El bloque de bebidas se desmarca del resto de los alimentos
La nueva hoja de precios de materias primas del Banco Mundial muestra una separación clara. Entre junio y julio, el cacao pasó de 4.40 a 5.61 dólares por kilogramo, un avance de 27.5%. El café arábica subió de 6.79 a 7.91 dólares por kilogramo, equivalente a 16.5%, y el robusta avanzó 9.1%, de 3.73 a 4.07 dólares.
Con esos movimientos, el índice de bebidas saltó de 147.2 a 172.9 puntos, aproximadamente 17.5%. El índice general de alimentos, en cambio, bajó de 117.2 a 116.8 puntos. La noticia no está solo en que el café y el cacao se encarecieron, sino en que lo hicieron mientras otros grupos alimentarios mostraban estabilidad o ligeros retrocesos.
Conviene no confundir estas referencias con el precio de una taza de café o una barra de chocolate. El Banco Mundial utiliza indicadores internacionales vinculados con cacao, arábica y robusta en mercados mayoristas. Tampoco son idénticos a un futuro concreto. En la mañana del 6 de agosto, los contratos de septiembre rondaban 5,698 dólares por tonelada para cacao, 328.40 centavos de dólar por libra para Coffee C y 3,896 dólares por tonelada para robusta. Son cotizaciones intradía que pueden cambiar durante la sesión.
El café vuelve a pagar una prima por clima e inventarios
El repunte del café no nació de un solo dato. El informe de junio de la Organización Internacional del Café muestra que su indicador compuesto había bajado 2.8% en el promedio mensual, pero rebotó 17.4% desde el mínimo del 9 de junio hasta el cierre del mes. Ese giro preparó el terreno para el fuerte promedio observado en julio.
El mercado reaccionó principalmente a las noticias climáticas. Las lluvias por encima de lo habitual retrasaron parte de la cosecha brasileña y generaron inquietud sobre la calidad. Al mismo tiempo, los inventarios certificados de arábica en Estados Unidos cayeron 13.3%, hasta 410,000 sacos, su nivel más bajo desde febrero de 2024. Menos café disponible en los almacenes de referencia deja al precio más sensible a cualquier problema de producción o logística.
El Niño añade otro elemento, pero no permite asegurar daños automáticos. La NOAA esperaba que el fenómeno se fortaleciera hacia el cierre del año y advertía que sus efectos cambian según la región. La Organización Internacional del Café señaló posibles condiciones más secas en partes del Caribe, Centroamérica y México. Por ahora, eso representa un riesgo que el mercado está incorporando, no una pérdida confirmada para la cosecha mexicana.

El cacao rebota, pero no hay una nueva escasez confirmada
En cacao, el salto mensual resulta más difícil de explicar con una sola causa. El último boletín trimestral público de la Organización Internacional del Cacao todavía estimaba un pequeño superávit mundial de 48,000 toneladas para la campaña 2024/25. La producción habría aumentado 8.3%, mientras las moliendas —una referencia de demanda industrial— habrían disminuido 3.8%.
Esos números no describen una abundancia amplia: el superávit es limitado y las estadísticas pueden revisarse. Sin embargo, tampoco respaldan por sí solos la idea de una nueva escasez comparable con episodios anteriores. La lectura más prudente es que el cacao volvió a incorporar una prima por incertidumbre sobre la oferta futura después de meses de elevada volatilidad.
La página pública de la organización no mostraba todavía un informe mensual específico para julio de 2026 que permitiera aislar el catalizador del repunte. Por eso no conviene atribuir el 27.5% únicamente al clima, a la demanda o a problemas físicos de suministro. El siguiente boletín deberá confirmar si el movimiento refleja un cambio duradero del balance o una reacción de corto plazo.
México es productor, importador y consumidor: el impacto cambia según el sector
México tiene una exposición importante al café. El Departamento de Agricultura de Estados Unidos prevé una producción de 4.1 millones de sacos de 60 kilogramos para el ciclo 2026/27, frente a un consumo interno de 3.17 millones. También estima importaciones por 2.43 millones de sacos y exportaciones por 3.41 millones, en equivalentes de café verde. Cerca de 85% de la producción mexicana es arábica y Chiapas, Veracruz y Puebla concentran más de 80% del volumen.
Un precio internacional más alto puede mejorar los ingresos de algunos productores, aunque el resultado depende de la calidad, los contratos, los costos y el momento de comercialización. Para tostadores y fabricantes, el efecto puede ser el contrario. Esto importa especialmente porque el café soluble representa alrededor de 60% del consumo mexicano y suele utilizar mezclas en las que el robusta tiene un peso relevante.
En cacao, México produjo 28,447 toneladas durante 2024, principalmente en Tabasco y Chiapas. Aun así, ese mismo año registró importaciones de grano por unos 296 millones de dólares, frente a exportaciones cercanas a 1.54 millones. El país conserva una producción local valiosa, pero su industria chocolatera también está expuesta al mercado internacional.
El traslado al consumidor no es inmediato ni ocurre en la misma proporción. Intervienen inventarios, coberturas, contratos, procesamiento, azúcar, leche, empaques, transporte y tipo de cambio. En México también importa distinguir el dólar FIX, el spot y las cotizaciones bancarias, porque un peso más fuerte puede amortiguar parte del encarecimiento en dólares y uno más débil puede amplificarlo.
El INPC mexicano tampoco replica directamente el índice del Banco Mundial. En la primera quincena de julio, la inflación general fue de 3.10% anual y el componente de alimentos, bebidas y tabaco avanzó 0.10% frente a la quincena anterior. Es demasiado pronto para afirmar que el salto mensual del cacao y el café ya se trasladó por completo a los precios que pagan los hogares.
Para quienes siguen estas materias primas desde plataformas de trading, hay otra diferencia importante: operar futuros o CFDs no equivale a comprar café o cacao físico. Cambian el tamaño del contrato, el vencimiento, el margen, los spreads y el riesgo de apalancamiento. Antes de interpretar la volatilidad como una oportunidad automática, conviene revisar las condiciones y comparar las alternativas para operar materias primas.
La clave para México estará en comprobar si el riesgo climático, los inventarios de café y las expectativas de oferta de cacao mantienen la presión durante los próximos meses. También habrá que vigilar el USD/MXN y los datos del INEGI. Por ahora, se trata de un choque concentrado en bebidas agrícolas, no de una aceleración confirmada de toda la inflación alimentaria ni de una señal de operación.









