El acuerdo del diésel ya muestra avances, pero no cubre todas las estaciones
El Gobierno federal y el sector gasolinero acordaron durante abril mantener el precio del diésel en un máximo de 28 pesos por litro. Posteriormente, la referencia oficial se redujo a 27 pesos por litro, dentro de una estrategia para contener el impacto de los energéticos sobre consumidores y empresas.
Los datos más recientes de la Procuraduría Federal del Consumidor muestran una mejora gradual en el cumplimiento. El 11 de mayo, solo 31.2% de las estaciones monitoreadas vendía el litro en 27 pesos o menos; para el 7 de junio, la proporción había subido a 73.1%. El 13 de julio, Profeco señaló que ocho de cada diez gasolineras ya ofrecían el combustible por debajo de esa referencia.
El otro lado del dato es que aproximadamente 20% de las estaciones seguía cobrando precios considerados injustificadamente altos por la autoridad. El Gobierno publicó una relación de establecimientos no adheridos y pidió a los consumidores consultar las herramientas oficiales antes de cargar combustible.
Conviene matizar qué significa esto. No se trata necesariamente de un precio máximo obligatorio fijado de manera general por ley, sino de un acuerdo de estabilización entre autoridades y empresas. Por eso, vender por encima de 27 pesos no equivale automáticamente a incumplir una tarifa regulada, aunque sí puede colocar a la estación bajo mayor escrutinio público.
El crudo caro reduce el espacio de las gasolineras
La presión reaparece porque el petróleo internacional volvió a subir. Durante la jornada del 23 de julio, el Brent se movía alrededor de 96 dólares por barril y el WTI cerca de 88 dólares, en un mercado marcado por nuevos riesgos para las rutas energéticas de Medio Oriente.
Para México, la conexión no es automática, pero sí relevante. El precio que paga una estación no depende únicamente del barril de crudo. También entran el costo de refinación, las referencias mayoristas de combustibles, el transporte desde terminales, el almacenamiento, los impuestos, el tipo de cambio y el margen comercial.
Sin embargo, cuando el petróleo y los productos refinados suben durante varias semanas, esas variables comienzan a estrechar el margen disponible. OPIS ha advertido que los distribuidores mexicanos encuentran más dificultades para preservar la rentabilidad del diésel bajo el esquema de precios acordados, especialmente cuando aumentan los costos de suministro y logística.
Esto ayuda a explicar por qué una misma referencia de 27 pesos puede ser más sencilla de mantener en una estación con buen acceso a terminales y grandes volúmenes que en otra ubicada lejos de los principales centros de abasto. El costo logístico cambia por región, mientras que las estaciones también operan con estructuras comerciales distintas.
El punto importante no es defender automáticamente cualquier precio superior. La lectura correcta es que un tope voluntario funciona mejor cuando los costos mayoristas permanecen estables o existen apoyos suficientes para absorber el golpe. Si el crudo continúa elevado, el Gobierno tendrá que decidir cuánto respaldo fiscal, logístico o comercial está dispuesto a mantener.

Por qué el diésel importa para transporte, mercancías e inflación
El diésel tiene un peso especial porque se utiliza ampliamente en camiones de carga, autobuses, maquinaria y actividades productivas. Una diferencia de algunos centavos puede parecer pequeña para un automóvil particular, pero gana relevancia cuando una empresa consume miles de litros al mes.
Si el combustible se encarece, los transportistas pueden absorber temporalmente parte del aumento, reducir márgenes o trasladarlo a sus tarifas. Cuando ese ajuste llega al flete, termina afectando el costo de mover alimentos, materiales, productos industriales y mercancías entre ciudades.
Por eso, el impacto inflacionario del diésel no debe medirse únicamente por su precio directo dentro del índice de precios. También existe un efecto indirecto sobre logística y distribución. México cerró junio con una inflación general anual de 3.37%, según el INEGI, pero un repunte prolongado de la energía podría complicar esa tendencia en los siguientes meses.
Para Banxico, el riesgo estaría en que un choque energético deje de ser temporal y comience a trasladarse a otros bienes y servicios. Eso no implica que una subida del petróleo vaya a provocar automáticamente un cambio de tasas. El banco central también observa inflación subyacente, actividad económica, expectativas y comportamiento del peso mexicano.
El tipo de cambio entra en la ecuación porque buena parte de las referencias energéticas internacionales está denominada en dólares. Un peso más fuerte puede amortiguar parte del aumento externo, mientras que una depreciación del USD/MXN puede encarecer las importaciones y reducir todavía más el espacio de distribuidores y estaciones.
Qué deben vigilar ahora el mercado y los consumidores
La primera referencia es el porcentaje de estaciones que logra mantener el precio en 27 pesos o menos. Si el cumplimiento se estanca o retrocede, puede ser una señal de que los costos de suministro están aumentando más rápido que las medidas de contención.
También habrá que seguir los precios del Brent y del WTI, aunque no son equivalentes al diésel vendido en México. El mercado de combustibles refinados puede moverse de manera diferente al crudo por problemas de refinerías, inventarios, demanda estacional o interrupciones logísticas.
Otro factor será la respuesta de Hacienda. Los estímulos al IEPS pueden utilizarse para suavizar los movimientos de los combustibles, pero implican menor recaudación. La discusión, por tanto, no es solo cuánto paga el consumidor en la estación, sino quién absorbe la diferencia cuando sube el costo internacional.
Para quien sigue materias primas desde México, esto no es una señal de compra o venta sobre el petróleo. La referencia útil está en observar si el crudo caro empieza a trasladarse al diésel, a los fletes y a las expectativas de inflación. Mientras el acuerdo mantenga una cobertura amplia, puede funcionar como amortiguador; si los márgenes se reducen demasiado, la presión terminará apareciendo en otra parte de la cadena.









