Transporte aéreo sube y jitomate baja: por qué la inflación se siente distinta

Vuelos más caros y jitomate más barato explican una inflación distinta para cada hogar
Vuelos más caros y jitomate más barato explican una inflación distinta para cada hogar

La inflación bajó, pero la canasta promedio todavía se encareció

El Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó 0.07% frente a la quincena anterior. Al mismo tiempo, su variación anual se desaceleró a 3.10%, desde 3.55% en la primera mitad de junio. El resultado también quedó por debajo del 3.12% previsto por economistas consultados por Reuters.

La clave está en distinguir entre el nivel de los precios y la velocidad a la que suben. Una inflación anual menor indica que la canasta promedio se encareció más despacio que antes; no significa que los precios regresaron al nivel de hace un año. De hecho, el avance quincenal confirma que el costo promedio de la canasta todavía aumentó.

El contraste también aparece dentro del índice. La inflación subyacente, que excluye los productos con precios más volátiles, avanzó 0.16% quincenal y se ubicó en 3.95% anual. Los servicios registraron una inflación de 4.36%, por encima del dato general, mientras las mercancías aumentaron 3.52%.

El jitomate pesó más que el fuerte aumento de los vuelos

El transporte aéreo fue el producto con el mayor incremento quincenal, de 12.44%. Le siguieron los servicios turísticos en paquete, con 6.22%, y la naranja, con 6.02%. Son movimientos relevantes para quienes viajaron o compraron esos productos durante la primera mitad de julio.

Sin embargo, un aumento grande no necesariamente produce el mayor efecto sobre la inflación general. El INPC pondera cada producto según su participación en el gasto de los hogares. El transporte aéreo aportó 0.029 puntos porcentuales al aumento quincenal, mientras la caída de 13.18% en el jitomate restó 0.070 puntos. En términos absolutos, el efecto del jitomate fue más del doble.

También bajaron los hoteles, 3.17%; las cremas para la piel, 2.03%; y el gas doméstico LP, 0.50%. Estas reducciones ayudaron a contener el índice, pero no beneficiaron por igual a todas las familias. Quien no compró jitomate o gas LP difícilmente percibió ese alivio en la misma magnitud.

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Por qué el bolsillo puede contar una historia diferente

La inflación oficial es un promedio construido con una canasta representativa. La experiencia de cada hogar depende de cuánto destina a alimentos, transporte, renta, salud, educación, restaurantes o viajes. El INEGI calcula el índice con ponderaciones que reflejan la participación de cada bien o servicio en el gasto de los hogares, pero la distribución individual puede ser muy distinta.

Un hogar que compra jitomate con frecuencia y no tomó vuelos pudo sentir una mejora. Otro que viajó, pagó colegiaturas o consumió más servicios pudo percibir lo contrario. En la primera quincena de julio, los servicios aumentaron 4.36% anual; los servicios educativos, 5.95%; y el rubro de restaurantes y alojamiento, 6.31%. Esos gastos pueden pesar más en la percepción cotidiana que una baja temporal en una verdura.

El dato debe leerse con contexto. El descenso de la inflación general estuvo apoyado por el componente no subyacente, que cayó 0.23% quincenal, en buena medida por una reducción de 1.50% en frutas y verduras. Son precios que pueden cambiar rápidamente por factores de oferta, clima y estacionalidad. Una quincena favorable no garantiza que el alivio continúe.

Qué cambia para Banxico, el peso y las tasas

La lectura es favorable porque la inflación general se acercó a la meta permanente de 3% de Banco de México y se mantuvo dentro del intervalo de variabilidad de entre 2% y 4%. Sin embargo, todavía existen focos de cautela: los servicios permanecen por encima de 4% y Banxico considera que el balance de riesgos para la inflación conserva un sesgo al alza.

La Junta de Gobierno mantuvo el 25 de junio la tasa de referencia en 6.50% y consideró apropiado conservarla en ese nivel. Su siguiente decisión está programada para el 6 de agosto. El nuevo dato reduce parte de la presión inflacionaria, pero no permite asegurar un recorte: el banco central también evaluará la persistencia de los servicios, el tipo de cambio, la actividad económica y el entorno externo.

Para el peso y el USD/MXN, una inflación menor puede modificar las expectativas sobre cuánto tiempo permanecerán elevadas las tasas mexicanas. Aun así, este dato no determina por sí solo la dirección del tipo de cambio. También influyen las decisiones de la Reserva Federal, la fortaleza global del dólar, el apetito por riesgo y las noticias comerciales entre México y Estados Unidos.

La conclusión útil es sencilla: la inflación general bajó, pero los precios no cayeron de manera uniforme. El jitomate ayudó a moderar el promedio y los vuelos lo presionaron al alza. Ahora debe vigilarse si la baja se mantiene cuando cambien los precios agropecuarios y si los servicios continúan desacelerándose.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México