La Fed sube 25 puntos base y rompe una pausa de tres años
La Fed aprobó por unanimidad elevar el rango objetivo de los fondos federales desde 3.50%-3.75% hasta 3.75%-4.00%. Fue el primer aumento desde 2023. El comunicado justificó el movimiento en una economía estadounidense que sigue creciendo a un ritmo sólido y en una inflación que permanece elevada. La decisión era ampliamente esperada: un día antes, los futuros seguidos por CME reflejaban alrededor de 92% de probabilidad de un alza de 25 puntos base.
El mensaje no termina en el aumento. En las nuevas proyecciones, la mediana de los participantes del FOMC coloca el punto medio de la tasa en 4.1% al cierre de 2026, frente a 3.8% en las proyecciones de junio. Eso es consistente, aproximadamente, con un rango de 4.00%-4.25% al final del año, aunque no constituye una promesa de otra subida: la trayectoria dependerá de cómo evolucionen inflación, empleo y actividad.
Para México, la primera consecuencia es relativa. Banxico no modificó su tasa esta semana: continúa en 6.50%, nivel que alcanzó en mayo y que mantuvo por unanimidad en agosto. Por eso, el movimiento estadounidense reduce de inmediato la ventaja de tasa de México frente a Estados Unidos sin que el banco central mexicano haya cambiado su postura.
El diferencial baja a 262.5 puntos base: así debe leerse
El cálculo de 262.5 puntos base utiliza una metodología concreta: se compara la tasa objetivo de Banxico, 6.50%, con el punto medio del nuevo rango de la Fed, 3.875%. La resta es 2.625 puntos porcentuales, equivalentes a 262.5 puntos base. Antes del aumento estadounidense, el punto medio era 3.625%, por lo que la misma comparación daba 287.5 puntos base. La brecha, por tanto, se estrechó 25 puntos base.
Conviene no tratar ese número como una medida oficial única. La Fed opera con un rango, mientras Banxico fija una tasa puntual. Si la comparación se hiciera contra el límite inferior estadounidense, la diferencia sería de 275 puntos base; contra el superior, de 250. Usar el punto medio es una convención analítica, útil para mantener una referencia comparable.
¿Por qué importa? A igualdad de otros factores, un diferencial amplio puede elevar el atractivo relativo de activos en pesos frente a instrumentos en dólares y favorecer operaciones de carry, que buscan capturar diferencias de rendimiento entre monedas. Cuando la brecha se reduce, esa compensación relativa también baja. Sin embargo, el USD/MXN depende además del dólar global, la inflación, el crecimiento, el comercio, las tasas de mercado y la percepción de riesgo.
Banxico llega al 24 de septiembre con menos margen relativo, no con una decisión tomada
La siguiente decisión de Banxico está programada para el 24 de septiembre. En agosto, la Junta de Gobierno consideró apropiado mantener la referencia en 6.50% y señaló que el balance de riesgos para la inflación conservaba un sesgo al alza. Desde entonces, la inflación general de agosto se ubicó en 3.26% anual y la subyacente en 3.88%, según INEGI. Además, la inflación de la primera quincena de septiembre se publicará el mismo 24 de septiembre.
La subida de la Fed añade una variable porque estrecha el diferencial y puede influir en el peso y en las condiciones financieras. No significa que Banxico deba subir automáticamente su tasa. El banco central mexicano evalúa su propio panorama de inflación, expectativas, actividad económica, tipo de cambio y grado de restricción monetaria. En la encuesta de especialistas de Banxico correspondiente a agosto, la mediana para el cierre del trimestre julio-septiembre seguía en 6.50%; esa referencia, sin embargo, es anterior al movimiento de la Fed.
Para hogares y empresas, el canal tampoco es instantáneo. Una subida de la Fed no encarece automáticamente todos los créditos en México. Importan más la decisión de Banxico, las tasas locales, el costo del financiamiento en dólares y el comportamiento cambiario. Una depreciación persistente del peso podría aumentar algunos costos de importación; un movimiento breve tendría un efecto económico mucho menos claro.
El peso se debilitó tras la Fed, pero una sesión no marca tendencia
México tuvo el mercado local cerrado el 16 de septiembre, aunque el peso siguió operando electrónicamente. Después del anuncio, el USD/MXN llegó a moverse alrededor de 17.25 pesos por dólar, con una depreciación cercana a 0.6% frente al último cierre oficial disponible. En las primeras horas del 17 de septiembre, el cruce rondaba 17.23, señal de una estabilización parcial.
Ese comportamiento es consistente con un entorno en el que las tasas estadounidenses ganan atractivo relativo, pero sería excesivo atribuir cada movimiento del peso únicamente a la Fed. En estas jornadas también han pesado la fortaleza global del dólar, los rendimientos de los bonos estadounidenses, los precios del petróleo y el riesgo geopolítico. El diferencial es una pieza importante, no la explicación completa.
El punto a vigilar ahora es doble: qué tan persistente resulta la reacción del USD/MXN y qué lectura hace Banxico el 24 de septiembre. La Fed ya estrechó la brecha de tasas; lo que todavía no puede afirmarse es que México vaya a responder en el mismo sentido. La próxima decisión mexicana y el nuevo dato de inflación ayudarán a determinar si el menor diferencial modifica realmente el balance de política monetaria o solo añade presión de corto plazo.








