El mercado descontó diplomacia, no una normalización de la oferta
Los futuros del Brent cerraron en 104.77 dólares por barril, 8.66 dólares menos que en la sesión previa, mientras el WTI terminó en 96.46 dólares, con una baja de 7.66 dólares. El movimiento fue rápido porque una parte importante del precio venía reflejando el riesgo de nuevas interrupciones de suministro en Medio Oriente.
El catalizador fue político. El presidente iraní, Masoud Pezeshkian, dijo que el líder supremo había dado al gobierno ciertas facultades para avanzar en conversaciones de paz. Negociadores iraníes mantuvieron contactos con mediadores de Qatar y circuló un borrador de propuesta, pero al cierre del lunes no había un acuerdo cerrado. La diferencia es importante: el mercado recortó una prima de riesgo por expectativas, no porque ya hubiera regresado toda la oferta perdida.
Tampoco hubo un aumento nuevo de producción de OPEP+ que explicara el desplome. Siete productores del grupo acordaron el 1 de noviembre mantener para diciembre los niveles de producción requeridos de septiembre de 2026. Es decir, el cambio de precio vino sobre todo de una lectura distinta del riesgo geopolítico, no de una decisión repentina de elevar la oferta.
Ormuz sigue lejos de la normalidad
La oferta física ha mejorado, pero todavía no está normalizada. La Agencia Internacional de la Energía estimó que los flujos totales de petróleo por el estrecho de Ormuz subieron en septiembre a 10.9 millones de barriles diarios, 3.7 millones más que en agosto. Como referencia, la EIA calculó 21.6 millones de barriles diarios en el cuarto trimestre de 2025, antes del fuerte deterioro registrado en 2026.
Además, el riesgo marítimo sigue activo. UKMTO informó el 1 de noviembre que un buque dentro del estrecho había sido alcanzado por un proyectil desconocido. El 2 de noviembre registró otro incidente: un petrolero a 72 millas náuticas al este de Ras Al Khafji fue impactado por dos proyectiles desconocidos. La fuente oficial no atribuyó esos ataques a un actor concreto, un matiz que conviene preservar.
La tensión volvió a verse en el precio durante las primeras horas del 3 de noviembre. Tras un reporte sobre ataques estadounidenses en la isla iraní de Qeshm, el Brent y el WTI rebotaron alrededor de 0.5%, hasta 105.25 y 96.93 dólares por barril, respectivamente. No borra el desplome del lunes, pero sí muestra que una nueva noticia de seguridad puede devolver rápidamente parte de la prima geopolítica al crudo.
México: la Mezcla Mexicana cayó todavía más
La referencia de Pemex acusó un golpe más fuerte. La Mezcla Mexicana de Exportación quedó el 2 de noviembre en 91.25 dólares por barril, frente a 106.81 dólares el 30 de octubre. La diferencia equivale a una caída de 14.57%. Pemex identifica su cotización diaria como un estimado informativo, por lo que no debe confundirse con el precio realizado de cada exportación.
Para México, un petróleo más barato tiene una lectura mixta. Si la baja se sostiene, puede aliviar parte de la presión externa sobre costos energéticos y transporte, pero eso no significa que la gasolina o la inflación mexicana vayan a bajar en la misma proporción. Impuestos, logística, márgenes, costos de importación y tipo de cambio también entran en la ecuación. Al mismo tiempo, precios de exportación más bajos pueden reducir ingresos petroleros si persisten; una sola sesión no define ese efecto.
El peso también recuerda que el crudo no se puede leer de forma aislada. Aunque los mercados accionarios mexicanos estuvieron cerrados por festivo, la moneda ganó más de 1% en operaciones internacionales el lunes, apoyada por un dólar más débil y una mejora del apetito por riesgo en América Latina. Banxico no publicó FIX el 2 de noviembre; la última referencia disponible, del 30 de octubre, fue de 18.7962 pesos por dólar. Para quien sigue el USD/MXN, el dólar global, las tasas y Banxico pueden pesar tanto o más que el petróleo en una sesión concreta.
Qué debe vigilar ahora el trader mexicano
El primer dato clave no es otro titular diplomático, sino si esas conversaciones se traducen en más barriles transitando de forma segura por Ormuz. Los flujos marítimos, nuevos incidentes, costos de transporte y cualquier avance verificable en la negociación dirán si la caída de la prima geopolítica tiene respaldo físico o si fue, sobre todo, una reacción de corto plazo.
En México hay otra fecha cercana: Banxico tiene programada una decisión de política monetaria para el 5 de noviembre y la tasa objetivo permanece en 6.50%. Ese anuncio puede mover al peso y modificar la lectura del USD/MXN. En petróleo, los inventarios estadounidenses siguen siendo otro catalizador de corto plazo, mientras OPEP+ volverá a reunirse el 29 de noviembre.
Para quien sigue el crudo mediante derivados, conviene distinguir el instrumento antes de interpretar el movimiento. Un futuro de petróleo no es lo mismo que un CFD: cambian vencimientos, margen, spread, costos de mantenimiento y riesgo. FinanMercado cuenta con una guía de brokers para operar materias primas y otra sobre brokers para operar futuros para ampliar esas diferencias. La caída del lunes no significa que el riesgo en Ormuz haya desaparecido: para México, la clave es separar el precio financiero del crudo, la recuperación real de los flujos y la reacción del peso. Mientras esas tres piezas no apunten en la misma dirección, la volatilidad seguirá siendo un riesgo, no una señal.








