Los semiconductores caen 10% y ponen a prueba el rally de inteligencia artificial

  • El PHLX Semiconductor Index perdió casi 10% en la semana terminada el 17 de julio, su peor desempeño desde abril de 2025, y cerró más de 20% por debajo de su máximo de junio. La caída presionó al Nasdaq y elevó el riesgo para inversionistas mexicanos expuestos a tecnología estadounidense.

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El índice SOX cayó casi 10% en una semana y arrastró al Nasdaq.
El índice SOX cayó casi 10% en una semana y arrastró al Nasdaq.

El SOX, referencia formada por 30 grandes compañías vinculadas con el diseño, fabricación y distribución de semiconductores, terminó el viernes en 11,673.89 puntos. El índice retrocedió 1.63% en la última sesión y acumuló una pérdida semanal de 9.97%, después de haber alcanzado un máximo de 14,655.29 puntos el 22 de junio. La distancia frente a ese nivel ya supera 20%, el umbral utilizado habitualmente para hablar de un mercado bajista.

La definición técnica sirve para medir la magnitud de la corrección, pero no demuestra por sí sola que el ciclo de inteligencia artificial haya terminado. Lo que sí confirma es un cambio brusco en el precio que los inversionistas están dispuestos a pagar por algunas de las compañías que lideraron el mercado durante el segundo trimestre.

El golpe a los chips ya pesa sobre todo el Nasdaq

La presión fue más visible en el Nasdaq Composite, que perdió 1.4% el viernes y 2.9% durante la semana. El S&P 500 retrocedió alrededor de 1% en la sesión y 1.6% en cinco jornadas, mientras el Dow Jones y el Russell 2000 registraron pérdidas semanales menores. No fue una caída uniforme entre todos los índices: el castigo siguió concentrándose en las áreas con mayor exposición a tecnología y acciones de crecimiento.

Nvidia cayó 2.2% el viernes y Applied Materials perdió 5.6%. Las acciones estadounidenses de Taiwan Semiconductor Manufacturing retrocedieron 7.3%, mientras Micron cerró con una baja de 0.5% después de oscilar con fuerza durante la jornada. El movimiento también alcanzó a Asia, con descensos relevantes en Taiwán y Japón, lo que confirma que la revisión del sector tuvo alcance global.

La fotografía intradía añade un matiz. El SOX llegó a caer hasta 11,194.60 puntos, pero recuperó buena parte de esas pérdidas antes del cierre. Esa reacción no elimina el daño semanal, aunque muestra que apareció demanda después de una venta acelerada. Una caída cercana a 10% en cinco sesiones es relevante; no equivale automáticamente a una liquidación sin compradores.

Las dudas sobre la rentabilidad de la IA cambian la lectura

El catalizador no fue un único resultado empresarial. El mercado empezó a cuestionar si las valuaciones de los fabricantes de chips reflejaban expectativas demasiado exigentes sobre el gasto en centros de datos, la demanda de memoria y la velocidad con la que la inteligencia artificial generará beneficios para las compañías que están financiando esa infraestructura.

La presentación de Kimi K3, un modelo de inteligencia artificial desarrollado por la china Moonshot AI, añadió presión al debate. La preocupación es que modelos más baratos y eficientes puedan necesitar menos capacidad de cómputo de la prevista. Por ahora, eso es una interpretación sobre la demanda futura, no una confirmación de que los pedidos de semiconductores estén colapsando.

Los bonos tampoco ofrecen una explicación única para la caída. El rendimiento del Tesoro estadounidense a diez años terminó el viernes en 4.55%, frente a 4.57% el jueves, mientras el de dos años pasó de 4.16% a 4.18%. La curva mostró movimientos limitados, por lo que el retroceso de los chips se pareció más a una revisión sectorial de valuaciones que a una venta provocada exclusivamente por un nuevo salto de las tasas.

La volatilidad sí mostró una mayor demanda de protección. El VIX cerró en 18.77 puntos, desde 15.03 una semana antes. Este indicador recoge la volatilidad esperada para el S&P 500 durante los siguientes 30 días a partir de los precios de las opciones. Su subida indica que proteger una cartera se volvió más caro, pero no anticipa por sí sola la dirección del próximo movimiento.

La volatilidad de acciones contrasta con la calma del S&P 500 en Wall Street.
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La Bolsa Mexicana no siguió automáticamente a Wall Street

La reacción en México fue distinta. El S&P/BMV IPC avanzó 0.42% el viernes hasta 66,634.23 puntos, pese a las pérdidas de los principales índices estadounidenses. Telecomunicaciones y materiales estuvieron entre las áreas con mejor comportamiento, mientras las compañías pequeñas y el sector industrial quedaron rezagados.

Esta divergencia importa porque la Bolsa Mexicana no replica la composición tecnológica del Nasdaq. El impacto para México es principalmente indirecto: puede llegar mediante cambios en el apetito por riesgo, flujos hacia mercados emergentes, movimientos del dólar o las posiciones que inversionistas mexicanos mantienen en acciones y fondos estadounidenses. El avance del IPC demuestra que una caída de los chips no obliga a todos los mercados a moverse en la misma dirección.

Para quien invierte desde México, el primer filtro es identificar la exposición real. Una acción de un fabricante de chips, un ETF sectorial, un fondo amplio del Nasdaq y un CFD no responden igual ni tienen los mismos riesgos. La comparativa para acceder al Nasdaq desde México ayuda a distinguir acciones, fondos y derivados, mientras la guía de brókers para ETFs permite revisar regulación, costos, conversión de divisa y el tipo de instrumento ofrecido.

También cuenta el tipo de cambio. Una caída medida en dólares puede verse parcialmente compensada en pesos si la moneda mexicana se debilita, o ampliarse si el peso se fortalece. Ese efecto no reduce el riesgo del activo: solo modifica el resultado final al convertir la posición a moneda mexicana.

La siguiente prueba llegará con los resultados de grandes compañías tecnológicas y fabricantes de chips. El mercado buscará señales sobre gasto en centros de datos, márgenes, inventarios y demanda de memoria. También será necesario vigilar si las ventas se extienden hacia bancos, industriales y pequeñas compañías, o si permanecen concentradas en las empresas que más habían subido.

Una semana no confirma el final de la tendencia vinculada con la inteligencia artificial. Sin embargo, una pérdida de casi 10% y una distancia superior a 20% desde máximos muestran que la concentración y las valuaciones dejaron de ser riesgos teóricos. La calidad del próximo movimiento dependerá de la amplitud, los beneficios empresariales, los bonos y la capacidad del sector para recuperar liderazgo sin depender de unas pocas acciones.

Esta noticia ha sido elaborada por Juan Sebastian Plaza

 
Juan Sebastian Plaza - Comunicador social y Periodista

Juan Sebastian Plaza

Comunicador social y Periodista

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Especialista en mercados financieros y bolsas mundiales