La reacción cambió la fotografía que dejó la apertura. El Dow Jones comenzó en rojo, pero recuperó terreno durante la mañana. Hacia las 12:02 p. m. de Nueva York, el Nasdaq Composite ganaba 1.22%, el S&P 500 avanzaba 0.58% y el Dow se movía 0.14% arriba. El Russell 2000 sumaba cerca de 0.9%.
El punto importante no está solo en que tecnología vuelva a liderar. La sesión mostraba una combinación más amplia: rendimientos a la baja, menor presión para que la Reserva Federal endurezca su política en septiembre y una participación positiva de buena parte del mercado. Para quien sigue Wall Street desde México, esa mezcla también coincidía con un dólar más débil frente al peso.
El empleo cambia el cálculo sobre la Fed
El informe de empleo de julio fue claramente más débil de lo esperado. Las nóminas no agrícolas cayeron en 23,000 puestos y la tasa de desempleo se ubicó en 4.1%. Además, el BLS revisó mayo de 129,000 a 63,000 empleos y junio de 57,000 a 20,000, una corrección acumulada de 103,000 puestos menos de lo calculado previamente.
El mercado reaccionó rápido porque la Fed llega a septiembre con un problema de equilibrio. El 29 de julio mantuvo la tasa de fondos federales en un rango de 3.50% a 3.75%, pero tres integrantes votaron por subirla 25 puntos base. La inflación, según el propio banco central, sigue por encima de su objetivo de 2%. Tras el reporte laboral, la probabilidad implícita de una subida en septiembre bajó a alrededor de 40%, desde 55% antes del dato.
Eso ayuda a entender por qué un dato malo de empleo puede coincidir con una subida de las acciones. Menos presión para elevar las tasas alivia, en el corto plazo, una de las variables que pesan sobre las valuaciones de las compañías de crecimiento. Pero hay un matiz: si el deterioro laboral se profundiza, el mercado tendrá que distinguir entre rendimientos que bajan por alivio monetario y rendimientos que bajan por una mayor preocupación sobre la economía.
Nasdaq lidera, pero el avance no depende solo de tecnología
El Nasdaq era el índice más fuerte, pero la amplitud mostraba que la subida no estaba limitada a unas cuantas megacapitalizaciones. Ocho de los 11 sectores del S&P 500 avanzaban y 336 de sus 503 componentes cotizaban al alza. En el Nasdaq, las acciones que subían superaban a las que caían por 2,513 a 1,310.
Esa participación importa porque una cosa es que suba el índice y otra que la mayoría del mercado acompañe. Durante la mañana había más respaldo interno que en un avance sostenido exclusivamente por unas pocas compañías. El VIX rondaba 14.93 puntos y caía 1.45%, por lo que la volatilidad implícita tampoco estaba enviando una señal de estrés creciente en ese momento.
Los bonos completaban la lectura. El rendimiento del Treasury a dos años, especialmente sensible a las expectativas sobre la Fed, cayó hasta 4.15% tras el dato y después rondaba 4.19%. El rendimiento a 10 años se situaba cerca de 4.66%. La caída de los rendimientos ayuda a explicar la mejor respuesta del Nasdaq, aunque una sola sesión no confirma un cambio de tendencia.

México recibe un alivio por tasas y dólar, pero con matices
Para México, el canal más visible estaba en el tipo de cambio. El USD/MXN bajaba 0.40% hasta 17.1423 pesos por dólar cerca del mediodía de Nueva York. Un dólar más débil y menores expectativas de una subida de tasas en Estados Unidos pueden aliviar parte de la presión externa sobre activos emergentes, aunque el comportamiento del peso sigue dependiendo también de factores locales y del entorno global.
La Bolsa Mexicana también operaba en positivo. El S&P/BMV IPC avanzaba 0.96% hasta 67,033.79 puntos en una referencia intradía. Eso no significa que Wall Street haya provocado automáticamente la subida local: el mercado mexicano tiene sus propios catalizadores y una composición distinta. La coincidencia sí mostraba un tono más favorable hacia el riesgo durante la sesión.
Para inversionistas mexicanos con exposición a Estados Unidos, el movimiento obliga a mirar dos variables al mismo tiempo. Quien compara formas de acceder al Nasdaq desde México no solo debe observar el índice: la variación del peso frente al dólar también modifica el resultado expresado en moneda local. Esa misma consideración aplica a quienes utilizan ETFs para diversificar su exposición.
La lectura de esta jornada es más precisa que el simple “mal empleo, bolsa arriba”. El reporte enfrió las apuestas de una subida de la Fed y alivió los rendimientos, pero también dejó una señal de debilidad laboral que el mercado no puede ignorar. Los próximos datos de inflación de Estados Unidos pueden volver a cambiar ese equilibrio, y la sesión seguía abierta, por lo que niveles y porcentajes todavía podían moverse antes del cierre.









