El indicador de Hang Seng Indexes mide la diferencia de precio entre las acciones A, negociadas en China continental, y las acciones H de las mismas compañías, cotizadas en Hong Kong. Una lectura de 124.42 equivale aproximadamente a una prima ponderada de 24.42% para las acciones A o, visto desde el otro lado, a un descuento de las H.
La brecha se mantuvo incluso después del rebote de este lunes 20 de julio. El Hang Seng recuperó 2.36% y cerró en 25,143.05 puntos, mientras el CSI 300 avanzó 1.53%, hasta 4,598.32 unidades. Que ambos mercados hayan subido no significa que la diferencia entre ellos haya desaparecido.
La brecha A/H ya no es solo una historia de valuaciones
El descuento de Hong Kong resulta llamativo porque su índice de referencia había ganado alrededor de 7.5% durante julio hasta el cierre del viernes. Aun así, la prima de las acciones continentales frente a sus pares hongkoneses alcanzó su nivel más amplio en más de diez meses. Durante el último año, el CSI 300 acumuló un avance superior a 13%, frente a apenas 0.3% del Hang Seng.
La explicación no está únicamente en cuánto gana cada empresa o en qué múltiplo cotiza. Los dos mercados tienen inversionistas, divisas, canales de acceso y condiciones de liquidez diferentes. Las acciones A y H tampoco son libremente convertibles entre sí, por lo que un precio menor en Hong Kong no obliga a que la brecha se cierre rápidamente.
En China continental, los fondos locales cuentan con una base de capital más amplia y las entidades vinculadas al Estado pueden aumentar su exposición al mercado doméstico. Hong Kong depende en mayor medida de inversionistas internacionales y de los flujos procedentes del continente. Bloomberg señaló que los fondos chinos han concentrado más recursos en acciones locales, mientras la participación extranjera en Hong Kong todavía no se recupera por completo.
Más acciones disponibles compiten por una liquidez limitada
La fotografía interna del mercado muestra una presión adicional. En julio vencen restricciones de venta sobre acciones procedentes de ofertas públicas y colocaciones secundarias valoradas en al menos 255,000 millones de dólares de Hong Kong, unos 32,500 millones de dólares estadounidenses. Es el mayor monto mensual previsto para lo que resta de 2026.
El vencimiento de un periodo de bloqueo no implica que todos los accionistas venderán inmediatamente. Sin embargo, aumenta el volumen de títulos que podría llegar al mercado y obliga a repartir la liquidez disponible entre más acciones. La presión puede ser mayor en compañías con poca circulación bursátil, posiciones demasiado concentradas o valuaciones elevadas después de su debut.
A ello se suma una intensa actividad de emisiones. Las ventas de acciones en Hong Kong alcanzaron un máximo de cinco años durante el primer semestre, con casi 44,000 millones de dólares captados mediante salidas a bolsa, colocaciones y operaciones en bloque. Una agenda sólida de financiamiento ayuda a recuperar el papel de Hong Kong como centro bursátil, pero también puede restar dinero a las acciones que ya cotizan.
La diferencia también aparece en empresas con títulos en ambos mercados. Las acciones H de GigaDevice llegaron a cotizar con una prima de 44% frente a sus acciones A a mediados de mayo, pero esa ventaja desapareció. En CATL, la prima de la cotización hongkonesa se redujo desde 60% a finales de junio hasta 46%. Son ejemplos de cómo una mayor oferta puede alterar rápidamente el precio relativo, aunque el negocio subyacente sea el mismo.

El rebote del lunes no borra la señal de liquidez
La tensión quedó expuesta en la sesión del viernes 17 de julio. El Hang Seng perdió 1.8%, el índice tecnológico cayó 4.4% y el Hang Seng China Enterprises retrocedió 2.2%. En el continente, el Shanghai Composite bajó 3.05%, el Shenzhen Component 5.4% y el ChiNext 7.15%. Las acciones de inteligencia artificial y semiconductores estuvieron entre las más castigadas.
El volumen conjunto de Shanghái y Shenzhen aumentó hasta 2.65 billones de yuanes, desde 2.4 billones en la sesión anterior. La combinación de caídas fuertes y mayor negociación mostró una reducción de exposición, no una simple jornada con poco interés. Aun así, tampoco fue una venta uniforme: las financieras y eléctricas resistieron mejor, mientras las farmacéuticas y tecnológicas quedaron rezagadas.
El avance del lunes recuperó parte de esas pérdidas, pero el índice A/H continuó en 124.42 puntos. La señal relevante está en que la brecha sobrevivió al rebote de los dos mercados. Una sesión positiva puede aliviar la presión inmediata, pero no modifica por sí sola la segmentación entre Hong Kong y China continental.
Qué significa esta diferencia para un inversionista en México
Para quienes siguen China desde México mediante fondos cotizados, una etiqueta como “acciones chinas” puede ocultar exposiciones muy distintas. Un ETF que replique al CSI 300 se concentra en acciones A, mientras otro ligado al Hang Seng o a empresas chinas de Hong Kong depende más de los flujos internacionales, del dólar de Hong Kong y de la liquidez del mercado offshore.
Por eso conviene revisar el índice subyacente, la moneda y el tipo de instrumento antes de comparar rendimientos. También es importante distinguir entre un ETF real y un producto derivado; la guía de brókers para invertir en ETFs desde México explica por qué la entidad contratante, la conversión de divisa y los mercados disponibles cambian la exposición final.
El descuento tampoco convierte automáticamente a Hong Kong en el mercado más atractivo. Puede representar valuaciones menores, pero también refleja menor demanda, diferencias regulatorias, riesgo de liquidez y una composición sectorial distinta. Quienes acceden mediante plataformas para operar índices desde México deben comprobar además si están comprando el activo, un ETF o un CFD, porque los costes y riesgos no son equivalentes.
Para la Bolsa Mexicana, el efecto es indirecto. Una salida amplia de capital de los activos asiáticos podría reducir el apetito por otros mercados emergentes, mientras una recuperación de los flujos internacionales podría favorecer la búsqueda de diversificación. No obstante, el S&P/BMV IPC también responde a factores locales, por lo que el movimiento de Hong Kong no debe tratarse como una señal automática para México.
El siguiente punto de control será comprobar si el índice A/H permanece cerca de sus niveles actuales cuando disminuyan los vencimientos de bloqueos, si los inversionistas extranjeros recuperan participación y si la demanda por inteligencia artificial se amplía más allá de las compañías de hardware cotizadas en el continente.
Un descuento puede persistir durante mucho tiempo cuando los mercados no comparten la misma liquidez ni la misma base de inversionistas. Para el lector mexicano, el criterio está en identificar qué índice tiene realmente en cartera y no asumir que toda exposición a China reaccionará de la misma manera.







