La inflación bajó, pero el peso no logró capitalizar el dato
La inflación general de México se ubicó en 3.10% anual durante la primera quincena de julio de 2026, por debajo del 3.55% registrado en el mismo periodo del año anterior. El Índice Nacional de Precios al Consumidor aumentó apenas 0.07% frente a la quincena previa.
A primera vista, la cifra parecía positiva para el peso. Una inflación más controlada reduce presión sobre el poder adquisitivo y acerca el indicador general al objetivo permanente de 3% de Banco de México. Sin embargo, en el mercado cambiario importa también lo que el dato significa para las tasas de interés.
El USD/MXN terminó la sesión del 23 de julio alrededor de 17.52 pesos por dólar, después de que la moneda mexicana comenzara la jornada bajo presión. El cruce abrió la sesión siguiente cerca de ese mismo nivel y llegó a tocar aproximadamente 17.5255, aunque posteriormente retrocedió hacia 17.47. Esto obliga a leer la zona de 17.50-17.52 como una referencia de presión reciente, no como una ruptura confirmada ni una tendencia asegurada.
Para quienes siguen el USD/MXN y otros pares de Forex, el punto importante es que el peso no recibió un apoyo sostenido del dato. El mercado valoró tanto la desaceleración de los precios como sus posibles consecuencias para la política monetaria mexicana.
Por qué una inflación menor puede restar apoyo al peso
El peso mexicano ha encontrado respaldo durante distintos periodos en el rendimiento que ofrecen las tasas locales frente a las estadounidenses. Ese diferencial puede atraer capital hacia instrumentos denominados en pesos, aunque nunca elimina el riesgo cambiario, político o externo.
Cuando la inflación baja, aumenta la posibilidad de que el mercado anticipe una política monetaria menos restrictiva. Si Banxico recortara antes o con mayor intensidad que la Reserva Federal, la diferencia entre las tasas de ambos países podría estrecharse. Eso reduciría parte del atractivo relativo del peso y podría elevar el USD/MXN, incluso cuando la noticia inicial —una inflación menor— parezca favorable.
Por ahora, Banco de México mantiene la tasa de referencia en 6.50%. En su decisión del 25 de junio, la Junta de Gobierno votó por conservarla sin cambios y señaló que consideraba apropiado mantenerla en ese nivel. La próxima decisión programada está prevista para el 6 de agosto, por lo que el nuevo dato de inflación entrará directamente en la discusión del mercado.
Esto no significa que un recorte esté garantizado. La inflación subyacente, que excluye los componentes más volátiles y suele ofrecer una lectura más estable de la tendencia, se ubicó todavía en 3.95% anual. Dentro de ella, los servicios aumentaron 4.36% y las mercancías 3.52%.
La caída de la inflación general estuvo apoyada en buena medida por el componente no subyacente, que apenas creció 0.21% anual. Los precios de frutas y verduras disminuyeron 1.50% en la quincena, mientras el jitomate cayó 13.18%. Son movimientos que ayudan al índice general, pero pueden revertirse con rapidez.
La lectura para México, por tanto, es mixta: la inflación general mejora, pero la persistencia en servicios limita el margen para declarar resuelto el problema. Banxico debe equilibrar esa presión subyacente con una actividad económica que también muestra señales de debilidad.

El dólar y la Fed siguen condicionando al USD/MXN
El USD/MXN no se mueve únicamente por lo que ocurre en México. El comportamiento global del dólar, los rendimientos de los bonos estadounidenses y las expectativas sobre la Reserva Federal pueden pesar tanto como un dato local.
La Fed celebra su próxima reunión los días 28 y 29 de julio. Antes de esa decisión, cualquier ajuste en las expectativas de tasas estadounidenses puede trasladarse al dólar y a las monedas emergentes. Un tono más restrictivo de la Fed podría apoyar al billete verde; uno más flexible podría aliviar parte de la presión, aunque la reacción dependerá de lo que el mercado ya haya descontado.
Por eso, no conviene atribuir todo el avance hacia 17.50-17.52 a la inflación mexicana. El peso también responde al apetito global por riesgo, a los flujos hacia mercados emergentes y a la relación comercial entre México y Estados Unidos.
El dato de precios sí cambia una pieza de la ecuación: ofrece más argumentos para pensar que Banxico no necesita volver a endurecer su postura y podría mantener abierta la discusión sobre futuros recortes. Pero el componente subyacente todavía elevado y la guía de mantener la tasa en 6.50% impiden sacar una conclusión automática.
Para quien opera divisas mediante CFDs u otros productos apalancados, la reacción alrededor de publicaciones macroeconómicas puede ser rápida. En esos momentos, los spreads pueden ampliarse y la ejecución puede producirse a un precio distinto del esperado. El apalancamiento amplifica tanto los movimientos favorables como las pérdidas.
Qué debe vigilar ahora el trader mexicano
La primera referencia será comprobar si el USD/MXN logra sostenerse por encima de 17.50 o si vuelve a colocarse con claridad debajo de esa zona. No es una señal de compra o venta, sino una forma de medir si la presión posterior al dato fue transitoria.
También será importante observar la decisión de la Fed del 29 de julio y el anuncio de Banxico del 6 de agosto. La combinación de ambos bancos centrales ayudará a determinar si el diferencial de tasas continúa ofreciendo respaldo suficiente al peso.
El siguiente informe quincenal de inflación se publicará el 24 de agosto. Hasta entonces, el mercado contará con otros datos de actividad, empleo y precios para ajustar sus expectativas.
El dato de 3.10% mejora la fotografía de la inflación general, pero no garantiza fortaleza para la moneda mexicana. La clave está en separar una reacción de corto plazo de un cambio de fondo: mientras la inflación subyacente siga cerca de 4% y la Fed continúe condicionando al dólar, el USD/MXN puede mantener episodios de volatilidad alrededor de 17.50.









