Banxico decide el 24 de septiembre: cinco claves tras la subida de la Fed

Banxico encara el 24 de septiembre con la Fed más restrictiva y la inflación bajo vigilancia.
Banxico encara el 24 de septiembre con la Fed más restrictiva y la inflación bajo vigilancia.

La Fed estrechó el diferencial y el peso dio una primera señal

La Reserva Federal elevó el 16 de septiembre su rango objetivo a 3.75%-4.00%, desde 3.50%-3.75%, en una decisión unánime. El aumento de 25 puntos base estaba ampliamente descontado; la novedad más relevante estuvo en las proyecciones. La mediana del punto medio proyectado para la tasa al cierre de 2026 subió a 4.1%, desde 3.8% en junio, mientras la Fed también elevó ligeramente sus previsiones de inflación PCE general y subyacente para este año. Eso dejó una trayectoria oficial de tasas más alta que la presentada en junio.

Para Banxico, el primer dato es el diferencial de tasas. Con la tasa mexicana en 6.50% y usando el punto medio del rango de la Fed, la diferencia mecánica bajó de unos 2.88 a 2.63 puntos porcentuales. Es un estrechamiento de 25 puntos base, no una instrucción automática para México. En agosto, la Junta de Gobierno mantuvo por unanimidad la tasa en 6.50% y dijo que consideraba apropiado conservarla en ese nivel, al tiempo que señaló que seguiría evaluando el tipo de cambio, la inflación y el grado de restricción monetaria.

El segundo dato es el peso mexicano. Con el mercado local cerrado por el feriado del 16 de septiembre, el USD/MXN rondó 17.25 en operaciones electrónicas después del anuncio de la Fed, frente a niveles cercanos a 17.14-17.15 al cierre previo. Este jueves, el dólar global llegó a un máximo de siete semanas antes de moderarse. La reacción importa porque un dólar más fuerte y un diferencial menor pueden restar apoyo al peso, pero una sesión no basta para hablar de una nueva tendencia: también pesan el petróleo, el riesgo global y los datos de México.

Servicios y petróleo mantienen abierta la discusión sobre inflación

El tercer frente está dentro de la inflación mexicana. En agosto, el INPC aumentó 0.20% mensual y la inflación anual se ubicó en 3.26%. La subyacente fue de 3.88%, pero los servicios todavía aumentaban 4.33% anual. Esa diferencia es importante: una inflación general más baja no significa que todas las presiones hayan desaparecido, y los servicios suelen mostrar una mayor persistencia que componentes más volátiles.

Banxico ya había señalado en agosto que la persistencia de la inflación subyacente seguía entre los riesgos al alza y que el balance de riesgos para la trayectoria de precios conservaba un sesgo ascendente. Su escenario oficial contemplaba que la inflación general convergiera a la meta de 3% hasta el cuarto trimestre de 2027. Por eso, para el 24 de septiembre no bastará con mirar el dato general: la evolución de los servicios y de la subyacente puede pesar especialmente en el tono del comunicado.

El cuarto dato es el petróleo. El 17 de septiembre, a las 08:01 GMT, el Brent cotizaba alrededor de 104.74 dólares por barril y el WTI en 101.60 dólares, pese a retroceder después de las fuertes subidas previas. Un crudo por encima de 100 dólares no se traslada de forma automática ni completa al INPC mexicano, pero puede elevar costos de transporte y logística y complicar las expectativas si el choque persiste. Banxico ya había incluido las tensiones geopolíticas y sus posibles efectos inflacionarios entre los riesgos de su escenario.

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Las expectativas parten de una pausa, pero el 24 de septiembre trae un dato clave

El quinto frente son las expectativas. La encuesta de agosto de Banxico, publicada el 1 de septiembre, mostraba una base claramente inclinada a la pausa: 100% de las respuestas esperaba que la tasa de fondeo cerrara el trimestre julio-septiembre en el mismo nivel de la tasa objetivo vigente, y 95% veía el mismo nivel para octubre-diciembre. La mediana era 6.50%. Pero esa encuesta es anterior a la subida de la Fed y, por tanto, no debe presentarse como un consenso posterior al giro estadounidense.

Además, las expectativas de inflación a 12 meses de los especialistas habían subido: la media pasó de 3.94% en junio a 4.15% en julio y 4.23% en agosto. Al mismo tiempo, las expectativas de largo plazo permanecían más estables, con una mediana de 3.80% para uno a cuatro años. Esa combinación —más presión en el horizonte cercano, pero sin un deterioro equivalente a largo plazo— ayuda a explicar por qué un escenario de pausa puede seguir sobre la mesa sin convertirlo en una decisión ya tomada.

Banxico anunciará su decisión el jueves 24 de septiembre a las 13:00 horas, de acuerdo con su calendario oficial. Ese mismo día, INEGI tiene programada la publicación del INPC de la primera quincena de septiembre. Ahí estará una referencia muy cercana para comprobar si la baja de la inflación general convive todavía con servicios resistentes. Lo que cambió con la Fed es el contexto externo y el costo relativo de mover tasas; lo que no puede afirmarse todavía es que Banxico vaya a responder en la misma dirección. Para el mercado, la lectura útil seguirá pasando por esos cinco puntos: diferencial, peso, servicios, petróleo y expectativas.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México