas cedieron a 3.6%. Esto significa desinflación —los precios aumentan más lentamente—, no una caída general del costo de vida.

El Banco de Inglaterra todavía no tiene vía libre para bajar tasas

El Banco de Inglaterra mantuvo su tasa de referencia en 3.75% en junio, con una votación de siete a dos. Los dos disidentes querían elevarla a 4%, una señal de que el debate no estaba centrado en recortes, sino en el riesgo de que el encarecimiento de la energía terminara filtrándose a salarios y servicios.

La sorpresa a la baja de junio favorece, en principio, una pausa en la reunión del 30 de julio. Los inversionistas esperaban que la tasa permaneciera en 3.75%, aunque antes de conocerse el dato todavía descontaban una o dos alzas de un cuarto de punto hacia el cierre de 2026. La lectura correcta no es que el banco central ya pueda relajar su postura, sino que recibió un dato menos incómodo antes de decidir.

El matiz está en la trayectoria. En su reunión de junio, el banco estimaba que la inflación podría ubicarse cerca de 3% en el tercer trimestre y superar 3.25% en el cuarto, por el efecto de los costos energéticos. La baja a 2.6% mejora el punto de partida, pero no garantiza una caída continua hasta 2%. El petróleo, las tarifas de energía, los salarios y la inflación de servicios seguirán pesando más que una sola cifra mensual.

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Para México, el efecto pasa primero por la libra y después por el peso

La inflación británica no cambia directamente las decisiones de Banxico ni determina por sí sola el USD/MXN. El canal más inmediato está en la libra: cuando un dato reduce la probabilidad de tasas más altas en Reino Unido, puede restar apoyo a la moneda británica frente al dólar. En esta ocasión, la libra perdió terreno tras conocerse la cifra, aunque su comportamiento también depende del tono del Banco de Inglaterra, la energía y la Reserva Federal.

La lectura para México es indirecta. Una libra más débil puede coincidir con un dólar global más firme, lo que añade presión a monedas emergentes; sin embargo, el cruce dólar/peso seguirá respondiendo con mayor fuerza a Banxico, la Fed, los datos de Estados Unidos y el apetito global por riesgo. Por eso no conviene atribuir un movimiento del peso únicamente a la inflación británica.

El efecto sí es más visible para personas y empresas mexicanas con pagos, ingresos o compromisos en libras. Un cambio en GBP/USD puede trasladarse al GBP/MXN y modificar el costo en pesos de viajes, colegiaturas, importaciones o deudas denominadas en moneda británica. No todos reciben el mismo impacto: una libra más barata reduce ciertos costos en pesos, pero también disminuye el valor de ingresos cobrados en esa moneda.

La señal principal es clara: Reino Unido pasó de una inflación de 2.8% en mayo a 2.6% en junio, pero los servicios siguen mostrando persistencia y el banco central aún enfrenta riesgos energéticos. Para México, lo importante será vigilar la decisión del 30 de julio, la reacción de la libra y el siguiente dato de inflación del 19 de agosto, sin convertir una sorpresa favorable en una tendencia asegurada.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México