La farmacéutica danesa informó el 31 de julio de 2026 que ziltivekimab produjo el efecto biológico esperado: inhibió la vía de la interleucina-6 y redujo marcadores de inflamación. Sin embargo, ese cambio no se tradujo en menos eventos cardiovasculares frente al placebo. El cociente de riesgo fue de 0.99, con un intervalo de confianza de 0.88 a 1.11, un resultado prácticamente neutral.
ZEUS fue un ensayo fase 3, doble ciego y controlado con placebo, con más de 6,300 participantes que padecían enfermedad cardiovascular aterosclerótica, enfermedad renal crónica e inflamación. La dosis evaluada fue una inyección subcutánea mensual de 15 miligramos, añadida al tratamiento estándar. Novo también reconoció una mayor proporción de infecciones graves entre quienes recibieron el fármaco, aunque no observó diferencias en la mortalidad por cualquier causa.
El mercado esperaba una señal que validara la apuesta cardiovascular
La sorpresa no estuvo en que el ensayo fuera arriesgado, sino en la ausencia total de beneficio en el objetivo principal. Analistas citados por Bloomberg esperaban al menos alguna reducción del riesgo. Antes de conocerse los datos, Jefferies consideraba que una mejora de 20% podía justificar un uso amplio, mientras BMO Capital Markets veía favorable una reducción de 15% acompañada de un perfil de seguridad limpio.
La diferencia entre esas expectativas y el resultado de 0.99 explica buena parte de la reacción bursátil. Ziltivekimab no era solamente otro proyecto clínico: debía ayudar a construir una franquicia cardiovascular complementaria al negocio de obesidad y diabetes. Goldman Sachs había señalado que un éxito podía convertir al medicamento en un ancla para ampliar esa plataforma y reducir la dependencia de Ozempic y Wegovy.
Novo obtuvo ziltivekimab con la compra de Corvidia Therapeutics en 2020. El acuerdo contempló un pago inicial de 725 millones de dólares y desembolsos potenciales de hasta 2,100 millones sujetos a hitos. La empresa no ha revelado cuánto reconocerá ahora como deterioro, pero confirmó que registrará un cargo contable sin salida de efectivo en el tercer trimestre de 2026. Ese ajuste no vacía la caja, aunque sí reconoce que el valor económico esperado del activo se redujo.
El golpe no cambia el guidance, pero llega con las cuentas bajo presión
Novo aseguró que el resultado de ZEUS no modifica su previsión de beneficio operativo ajustado para 2026. La guía vigente contempla una caída de entre 4% y 12% a tipos de cambio constantes tanto en ventas ajustadas como en beneficio operativo ajustado. En el primer trimestre, las ventas ajustadas bajaron 4% y el beneficio operativo ajustado descendió 6% bajo esa misma medida.
Esto importa porque el fracaso clínico no crea por sí solo un problema inmediato de liquidez, pero elimina una posible fuente de crecimiento futuro cuando el negocio principal ya enfrenta presión de precios y competencia. En 2025, diabetes y obesidad aportaron aproximadamente 94% de las ventas de Novo Nordisk: 207,109 millones y 82,347 millones de coronas danesas, respectivamente, sobre ingresos totales de 309,064 millones.
La compañía generó 28,300 millones de coronas danesas de flujo de caja libre en 2025 y había proyectado entre 35,000 y 45,000 millones para 2026, junto con alrededor de 55,000 millones de inversión de capital. Por eso, la lectura financiera correcta no es que ZEUS amenace la solvencia de Novo, sino que aumenta la importancia de que sus inversiones en investigación produzcan activos capaces de compensar la concentración comercial y sostener el crecimiento a largo plazo.

Qué cambia para el accionista mexicano
Las acciones B de Novo Nordisk, identificadas como NOVO-B en Nasdaq Copenhague, cerraron el viernes en 306.50 coronas danesas, una baja de 7.37%, después de caer hasta 10.5% durante la sesión. El ADR estadounidense NVO, que cotiza en la Bolsa de Nueva York, retrocedía alrededor de 9% al momento de redactar.
Conviene distinguir ambas referencias. El ADR había avanzado cerca de 1.4% en el año hasta el cierre del jueves, por lo que la caída del viernes lo devolvió a terreno negativo. La acción danesa, en cambio, terminó todavía ligeramente positiva en 2026. Para quienes acceden al ADR mediante intermediarios que permiten comprar acciones estadounidenses desde México, la divisa, los horarios y los costos pueden hacer que el rendimiento no sea idéntico al de la cotización en Copenhague.
Novo Nordisk tiene presencia comercial en México, pero ziltivekimab sigue siendo experimental y el fracaso de ZEUS no implica un cambio confirmado en sus medicamentos disponibles en el país. La conexión mexicana es principalmente bursátil: quien mantenga exposición a NVO debe entender que el mercado está reduciendo el valor atribuido a una parte de la cartera futura, no descontando una caída inmediata de ventas por este fármaco. Al comparar brokers online, también conviene revisar qué instrumento se ofrece y bajo qué mercado se ejecuta.
Novo continuará los ensayos HERMES, en insuficiencia cardiaca, y ARTEMIS, en pacientes que sufrieron un infarto agudo; ambos deberían publicar resultados en el primer semestre de 2027. La compañía también presentará los datos completos de ZEUS en una reunión científica durante 2026. Hasta entonces, permanecen abiertas dos preguntas: si el mecanismo puede funcionar en poblaciones distintas y si el aumento de infecciones graves limita su utilidad clínica.
Novo Nordisk perdió una validación central para ampliar su negocio cardiovascular, aunque el golpe contable no altera su guidance ni compromete de inmediato su caja. El riesgo que continúa abierto es la dependencia de obesidad y diabetes. Ahora deberá demostrar que los ensayos restantes o nuevos activos pueden convertir su inversión en investigación en crecimiento clínicamente relevante y financieramente sostenible.









