Junio dirá cuánto del rebote del segundo trimestre llegó a la industria
La estimación oportuna del PIB dejó una fotografía bastante más firme de la economía mexicana en el segundo trimestre: el producto avanzó 1.5% frente a los tres meses previos. Las actividades secundarias, que incluyen manufacturas, construcción, minería y energía, crecieron 1.6% trimestral y 0.8% anual con cifras desestacionalizadas. El matiz es importante: en el acumulado del primer semestre todavía mostraban una caída anual de 0.2%.
Ahí entra el IMAI. En mayo, la actividad industrial cayó 0.8% mensual y quedó sin variación frente al mismo mes de 2025 en cifras desestacionalizadas. La debilidad no fue uniforme: construcción retrocedió 3.7% frente a abril, mientras minería y manufacturas bajaron 0.1% cada una; generación y distribución de energía, agua y gas disminuyó 0.5%. Junio completará la lectura mensual del segundo trimestre.
La manufactura llega además con una pista previa, no con una certeza. El Indicador Mensual Oportuno de la Actividad Manufacturera de INEGI estimó para junio una caída anual de 0.8% en cifras originales, con un intervalo que va de -3.5% a 2.0%. Se trata de una estadística experimental y anticipada, por lo que no sustituye al IMAI. Para el mercado, lo relevante será comprobar el dato definitivo y mirar también construcción y minería.
Banxico mirará el dato, pero el IMAI no decide por sí solo las tasas
Banxico mantuvo el 6 de agosto la tasa de referencia en 6.50% por decisión unánime. En su comunicado reconoció una reactivación de la economía durante el segundo trimestre, pero también señaló que persisten condiciones de holgura y riesgos importantes a la baja para la actividad. El IMAI de junio puede ayudar a precisar si esa recuperación llegó de manera amplia a la industria.
Eso no significa que un IMAI débil abra automáticamente la puerta a un recorte, ni que uno fuerte obligue a mantener las tasas por más tiempo. La inflación continúa siendo el eje de la decisión monetaria. En julio, la inflación general anual fue de 3.12%, mientras la subyacente se situó en 3.95%. Banxico, además, advirtió que la convergencia hacia la meta será más gradual de lo previsto anteriormente.
Para el peso mexicano, la lectura pasa también por Estados Unidos. La Reserva Federal mantuvo el 29 de julio su rango objetivo en 3.50%-3.75%, frente al 6.50% de Banxico. Ese diferencial de tasas sigue siendo una referencia para el mercado, aunque no determina por sí solo al USD/MXN. La siguiente decisión de Banxico está programada para el 24 de septiembre, de modo que el IMAI será una pieza más dentro de una secuencia de información sobre crecimiento e inflación.

Qué debe vigilar quien sigue el USD/MXN cuando salga el IMAI
La primera pregunta será si junio confirma que la mejora del segundo trimestre alcanzó a varios componentes industriales. Un avance extendido entre manufacturas, construcción y minería haría más consistente la lectura del rebote del PIB. Un resultado flojo reforzaría, en cambio, la idea de una recuperación desigual. Ninguno de esos escenarios implica por sí solo una dirección segura para el peso. Es una interpretación que dependerá también de las expectativas previas del mercado.
La segunda pregunta será de dónde viene cualquier movimiento del USD/MXN. Si el par reacciona después de la publicación, conviene separar el efecto del dato mexicano de lo que ocurra con el dólar global, la Fed y el apetito por riesgo. En sesiones con noticias macro relevantes, la volatilidad también eleva el riesgo operativo. Quienes utilizan intermediarios para seguir u operar divisas pueden revisar las condiciones de distintos brokers de Forex, sin interpretar la publicación del IMAI como una señal automática.
También importan los costes de ejecución. El spread es la diferencia entre los precios de compra y venta, mientras el deslizamiento aparece cuando una orden termina ejecutándose a un precio diferente del esperado. Son elementos especialmente relevantes cuando el mercado se mueve rápido. La comparativa de brokers con spreads bajos puede servir para revisar condiciones, recordando que un spread anunciado no elimina el riesgo de ejecución.
La clave para México no será únicamente saber si el IMAI sube o baja. Habrá que mirar qué componentes explican el resultado, si INEGI revisa las cifras anteriores y si el USD/MXN realmente responde al dato local. Esa combinación permitirá valorar mejor si cambia la lectura sobre crecimiento, Banxico y el peso, sin convertir una publicación macroeconómica en una señal de trading.
Para ampliar el contexto, conviene consultar la explicación de FinanMercado sobre cómo los datos de actividad influyen en Banxico y el peso.









