China enfría parte del mercado de fertilizantes: qué falta para que México lo note

  • Las referencias internacionales de urea, fosfatos y potasa retrocedieron en julio, pero la foto más reciente de China no muestra una baja uniforme. Para el campo mexicano, el posible alivio todavía depende de cuatro filtros: oferta exportable, origen de las importaciones, fletes y un peso que no pierda terreno frente al dólar.

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Urea fosfatos y potasa bajan en referencias globales pero México mantiene varios filtros de costo.
Urea fosfatos y potasa bajan en referencias globales pero México mantiene varios filtros de costo.

La señal bajista existe, aunque China manda un mensaje mixto

El dato más claro está fuera de China. El Banco Mundial reportó que su índice de fertilizantes cayó 4.3% en julio frente a junio. La urea de Europa del Este bajó de 453.1 a 400 dólares por tonelada, un descenso de 11.7%; el cloruro de potasio pasó de 402.5 a 396.5 dólares, 1.5% menos; y el fosfato diamónico (DAP) cedió apenas 0.3%, de 783.8 a 781.3 dólares. El superfosfato triple (TSP) retrocedió 2.2%.

La lectura dentro de China es menos redonda. Para la semana del 3 al 7 de agosto, el Departamento de Agricultura de Liaoning situó el precio nacional de fábrica de la urea con 46% de nitrógeno en 1,684.29 yuanes por tonelada, 0.71% menos que la semana anterior. En cambio, el DAP subió 0.54%, hasta 4,773.33 yuanes. En Hubei, las cotizaciones minoristas del 10 de agosto mostraban sin cambio semanal a la urea, el DAP y el cloruro de potasio. Hay debilidad en parte del complejo, pero no una caída simultánea y uniforme de los tres fertilizantes dentro de China.

También importa cuánto producto sale de China. Aduanas reportó exportaciones de fertilizantes por 1.868 millones de toneladas en julio, pero el acumulado de enero a julio quedó 19.1% por debajo del mismo periodo de 2025. Una baja doméstica puede ayudar a relajar el mercado internacional si viene acompañada de mayor oferta exportable; por sí sola no garantiza que llegue más producto barato a otros países.

México importa mucho fertilizante, pero no depende solo de China

La transmisión hacia México tiene otra dificultad: el país compra fertilizantes a varios orígenes. Data México registra importaciones por 2,330 millones de dólares en 2024. Rusia fue el principal proveedor por valor, con 582 millones; le siguieron Estados Unidos, con 500 millones, y China, con 219 millones. China es relevante, pero no domina la canasta mexicana.

La diferencia se ve mejor en la urea. México importó 641 millones de dólares de este producto en 2024 y sus principales orígenes fueron Rusia, Qatar, Malasia, Nigeria y Omán. China no apareció entre los cinco primeros. En cloruro de potasio para uso como abono, las compras sumaron 86.9 millones de dólares y los principales proveedores fueron Canadá, Chile, Alemania, Turkmenistán y Uzbekistán.

Por eso, un descenso de precios en China puede influir en México de forma indirecta, mediante competencia entre exportadores y menores referencias internacionales, pero el campo mexicano necesita que la baja aparezca también en los orígenes que realmente abastecen al país. El punto importante no es solo dónde empieza la caída, sino si termina reduciendo el costo puesto en puerto mexicano y, después, el precio de distribución.

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Tipo de cambio y fletes: dos filtros capaces de borrar el alivio

La mayor parte del comercio internacional de fertilizantes se negocia en dólares. Para un importador mexicano, un producto más barato afuera puede terminar costando lo mismo en pesos si el peso se deprecia. El último FIX disponible de Banxico al momento de redactar, correspondiente al 13 de agosto, fue de 17.0530 pesos por dólar, frente a 17.5023 un mes antes. Ese movimiento del peso juega a favor del costo de importación, aunque no garantiza una reducción equivalente para el productor.

El flete es el segundo filtro. No existe una tarifa pública única que represente un embarque de fertilizante a granel entre China y México, porque el costo depende de puerto, volumen, tipo de buque, fecha y condiciones del contrato. Como referencia de que la ruta logística puede moverse por razones independientes al fertilizante, Maersk mantiene desde el 10 de julio un recargo de temporada de 1,000 dólares para contenedores secos de 20 pies desde Extremo Oriente hacia México. Esa cifra no debe confundirse con un flete de urea, DAP o potasa a granel.

A eso se suma el inventario. Distribuidores e importadores pueden estar vendiendo producto comprado semanas antes, con costos financieros, almacenamiento y transporte terrestre ya incorporados. Los problemas logísticos también pueden retrasar la transmisión entre una baja en las referencias internacionales y el mercado físico. Para que el alivio llegue al campo, la caída tiene que durar lo suficiente para entrar en nuevas compras y nuevas listas de precios, no solo aparecer durante unos días.

Qué tendría que vigilar ahora el mercado mexicano

La señal más útil esta semana es comprobar si la baja de urea y potasa se mantiene, si los fosfatos dejan de resistirse y si China aumenta su oferta exportable sin volver a tensionar el mercado interno. Después hay que mirar el USD/MXN y los costos logísticos. Si esos factores se mueven en la misma dirección, mejora el escenario para un menor costo de reposición en México, aunque el traslado al productor puede tardar.

Para quien sigue estos movimientos desde mercados financieros, conviene separar el fertilizante físico de los instrumentos operables. La urea, el DAP o la potasa no funcionan para el pequeño trader como el oro o el WTI. Su efecto puede sentirse más en márgenes agrícolas, compañías del sector y futuros de cultivos. Para ampliar esa parte, FinanMercado tiene una comparativa de brokers para operar materias primas y una guía de brokers para operar futuros. Son recursos sobre acceso a mercados, no una recomendación de operar ni equivalen a comprar fertilizante físico.

La lectura para México, entonces, no es “China baja precios y el campo pagará menos”. Es más exigente: el alivio tendría que sobrevivir a exportaciones, origen de compra, flete, tipo de cambio e inventarios locales. Hasta que esa cadena se alinee, una baja internacional es una señal favorable para vigilar, no una reducción de costos que pueda darse por hecha.

Esta noticia ha sido elaborada por Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Gabriel Zarza

Especialista

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Especialista en Forex y materias primas