La manufactura de EUA acelera, pero la presión de precios sigue alta antes de Banxico

La manufactura de Estados Unidos aceleró en octubre: el ISM subió a 55.5 puntos desde 54.5, por encima de lo esperado. Pero los precios pagados siguieron muy elevados, un contraste que mantiene el foco en la Fed, el peso y el diferencial de tasas antes de la decisión de Banxico del jueves.

La manufactura de EUA acelera mientras Banxico evalúa tasas y el peso vigila a la Fed.
La manufactura de EUA acelera mientras Banxico evalúa tasas y el peso vigila a la Fed.

El ISM mejora por producción, pero los costos siguen encendidos

El índice manufacturero del Institute for Supply Management (ISM) avanzó a 55.5 puntos en octubre, frente a 54.5 en septiembre y un consenso de 54.5. Una lectura superior a 50 indica expansión, por lo que el sector encadenó su décimo mes en terreno positivo. La mejora tuvo apoyo claro de la producción, que subió a 59.0, su nivel más alto desde noviembre de 2021, mientras los nuevos pedidos avanzaron ligeramente a 55.5.

El detalle no fue uniformemente más fuerte. El empleo bajó a 52.4 desde 52.7, aunque siguió en expansión, y los tiempos de entrega de proveedores continuaron alargándose. Los inventarios regresaron a terreno expansivo. En conjunto, el informe dibuja una manufactura con mejor ritmo de producción y demanda, pero todavía expuesta a costos y tensiones de suministro.

La señal más incómoda estuvo en precios. El índice de precios pagados bajó a 75.2 desde 77.9, pero siguió en niveles muy altos. Ese 75.2 no significa que los costos hayan aumentado 75.2%: es un índice de difusión que mide qué tan extendidas están las alzas entre las empresas encuestadas. ISM reportó aumentos de costos en 16 industrias y ninguna con una baja, una señal de que la presión se moderó, pero no desapareció.

Por qué el dato importa para la Fed y el diferencial con Banxico

Para la Reserva Federal, el mensaje es mixto. El 28 de octubre mantuvo la tasa de fondos federales en un rango de 3.75% a 4.00%, con dos integrantes que preferían un aumento de 25 puntos base. Además, la inflación PCE de septiembre fue de 3.6% anual y la subyacente de 3.1%, todavía por encima del objetivo de 2%. Un ISM más fuerte con precios pagados elevados no decide por sí solo la política monetaria, pero sí dificulta una lectura claramente favorable a tasas más bajas.

La lectura para México pasa por el diferencial de tasas. Banxico mantiene su tasa objetivo en 6.50%, lo que deja una brecha de 250 puntos base frente al techo del rango de la Fed. Ese diferencial no es el objetivo de Banxico ni explica por sí solo al peso, pero sí forma parte del atractivo relativo de los activos en pesos y de las condiciones bajo las que se mueve el USD/MXN.

Banxico decide el jueves 5 de noviembre. En septiembre mantuvo la tasa sin cambios y dejó claro que no tiene que reaccionar de forma mecánica a cada ajuste de la Fed: también pesan la inflación mexicana, la holgura de la economía, las expectativas y el traspaso del tipo de cambio a precios. Si Banxico mantuviera 6.50% y la Fed siguiera sin cambios, la brecha permanecería en 250 puntos base; un recorte hipotético de 25 puntos la reduciría a 225. Es un escenario, no una decisión anticipada.

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El peso no reaccionó de forma lineal: qué vigilar antes del jueves

La reacción de mercado del lunes ayuda a evitar una conclusión demasiado simple. El dólar global terminó más débil y los rendimientos de los bonos del Tesoro también cerraron a la baja, condicionados por otros factores de la jornada. Sin embargo, después de conocerse el ISM, el dólar recuperó parte de sus pérdidas y el rendimiento del bono estadounidense a 10 años repuntó durante un tramo de la sesión. El dato sí generó una reacción compatible con mayor crecimiento y menos margen para una política monetaria flexible, pero no dominó todo el día.

Tampoco hubo una venta clara del peso atribuible al ISM. Las referencias internacionales mostraron al peso más fuerte en el balance del 2 de noviembre, mientras los mercados locales mexicanos estuvieron cerrados y Banxico no publicó FIX ese día. Por eso, afirmar que el ISM “presionó al peso” como resultado definitivo sería excesivo. Lo que sí cambió fue el canal de riesgo: si los próximos datos de Estados Unidos confirman crecimiento firme y presiones de costos persistentes, las expectativas sobre la Fed podrían volver a favorecer al dólar y reducir parte del respaldo relativo que hoy ofrece el diferencial con México.

El siguiente filtro llega rápido. ISM publica su índice de servicios el miércoles 4 de noviembre y Banxico decide tasas el jueves 5. Para el peso, la clave no será un solo dato, sino la combinación entre inflación, crecimiento, expectativas de la Fed y la decisión mexicana. El ISM de octubre fortaleció la señal de actividad, pero no confirmó una nueva tendencia del USD/MXN ni obliga a Banxico a actuar en una dirección específica.

Esta noticia ha sido elaborada por Saúl Soto

Saúl Soto

Saúl Soto

Especialista

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Editor macro México