El precio sube, pero la producción mexicana cayó en junio
El contraste es claro, aunque conviene separar los tiempos. En el mercado internacional, el oro spot avanzaba 0.9% este lunes hasta 4,643.63 dólares por onza a las 06:44 GMT, mientras la plata spot sumaba 0.1% hasta 69.03 dólares. Además, los futuros de COMEX terminaron la semana del 21 de agosto con avances de 5.56% en oro y 6.89% en plata. El dólar más débil volvió a dar apoyo a los metales, mientras el mercado espera nuevas señales sobre inflación y tasas en Estados Unidos.
En México, el dato disponible va con rezago. INEGI informó el 20 de agosto que la producción minerometalúrgica de junio cayó 8.6% mensual y 10.6% anual con cifras desestacionalizadas. En las cifras originales por producto, el oro bajó 19.2% anual, de 6,082 a 4,917 kilogramos, y la plata retrocedió 8.5%, de 352,813 a 322,726 kilogramos. Las cifras de 2026 son preliminares.
Eso significa que no estamos comparando el precio de este lunes con una producción del mismo día. La lectura correcta es otra: los metales llegan con precios elevados y fuerte impulso reciente, mientras la última fotografía oficial de la actividad mexicana muestra menos volumen. Esa brecha es precisamente la que obliga a mirar más allá de la cotización.
Zacatecas concentra la caída, pero no todo México se mueve igual
El detalle por estado es todavía más revelador. En la estadística de producción minera —que INEGI limita a extracción y beneficio, y que por metodología no es idéntica al total minerometalúrgico por producto— el oro cayó 18.6% anual a 5,729 kilogramos y la plata 8.9% a 393,928 kilogramos en junio. Zacatecas registró la caída más llamativa: su oro bajó 50.4%, de 2,279 a 1,129 kilogramos, y su plata 20.6%, de 182,419 a 144,767 kilogramos.
El mapa, sin embargo, no fue uniforme. Sonora redujo apenas 1.8% su producción de oro y aumentó 9.4% la de plata. Durango elevó 2.2% el oro, mientras Chihuahua produjo 2.0% más plata. Esa dispersión evita una conclusión demasiado fácil: no hay un solo factor nacional capaz de explicar por sí mismo todo el retroceso.
Los reportes de las propias mineras sí muestran fricciones concretas. Newmont señaló menores leyes de mineral en Peñasquito por la secuencia planeada de minado y completó mantenimiento programado durante el segundo trimestre. Fresnillo reportó menor ley y volumen procesado en Saucito, además de menor ley de plata en Juanicipio. Camino Rojo, de Orla Mining, también estuvo detenido temporalmente entre el 1 y el 5 de junio por un conflicto laboral. Son piezas útiles del contexto, no una atribución completa de la caída nacional reportada por INEGI.

Por qué un metal caro no garantiza más producción ni mejores márgenes
En minería, un precio más alto mejora el valor de cada onza vendida, pero no crea mineral disponible ni aumenta automáticamente la capacidad de una planta. La “ley” del mineral —la concentración de metal útil dentro de la roca—, el volumen procesado, la recuperación metalúrgica, los paros, el mantenimiento y la secuencia del tajo pueden reducir las onzas producidas incluso cuando la cotización internacional favorece los ingresos.
Tampoco conviene asumir que un metal más caro se traduce de forma mecánica en mejores márgenes. Energía, diésel, mano de obra, mantenimiento, inversión de sostenimiento, regalías y costos de procesamiento pueden moverse en sentido contrario. Newmont, por ejemplo, ha advertido que sus costos unitarios pueden verse presionados por mayor inversión de sostenimiento, petróleo y regalías vinculadas al precio del oro. A la vez, Fresnillo reportó un fuerte incremento de utilidad y EBITDA en el primer semestre, recordatorio de que el efecto final depende de cada operación y de su estructura de costos.
Para México también entra el tipo de cambio. Oro y plata se referencian globalmente en dólares, mientras las mineras pagan una mezcla de costos en pesos y dólares. Un peso más fuerte puede reducir el valor en moneda local de ingresos dolarizados, aunque también puede abaratar algunos insumos importados. Para el trader mexicano, por eso, el movimiento del oro, la plata y el USD/MXN debe analizarse en conjunto, no como tres mercados aislados.
Qué debe vigilar ahora el mercado mexicano
La siguiente referencia local llegará el 23 de septiembre, cuando INEGI publique los datos correspondientes a julio. Ahí será importante observar si Zacatecas recupera parte del volumen perdido y si la caída de junio fue puntual o se prolonga. También habrá que seguir la evolución operativa de Peñasquito, Saucito, Juanicipio y Camino Rojo, pero sin convertir reportes trimestrales de empresas en una explicación automática de una estadística nacional mensual.
En el frente internacional, el dólar y las expectativas de tasas siguen siendo dos piezas centrales. El mercado espera esta semana el índice de precios del gasto en consumo personal de julio en Estados Unidos y el discurso del presidente de la Fed, Kevin Warsh, en Jackson Hole. Si cambian las expectativas sobre tasas reales o dólar, oro y plata pueden reaccionar aunque la producción mexicana no se mueva al mismo ritmo. En la plata, además, pesa la demanda industrial, por lo que su comportamiento tampoco tiene por qué copiar al oro.
Quien siga estos metales desde una plataforma también debe distinguir el activo de referencia del instrumento que utiliza. La comparativa de brokers para materias primas permite revisar qué exposición ofrece cada intermediario, mientras la guía de brokers para operar con CFDs ayuda a entender margen, spread y costes de mantener un derivado. Un CFD sobre oro o plata no equivale a poseer el metal y el apalancamiento puede amplificar pérdidas.
La lectura para México no es “precio alto igual a más minería”. Hay dos relojes distintos: el del mercado financiero, que puede cambiar en horas por el dólar y las tasas, y el de una mina, condicionado por geología, operación y costos. Para traders e inversores mexicanos, la clave está en vigilar ambos antes de convertir una subida del metal en una conclusión sobre producción o rentabilidad.









