El récord de junio necesita una lectura ajustada
El dato oficial es positivo. Al 30 de junio, el IMSS contabilizó 22 millones 779 mil 704 puestos de trabajo, 454 mil 38 más que un año antes, equivalentes a un crecimiento de 2.0%. Solo en junio se agregaron 61 mil 23 plazas y el primer semestre acumuló 262 mil 628. El matiz es importante: se trata del nivel más alto para un mes de junio, no necesariamente de una aceleración general del mercado laboral.
BBVA Research sostiene que una parte relevante del aumento refleja la incorporación al IMSS de trabajadores de plataformas digitales que ya realizaban esa actividad. Al retirar ese efecto, la tasa anual baja de 2.0% a 1.0%, mientras el avance mensual desestacionalizado se reduce de 0.34% a 0.15%. La diferencia no invalida el dato oficial, pero sí cambia lo que puede decirse sobre la creación efectiva de puestos nuevos.
La formalización de trabajadores de aplicaciones es una mejora real porque amplía el acceso a la seguridad social. Sin embargo, formalizar una ocupación existente no equivale a que una empresa haya abierto una nueva plaza por mayor demanda. Para medir la fuerza de la recuperación conviene separar ambas cosas.
El salario mejora, pero la recuperación sigue estrecha
El salario base de cotización promedio llegó a 669.1 pesos diarios y aumentó 6.4% anual. En junio, la inflación general fue de 3.37%, por lo que el promedio salarial avanzó más rápido que los precios. Eso puede apoyar el ingreso disponible y el consumo de los hogares con empleo formal, aunque el salario base de cotización no es el sueldo neto de cada trabajador y su promedio también cambia con la composición de los afiliados.
La señal menos favorable aparece al comparar el semestre. BBVA estima que la creación acumulada quedó 36.6% por debajo del promedio de los primeros semestres de 2010 a 2024, excluyendo 2020. Sin trabajadores de plataformas, la brecha alcanza 44.1%, equivalente a 182 mil puestos menos. Además, los registros patronales cayeron 2.5% anual, aunque parte de esa baja podría corresponder a depuración administrativa y no únicamente a cierres de empresas.
La debilidad tampoco es uniforme. En cifras desestacionalizadas, la construcción perdió 0.33% de sus puestos en junio y la manufactura apenas avanzó 0.06%; servicios y comercio crecieron 0.11% y 0.17%. Transportes y comunicaciones mostró un salto mayor, pero BBVA advierte que está muy influido por la afiliación de trabajadores de plataformas. También 17 entidades registraron caídas anuales, una señal de que el avance sigue concentrado.

Por qué Banxico puede leer el dato con cautela
Para Banxico, los salarios importan por dos canales. Un mayor ingreso puede sostener el consumo y la demanda de servicios; al mismo tiempo, mayores costos laborales pueden trasladarse a precios en actividades intensivas en personal. Ese traspaso no es automático: depende de la productividad, los márgenes empresariales y la capacidad de los consumidores para absorber aumentos.
Las minutas de junio muestran precisamente esa tensión. Algunos integrantes de la Junta señalaron señales de enfriamiento laboral, menor participación y baja creación de empleo. A la vez, la mayoría destacó la persistencia de la inflación de servicios, y uno de los miembros la relacionó con presiones estructurales de costos laborales. En la primera quincena de julio, la inflación general bajó a 3.10% y la subyacente a 3.95%, pero los servicios todavía aumentaron 4.36% anual.
La lectura, por tanto, no es que el empleo obligue a Banxico a endurecer su postura. El banco central mantuvo la tasa en 6.50% y señaló ausencia de presiones generalizadas de demanda, junto con condiciones de holgura en la economía. El salario ofrece un foco de vigilancia sobre servicios; la creación efectiva de empleo, en cambio, apunta a una demanda laboral todavía limitada. Son señales en direcciones distintas.
Qué debe vigilar México ahora
Para el peso mexicano, el efecto es indirecto. Un mercado que vea salarios persistentes e inflación de servicios elevada podría reducir sus apuestas por recortes de tasa; una creación laboral débil puede llevar a la conclusión opuesta. Por eso este dato, aislado, no marca una dirección segura para el USD/MXN. Es una inferencia basada en los canales de inflación, actividad y política monetaria, no una reacción de mercado confirmada.
El récord de junio es real, pero su alcance es más estrecho de lo que sugiere la cifra principal. Antes de hablar de una recuperación laboral amplia, habrá que vigilar si el empleo sin plataformas acelera, si se estabilizan los registros patronales y si los salarios mejoran sin mantener presionados los servicios. La siguiente decisión de Banxico, programada para el 6 de agosto, tendrá que incorporar ese equilibrio.









