La EIA ve inventarios de diésel bajo presión durante buena parte de 2027
El Short-Term Energy Outlook (STEO) de septiembre, publicado por la Administración de Información Energética de Estados Unidos (EIA) el 9 de septiembre, proyecta que los inventarios estadounidenses de destilados —categoría que incluye al diésel— caerán por debajo de 100 millones de barriles este mes y permanecerán por debajo del mínimo del rango de los cinco años 2021-2025 hasta el cierre de 2026 y durante buena parte de 2027. El último reporte semanal disponible, con datos al 28 de agosto, los situó en 104.2 millones de barriles, 14% por debajo del promedio de cinco años.
Conviene ponerle nombre correcto al riesgo: la EIA no está pronosticando un desabasto generalizado de diésel en México. Lo que describe es un mercado global de destilados muy ajustado. La agencia relaciona esa tensión con una menor producción internacional de refinerías, pérdidas de oferta procedente de Medio Oriente, Rusia y China y exportaciones estadounidenses elevadas. Ese entorno también ha llevado al alza el crack spread del diésel, una referencia del margen que obtiene el mercado al transformar crudo en producto refinado.
La EIA estima que el crack spread promedio del diésel en Estados Unidos superará 2 dólares por galón entre agosto y noviembre y después bajará gradualmente hasta mediados de 2027, bajo el supuesto de que se normalicen los flujos petroleros de Medio Oriente. El precio minorista promedio del diésel estadounidense alcanzó 5.967 dólares por galón el 7 de septiembre, frente a 5.599 dólares una semana antes. El propio STEO, sin embargo, prevé un promedio de 4.40 dólares en 2027: inventarios bajos no significan que los precios tengan que subir sin pausa.
Refinación y cosecha: la combinación que complica el otoño
El otoño es especialmente sensible porque coinciden dos movimientos. Por un lado, las refinerías estadounidenses suelen entrar en mantenimiento y reducen la producción de destilados. Por otro, aumenta la demanda agrícola de diésel durante la temporada de cosecha. La referencia de la EIA es a la cosecha en Estados Unidos; no implica que la actividad agrícola mexicana sea la causa de esta tensión.
Para México, lo relevante es que el mercado externo todavía importa. En julio, Pemex reportó una elaboración de diésel de 289.4 mil barriles diarios, importaciones de 90.5 mil barriles diarios y ventas internas de 358.7 mil barriles diarios. Estas series no constituyen por sí solas un balance nacional completo, pero sí muestran que el país mantiene exposición al precio y a la disponibilidad del producto importado.
Quien sigue este tema desde los mercados también debe separar el petróleo crudo del producto refinado. WTI o Brent pueden moverse en una dirección mientras el diésel mantiene otra dinámica si cambian los márgenes de refinación. Por eso, al revisar opciones para operar materias primas, el punto importante es comprobar qué subyacente replica realmente cada instrumento y qué costos añade el intermediario.

IEPS y precio del diésel: el colchón mexicano ya está trabajando
La respuesta mexicana ya se puede medir en el IEPS. Para el periodo del 5 al 11 de septiembre, Hacienda fijó un estímulo fiscal de 90.78% para el diésel automotriz, equivalente a 6.6847 pesos por litro. La cuota disminuida del impuesto quedó en 0.6787 pesos por litro y el estímulo complementario fue de cero. Es un amortiguador importante, pero se determina por periodos semanales y puede cambiar.
Además, el Gobierno de México y el sector gasolinero renovaron por seis meses la estrategia voluntaria para mantener el diésel por debajo de 27 pesos por litro, con una referencia inferior en la frontera por la tasa de IVA de 8%. El último monitoreo publicado por Profeco ubicó el promedio nacional en 27.01 pesos por litro al 27 de agosto, lo que recuerda que la estrategia no funciona como un precio idéntico y obligatorio en todas las estaciones.
Aquí aparece el vínculo con inflación. El INPC de agosto avanzó 0.20% mensual y 3.26% anual. Si el diésel importado se encarece de forma persistente, la presión puede aparecer no solo en la estación de servicio, sino también en fletes, distribución y costos logísticos. El traslado no es automático: depende del IEPS, del acuerdo de precios, del tipo de cambio, de los márgenes y de la propia competencia en transporte.
El dólar y el dato que falta: qué debe vigilar el mercado en México
El tipo de cambio es otro filtro. El FIX de Banco de México del 9 de septiembre fue de 16.8947 pesos por dólar. Un peso más fuerte puede amortiguar parte del encarecimiento de un combustible importado que se negocia internacionalmente en dólares; un debilitamiento del peso puede añadir presión. No es una relación uno a uno, porque impuestos, refinación, transporte y comercialización también pesan en el precio final.
El dato inmediato para el mercado es el siguiente Weekly Petroleum Status Report de la EIA, programado para este jueves 10 de septiembre con horario especial por el feriado federal en Estados Unidos. Hasta su publicación, el corte oficial más reciente sigue siendo el del 28 de agosto. Si los inventarios continúan acercándose al umbral de 100 millones de barriles, la señal de estrechez ganará respaldo; una recuperación cambiaría la lectura de corto plazo.
Para los traders mexicanos, esto tampoco es una señal para operar petróleo o diésel. Seguir el mercado físico no es lo mismo que utilizar derivados. Si la exposición es mediante contratos de futuros, conviene revisar el contrato exacto, vencimiento, margen, rolleo y volatilidad. Un CFD añade además condiciones propias del broker, como spread, swap y apalancamiento.
La clave para México no está en asumir un desabasto, sino en vigilar si la estrechez de destilados obliga a pagar más por las importaciones y a mantener un IEPS elevado. Inventarios de la EIA, crack spreads, USD/MXN y el estímulo fiscal semanal dirán si la presión sigue contenida o empieza a sentirse con más fuerza en transporte e inflación.









