México marca 3.12% y Estados Unidos 3.4%: por qué la comparación puede engañar

México y Estados Unidos muestran inflación similar en el titular pero distinta en sus componentes.
México y Estados Unidos muestran inflación similar en el titular pero distinta en sus componentes.

La cifra general acerca a México y EUA, pero los componentes los separan

En México, el INPC subió apenas 0.03% en julio y la inflación anual bajó desde 3.37% en junio hasta 3.12%. El dato general coincidió con el consenso de economistas consultados por Reuters. Sin embargo, la inflación subyacente fue de 3.95% anual y los servicios todavía aumentaron 4.36%. La no subyacente quedó en apenas 0.29% anual, ayudada por una caída de 3.34% en los agropecuarios. En el mes, frutas y verduras bajaron 3.11%.

En Estados Unidos, el CPI aumentó 0.1% mensual, con ajuste estacional, y 3.4% anual, frente a 3.5% en junio. El núcleo sin alimentos ni energía avanzó 0.2% en el mes y se moderó a 2.5% anual. Ahí el contraste es distinto: la energía bajó 1.5% mensual, pero seguía 14.7% arriba de un año antes, mientras vivienda avanzó 3.2% anual. El reporte también estuvo en línea con las previsiones del mercado.

El punto clave está en que los titulares muestran una inflación ligeramente menor en México, pero las medidas que buscan aislar parte de la volatilidad cuentan otra historia. La subyacente mexicana supera al core CPI estadounidense por 1.45 puntos porcentuales, aunque esa diferencia debe leerse con cautela porque ambas medidas excluyen componentes distintos.

INPC y CPI miden inflación, pero no usan la misma canasta

La comparación de 3.12% contra 3.4% es válida como fotografía de las tasas anuales publicadas para julio, pero no como una carrera medida con instrumentos idénticos. El INPC de INEGI representa el consumo de los hogares en México y utiliza ponderaciones actualizadas con la ENIGH 2022. El CPI-U del BLS refleja el gasto de consumidores urbanos, que representan más de 90% de la población estadounidense, y sus ponderaciones se construyen con información de la Consumer Expenditure Survey.

También cambia lo que cada país considera inflación subyacente. En México se excluyen, entre otros componentes, productos agropecuarios, energéticos y tarifas autorizadas por el gobierno, pero permanecen alimentos procesados, bebidas y tabaco. En Estados Unidos, el llamado core CPI elimina todos los alimentos y la energía. Además, vivienda tiene un peso cercano a 35% en el CPI-U e incluye la renta equivalente de los propietarios.

Por eso, el 3.95% mexicano y el 2.5% estadounidense son útiles para detectar qué tan extendidas parecen las presiones de precios, pero tampoco constituyen una comparación perfectamente homogénea. La composición de la canasta importa tanto como el número final.

Banxico publicará el 20 de agosto las minutas de su reunión monetaria de agosto.
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La lectura para Banxico, la Fed y el peso mexicano

Para Banxico, la cifra de 3.12% no significa que el problema inflacionario haya terminado. Su objetivo permanente es 3%, con un intervalo de variabilidad de más o menos un punto porcentual, pero estar dentro de ese intervalo no equivale a ignorar las presiones internas. El 6 de agosto mantuvo por unanimidad la tasa de referencia en 6.50% y señaló que considera apropiado conservarla en ese nivel. El INPC mensual completo de julio se publicó un día después y dejó la subyacente en 3.95%, con servicios todavía en 4.36%.

La Fed mantuvo el 29 de julio su rango en 3.50%-3.75%, en una votación de 9 a 3; los tres disidentes preferían subir 25 puntos base. El CPI de julio se conoció después de esa reunión y su núcleo de 2.5% muestra menos presión que el titular. Pero hay otro matiz decisivo: la meta de inflación de 2% de la Fed se define con el índice PCE, no con el CPI.

Para el USD/MXN, por tanto, importa menos decidir qué país “ganó” la comparación y más observar cómo estos datos modifican las expectativas sobre Banxico, la Fed y el diferencial de tasas. La tasa mexicana continúa por encima del rango estadounidense, pero el tipo de cambio también responde al dólar global, al riesgo internacional y a las perspectivas económicas. Una sola lectura de inflación no fija la dirección del peso.

Qué debe vigilar México antes de sacar conclusiones

El siguiente filtro será comprobar si la baja mexicana se sostiene cuando dejen de ayudar tanto los componentes volátiles. INEGI tiene prevista la inflación de la primera quincena de agosto para el 24 de agosto y el dato mensual de agosto para el 9 de septiembre. Banxico publicará su Informe Trimestral el 26 de agosto y su siguiente decisión está programada para el 24 de septiembre.

En Estados Unidos hay una referencia incluso más importante para la Fed: el PCE de julio se publicará el 26 de agosto. Después llegará el CPI de agosto el 11 de septiembre y la reunión de la Fed del 15 y 16 de septiembre. Esos datos permitirán comprobar si la diferencia entre inflación general y medidas subyacentes persiste o fue, en parte, resultado de movimientos temporales en energía y otros componentes.

Para los hogares mexicanos, una inflación más baja no significa que los precios hayan regresado a niveles anteriores: significa que, en promedio, suben a un ritmo menor. Además, la experiencia de cada familia depende de lo que consume. Para empresas e importadores, la inflación estadounidense importa indirectamente por las tasas, el dólar y los costos externos.

La conclusión útil es menos cómoda que comparar 3.12% contra 3.4%: México tiene una inflación general menor, pero conserva más presión en su componente subyacente; Estados Unidos muestra un titular más alto, aunque su core CPI es menor. Eso no permite declarar resuelto el problema en ninguno de los dos países ni anticipar la siguiente decisión de sus bancos centrales.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México